1ª RFEF
Un Zamora CF, en descomposición, regala el gol ante un Bilbao Athletic muy superior (1-0)
Los rojiblancos encajaron un gol esperpéntico al cuarto de hora de partido ante un filial mucho más agresivo, inteligente y de enorme calidad
E. Navascués de Zubiría
¿Y ahora qué? ¿Dejamos de soñar con el play off o mantenemos un fe cristiana en este Zamora CF? Derrota ante un Bilbao Athletic que jugó un gran fútbol, que aprovechó un regalo continuado en defensa, en el que erró hasta Fermín, y que pudo golear en el último cuarto de hora del choque.
El cuadro de Cano no jugó ni bien ni mal. Estuvo. Compareció. No sudó, salvo excepciones, como la de Márquez, Ramos, Sancho y Abde. El fútbol lo puso el jovencísimo equipo de los cachorros, el Zamora marcó un ritmo cansino, sin fuste, parsimonioso, con demasiados toques en horizontal, carente de toda profundidad. Cuando el partido todavía no había despertado, un fallo múltiple defensivo, iniciado en la banda por Merchán, con errores en la custodia de la pelota y un Fermín que no se enteró del lanzamiento, muy malo, de Korkut, ocasionó el gol rojiblanco, el de la victoria, a la postre, para los chavales bilbaínos. Poco más de un cuarto de hora de encuentro.
A partir de ese momento, el Zamora evidenció que le pasa algo, que no manda en la medular, que no llega adelante, que no da miedo a nadie. El cuadro de Arambarri, más agresivo de lo que es propio, se anticipaba a las intentonas de los ayer verdiblancos. Solo Sancho, cuando Márquez lo encontraba, puso peligro, pero sus centros tampoco fueron precisos, ni los lanzamientos de saques de esquina provocaron situaciones dramáticas para Santos. Un disparo de Losada que detuvo el meta rojiblanco y poco más que añadir. Detalles de Márquez. Y para usted de contar. Por el contrario, Iban Sanz pudo marcar el segundo tanto local en una preciosa tijera que se estrelló en el larguero. Y a los vestuarios a ver si Cano lograba que su equipo jugara, despertara, mandase en la medular y metiera miedo a los niños bilbaínos.
Tras el descanso, Sancho se quedaba en la caseta, no sé si por lesión, porque si no hubiera sido así no encuentro explicación a esa permuta, y saltaba al césped Burón. No se notó mucho su participación.
El inicio de la segunda entrega mantuvo idéntico desarrollo al de la primera. Adrián Pérez pudo marcar un gol de pañuelos. El Bilbao Athletic se encontraba a gusto sobre el campo. Le había perdido el temor a un Zamora sin guía, sin medular, donde Márquez intentaba conectar con sus compañeros. No lo consiguió hasta que Carbonell entró por Merchán (minuto 56). Cano planteó entonces una defensa con solo dos centrales. La salida al césped del ex ariete del Ourense dio más verticalidad a los rojiblancos. Por primera vez en el partido, la zaga local se vio apurada. Una excelente acción de Márquez, a la que no llegó Carbonell olió a empate (minuto 60). En ese momento entro Beñat García, un excelente futbolista, que dejó algunas acciones exquisitas.
Cuando el Zamora parecía, sin hacer maravillas, elaborar algunas jugadas de peligro, saltaron al césped Hierro y Huestamendía, determinantes en esa fase final del choque, porque trajeron en jaque a la zaga rojiblanca. Cano intentó que Álvaro Romero colaborase en las labores de la medular. Salió en el minuto 71 por Losada. Apenas apreció.
Fermín, con una gran intervención, evitó el segundo en el minuto 78. Dos después, Codina, sacaba bajo palos otra genialidad entre Beñat - Hierro. Y la ocasión más clara de los rojiblancos, un disparo de Carbonell a la base del poste derecho de Santos.
Dos minutos después, en el 83, Sergi López sustituía a Abde. Sola e Izaguirre entraban en el Bilbao por Gilebalde y Jon de Luis.
Lo intentó un Zamora a la desesperada en la prolongación, con un centro de Sergi desde la derecha y un toque, de cabeza, de Codina, que se perdió en la nada. Y así finalizó esta triste derrota de un equipo sin fuste, en descomposición. Habrá que ir a por la permanencia y olvidarse de la fase de ascenso. Una quimera.
