1ª RFEF
Después de tantos errores domésticos, el Zamora a tan solo tres puntos del play off
Óscar Cano debería sancionar los regalos al rival, y exigir más seriedad y menos frivolidad en zonas esenciales del terreno de juego
E. Navascués de Zubiría
Cuanto menos curioso: el Zamora se deja puntos en los últimos minutos, ya si forman parte del tiempo reglamentario, bien en la prolongación. Y, cuando encaja, como ayer en los primeros compases (minuto 16), no remonta. En esta jornada, la vigesimoquinta, en dos partidos del grupo, Ponferradina marca en el minuto 7 y aguanta con esa mínima ventaja hasta el final del partido. Tres puntos más. Mérida anotó su gol en la primera mitad, pero supo mantener el triunfo hasta que el árbitro decidió el final del choque. Estoy por ver cuándo el cuadro de Cano sabe administras sus ventajas para sumar de tres en tres. Ojalá este próximo domingo ante el Barakaldo.
Cambiando de tercio, sin que este artículo tenga nada que ver con la tauromaquia. Después de que el Zamora solo haya sumado un punto, ante el Barakaldo, en las tres últimas jornadas, sigue estando a solo tres puntos del quinto clasificado, ahora Mérida. Los rojiblancos ocupan una posición mediocre para un equipo con grandes aspiraciones, en concreto, la decimosegunda. El atasco resulta descomunal, pues entre el Bilbao Athletic, cuarto clasificado, y el Zamora solo hay cuatro puntos de diferencia. Y, en la próxima jornada, encuentros que deberían alterar esa clasificación tan igualada. Espero, porque es necesario para que no se produzcan alteraciones domésticas que afecten a todo el edificio rojiblanco, se gane al Guadalajara, que vendrá al Ruta de la Plata a la búsqueda de su salvación.
El técnico granadino ha hablado de una mala racha de su equipo. Cierto. Sobre todo, en resultados y añadiría por errores defensivos, de sistema, ante el Barakaldo, e individuales, frente a Mérida y ayer ante el filial del Athletic Club. Hay que grabar en la mente de cada uno de los componentes de la plantilla rojiblanca que aquí hay mucho en juego, que la propiedad del club ha apostado muy fuerte, con una gran inversión, para que el equipo, al menos, juega la fase de ascenso. Y, por lo tanto, hay que ser serio, no solo lejos del campo, sino en el césped, y sancionar, con banquillo, a jugadores que realicen estupideces impropias de su profesionalidad.
Y, además de malos resultados, tampoco el Zamora ha brillado por su buen fútbol. Si se quiere, se mandó en la primera parte en el Romano José Fouto, y ante el Barakaldo también hubo jugadas de mérito. Ayer, en Lezama, desde que salió Carbonell y merced a la calidad y pundonor de Márquez, hubo oportunidades de marcar. No fue un fútbol delicioso, pero sí peligroso. Cierto que se perdió por la mínima, pero los cachorros tuvieron dos ocasiones clarísimas para aumentar las diferencias.
Puesto a buscar correcciones al juego rojiblanco, escribo que se toca demasiado la pelota, con no está mal, pero en horizontal; la pareja Ramos-Lozano sostengo que juega muy retrasada, casi emparejada con los centrales, dejando muchos metros cuadrados de césped solo para Márquez, espacios que aprovechan los rivales para atravesar el centro del campo sin apenas dificultades. Losada no es delantero centro estático, ni veloz. Puede ser una buena pareja, como apoyo a Carbonell. Abde debería jugar en una posición en la que se sacase mayor partido a su velocidad y regate. Insisto en que los centrales deben emplearse con mayor contundencia en los despejes de saques de esquina y faltas al área. Y se prohíba, por decreto futbolístico, frivolidades en campo propio.
Quiero terminar este artículo con optimismo: después de tres partidos y un punto, debido a errores propios más que a virtudes ajenas, el Zamora CF se halla a tres puntos del quinto clasificado. Hay todavía mucho en juego. Los rojiblancos están obligados a jugar con seriedad y profesionalidad. Ni una tontería más. Ni un regalo al contrario. En fútbol no existe la caridad.
