IDA Y VUELTA
Spoiler: te vas a morir
Laura Fernández Salvador
Vivimos ajenos a lo inevitable, a lo que en el fondo sabemos que nos va a pasar, morirnos. No sabemos cómo ni cuándo, pero si sabemos por qué. Y es que es ley de vida, no hay otra salida. ¿Porqué? pues porque sí.
La muerte, esa que tanto se ha representado y a la que tanto tememos, que nos rodea y planea sobre nuestras cabezas. Esa que, a estas alturas del partido, todos la hemos vivido más o menos de cerca, confirmando que ninguno nos libramos, y que al final, toca.
Pero más allá de que nuestra cobardía nos lleve a rehuir el hecho de que nos vayamos a morir, también damos la espalda a otra gran cuestión, que además condicionará mucho nuestro bienestar, ese que pensamos que es intocable y que solo la muerte lo interrumpirá, pero no es verdad. No pensamos en cómo nos vamos a morir.
Mejor no pensarlo, que decimos, porque si lo piensas... Y es que, aunque soñemos partir de este mundo en nuestra cama, dormidos, sin enterarnos, y con nuestra familia cerca, la realidad puede ser otra bien distinta, o más bien otras.
Y una de ellas, a la que casi todos vamos de cabeza por las vidas que llevamos, es la de acabar nuestros días en una residencia.
Y no lo pensamos. No lo queremos pensar. Pero la inmensa mayoría acabaremos en una de ellas, porque nuestros hijos no podrán atendernos, y tener a una persona en casa es cosa de privilegiados. Así que muy probablemente acabaremos en una residencia. Igual en una de las que vemos hoy, así que abre bien los ojos cuando las visites, porque nadie hace nada por mejorarlas.
Y eso si tenemos plaza. Porque en Zamora, una de las provincias más envejecidas (si no es la que más) ya son muchos los que pelean por entrar en una residencia pública, y más que seremos.
En la que seguro que no vamos a acabar es en la de Los Tres Árboles.
Así que, con suerte, los zamoranos igual terminamos nuestros días en la residencia que la Junta presume de construir en Zamora a bombo y platillo, la que se va a llevar por delante a la de Los Tres Árboles, ¡como si ya no hiciera falta! “Una residencia con los últimos avances tecnológicos, que permitirá ofrecer una atención integral y de mayor calidad”, según ellos. Pues nada, ya lo veremos, y además de verdad.
Vivimos ajenos a lo inevitable, a lo que en el fondo sabemos que nos va a pasar, morirnos. No sabemos cómo ni cuándo, pero si sabemos por qué. Y es que es ley de vida, no hay otra salida. ¿Porqué? pues porque sí.
La muerte, esa que tanto se ha representado y a la que tanto tememos, que nos rodea y planea sobre nuestras cabezas. Esa que, a estas alturas del partido, todos la hemos vivido más o menos de cerca, confirmando que ninguno nos libramos, y que al final, toca.
Pero más allá de que nuestra cobardía nos lleve a rehuir el hecho de que nos vayamos a morir, también damos la espalda a otra gran cuestión, que además condicionará mucho nuestro bienestar, ese que pensamos que es intocable y que solo la muerte lo interrumpirá, pero no es verdad. No pensamos en cómo nos vamos a morir.
Mejor no pensarlo, que decimos, porque si lo piensas... Y es que, aunque soñemos partir de este mundo en nuestra cama, dormidos, sin enterarnos, y con nuestra familia cerca, la realidad puede ser otra bien distinta, o más bien otras.
Y una de ellas, a la que casi todos vamos de cabeza por las vidas que llevamos, es la de acabar nuestros días en una residencia.
Y no lo pensamos. No lo queremos pensar. Pero la inmensa mayoría acabaremos en una de ellas, porque nuestros hijos no podrán atendernos, y tener a una persona en casa es cosa de privilegiados. Así que muy probablemente acabaremos en una residencia. Igual en una de las que vemos hoy, así que abre bien los ojos cuando las visites, porque nadie hace nada por mejorarlas.
Y eso si tenemos plaza. Porque en Zamora, una de las provincias más envejecidas (si no es la que más) ya son muchos los que pelean por entrar en una residencia pública, y más que seremos.
En la que seguro que no vamos a acabar es en la de Los Tres Árboles.
Así que, con suerte, los zamoranos igual terminamos nuestros días en la residencia que la Junta presume de construir en Zamora a bombo y platillo, la que se va a llevar por delante a la de Los Tres Árboles, ¡como si ya no hiciera falta! “Una residencia con los últimos avances tecnológicos, que permitirá ofrecer una atención integral y de mayor calidad”, según ellos. Pues nada, ya lo veremos, y además de verdad.





















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