Cuando llegamos al mes de marzo, me temo que esta plantilla carece de potencial para aspirar a algo más que la permanencia.
Fotografía: Bilbao Athletic
E. Navascués de Zubiría
¿Y ahora qué? ¿Dejamos de soñar con el play off o mantenemos un fe cristiana en este Zamora CF? Derrota ante un Bilbao Athletic que jugó un gran fútbol, que aprovechó un regalo continuado en defensa, en el que erró hasta Fermín, y que pudo golear en el último cuarto de hora del choque.
El cuadro de Cano no jugó ni bien ni mal. Estuvo. Compareció. No sudó, salvo excepciones, como la de Márquez, Ramos, Sancho y Abde. El fútbol lo puso el jovencísimo equipo de los cachorros, el Zamora marcó un ritmo cansino, sin fuste, parsimonioso, con demasiados toques en horizontal, carente de toda profundidad. Cuando el partido todavía no había despertado, un fallo múltiple defensivo, iniciado en la banda por Merchán, con errores en la custodia de la pelota y un Fermín que no se enteró del lanzamiento, muy malo, de Korkut, ocasionó el gol rojiblanco, el de la victoria, a la postre, para los chavales bilbaínos. Poco más de un cuarto de hora de encuentro.
A partir de ese momento, el Zamora evidenció que le pasa algo, que no manda en la medular, que no llega adelante, que no da miedo a nadie. El cuadro de Arambarri, más agresivo de lo que es propio, se anticipaba a las intentonas de los ayer verdiblancos. Solo Sancho, cuando Márquez lo encontraba, puso peligro, pero sus centros tampoco fueron precisos, ni los lanzamientos de saques de esquina provocaron situaciones dramáticas para Santos. Un disparo de Losada que detuvo el meta rojiblanco y poco más que añadir. Detalles de Márquez. Y para usted de contar. Por el contrario, Iban Sanz pudo marcar el segundo tanto local en una preciosa tijera que se estrelló en el larguero. Y a los vestuarios a ver si Cano lograba que su equipo jugara, despertara, mandase en la medular y metiera miedo a los niños bilbaínos.
Tras el descanso, Sancho se quedaba en la caseta, no sé si por lesión, porque si no hubiera sido así no encuentro explicación a esa permuta, y saltaba al césped Burón. No se notó mucho su participación.
El inicio de la segunda entrega mantuvo idéntico desarrollo al de la primera. Adrián Pérez pudo marcar un gol de pañuelos. El Bilbao Athletic se encontraba a gusto sobre el campo. Le había perdido el temor a un Zamora sin guía, sin medular, donde Márquez intentaba conectar con sus compañeros. No lo consiguió hasta que Carbonell entró por Merchán (minuto 56). Cano planteó entonces una defensa con solo dos centrales. La salida al césped del ex ariete del Ourense dio más verticalidad a los rojiblancos. Por primera vez en el partido, la zaga local se vio apurada. Una excelente acción de Márquez, a la que no llegó Carbonell olió a empate (minuto 60). En ese momento entro Beñat García, un excelente futbolista, que dejó algunas acciones exquisitas.
Cuando el Zamora parecía, sin hacer maravillas, elaborar algunas jugadas de peligro, saltaron al césped Hierro y Huestamendía, determinantes en esa fase final del choque, porque trajeron en jaque a la zaga rojiblanca. Cano intentó que Álvaro Romero colaborase en las labores de la medular. Salió en el minuto 71 por Losada. Apenas apreció.
Fermín, con una gran intervención, evitó el segundo en el minuto 78. Dos después, Codina, sacaba bajo palos otra genialidad entre Beñat - Hierro. Y la ocasión más clara de los rojiblancos, un disparo de Carbonell a la base del poste derecho de Santos.
Dos minutos después, en el 83, Sergi López sustituía a Abde. Sola e Izaguirre entraban en el Bilbao por Gilebalde y Jon de Luis.
Lo intentó un Zamora a la desesperada en la prolongación, con un centro de Sergi desde la derecha y un toque, de cabeza, de Codina, que se perdió en la nada. Y así finalizó esta triste derrota de un equipo sin fuste, en descomposición. Habrá que ir a por la permanencia y olvidarse de la fase de ascenso. Una quimera.
Cuando llegamos al mes de marzo, me temo que esta plantilla carece de potencial para aspirar a algo más que la permanencia.
Fotografía: Bilbao Athletic



















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