Fotografías: Zamora CF
E. Navascués de Zubiría
Cuanto menos curioso: el Zamora se deja puntos en los últimos minutos, ya si forman parte del tiempo reglamentario, bien en la prolongación. Y, cuando encaja, como ayer en los primeros compases (minuto 16), no remonta. En esta jornada, la vigesimoquinta, en dos partidos del grupo, Ponferradina marca en el minuto 7 y aguanta con esa mínima ventaja hasta el final del partido. Tres puntos más. Mérida anotó su gol en la primera mitad, pero supo mantener el triunfo hasta que el árbitro decidió el final del choque. Estoy por ver cuándo el cuadro de Cano sabe administras sus ventajas para sumar de tres en tres. Ojalá este próximo domingo ante el Barakaldo.
Cambiando de tercio, sin que este artículo tenga nada que ver con la tauromaquia. Después de que el Zamora solo haya sumado un punto, ante el Barakaldo, en las tres últimas jornadas, sigue estando a solo tres puntos del quinto clasificado, ahora Mérida. Los rojiblancos ocupan una posición mediocre para un equipo con grandes aspiraciones, en concreto, la decimosegunda. El atasco resulta descomunal, pues entre el Bilbao Athletic, cuarto clasificado, y el Zamora solo hay cuatro puntos de diferencia. Y, en la próxima jornada, encuentros que deberían alterar esa clasificación tan igualada. Espero, porque es necesario para que no se produzcan alteraciones domésticas que afecten a todo el edificio rojiblanco, se gane al Guadalajara, que vendrá al Ruta de la Plata a la búsqueda de su salvación.
El técnico granadino ha hablado de una mala racha de su equipo. Cierto. Sobre todo, en resultados y añadiría por errores defensivos, de sistema, ante el Barakaldo, e individuales, frente a Mérida y ayer ante el filial del Athletic Club. Hay que grabar en la mente de cada uno de los componentes de la plantilla rojiblanca que aquí hay mucho en juego, que la propiedad del club ha apostado muy fuerte, con una gran inversión, para que el equipo, al menos, juega la fase de ascenso. Y, por lo tanto, hay que ser serio, no solo lejos del campo, sino en el césped, y sancionar, con banquillo, a jugadores que realicen estupideces impropias de su profesionalidad.
Y, además de malos resultados, tampoco el Zamora ha brillado por su buen fútbol. Si se quiere, se mandó en la primera parte en el Romano José Fouto, y ante el Barakaldo también hubo jugadas de mérito. Ayer, en Lezama, desde que salió Carbonell y merced a la calidad y pundonor de Márquez, hubo oportunidades de marcar. No fue un fútbol delicioso, pero sí peligroso. Cierto que se perdió por la mínima, pero los cachorros tuvieron dos ocasiones clarísimas para aumentar las diferencias.
Puesto a buscar correcciones al juego rojiblanco, escribo que se toca demasiado la pelota, con no está mal, pero en horizontal; la pareja Ramos-Lozano sostengo que juega muy retrasada, casi emparejada con los centrales, dejando muchos metros cuadrados de césped solo para Márquez, espacios que aprovechan los rivales para atravesar el centro del campo sin apenas dificultades. Losada no es delantero centro estático, ni veloz. Puede ser una buena pareja, como apoyo a Carbonell. Abde debería jugar en una posición en la que se sacase mayor partido a su velocidad y regate. Insisto en que los centrales deben emplearse con mayor contundencia en los despejes de saques de esquina y faltas al área. Y se prohíba, por decreto futbolístico, frivolidades en campo propio.
Quiero terminar este artículo con optimismo: después de tres partidos y un punto, debido a errores propios más que a virtudes ajenas, el Zamora CF se halla a tres puntos del quinto clasificado. Hay todavía mucho en juego. Los rojiblancos están obligados a jugar con seriedad y profesionalidad. Ni una tontería más. Ni un regalo al contrario. En fútbol no existe la caridad.
Fotografías: Zamora CF



















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