José Antonio Ávila López
Jueves, 26 de Febrero de 2026
NOTAS DEL PENSAMIENTO

Una España fatigada y desorientada

José Antonio Ávila López

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El capítulo IX de la segunda parte de El Quijote empieza de una forma graciosa y a la vez inteligente : “Donde se cuenta lo que en él se verá”, y es que quienes nos hemos leído esta obra literaria más de una vez, pensamos que la segunda parte es mejor que la primera, y la razón es que la segunda ya no se limita a imaginar el mundo, lo interpela. Así empieza también mi columna, en la que voy a empezar comentando la más que probable llegada de una Segunda Transición a nuestra España, que “ha dejado de ser socialista”, tras insistir en que para nuestra patria es vital que se produzca un cambio radical en el Gobierno. O dicho de otra manera, que termine de “malgobernar” el actual Gobierno sanchista/comunista, porque estamos en una España fatigada, desorientada y crecientemente alejada de sus propios intereses estratégicos y entregada y rendida ante el Reino de Marruecos, que hace todo lo posible para que “España y Europa dejen de ser España y Europa”. Este debate es crucial para el conjunto del país, porque no basta con ajustes cosméticos y cambios de discurso : es vital que se produzca un cambio radical en el Gobierno de España. Dicho sin rodeos : que termine el mal Gobierno del actual Ejecutivo sanchista-comunista, un Gobierno que ha demostrado una preocupante docilidad ante la Monarquía de Marruecos y una alarmante falta de firmeza en la defensa de la soberanía nacional. Mientras se predica modernidad y progreso, el Gobierno sanchista consiente por acción y omisión que España sea empujada hacia la irrelevancia, el aislamiento y la duda... Y eso no es un error menor : es una renuncia histórica. No estamos ante una coyuntura pasajera ni ante un simple relevo de siglas, estamos ante un punto de inflexión histórico. Las transiciones no se anuncian : se imponen cuando el poder deja de servir al país y empieza a servirse de él, y eso es exactamente lo que hoy perciben millones de españoles. España no puede permitirse el lujo de la ingenuidad, ni el consuelo de las palabras huecas : o se defiende con claridad y sin complejos, o se pierde por agotamiento y abandono... Aquí no hay término medio... Quien no entiende la importancia de España, no entiende lo que es España. Y quien la sacrifica en nombre de equilibrios diplomáticos mal entendidos, está hipotecando el futuro común.

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