Miércoles, 04 de Marzo de 2026

Manuel Herrero Alonso
Miércoles, 04 de Marzo de 2026
CLUB NAÚTICO

Último verano del Club Náutico, y 75 años después, el Ayuntamiento sigue sin plan

La concesión expira el 24 de abril de 2026 y, a apenas unos meses del vencimiento, no existe hoja de ruta pública para el futuro de la isla

El 24 de abril de 2026 no será una fecha cualquiera. Ese día expira oficialmente la concesión del Club Náutico de Zamora. Setenta y cinco años después de su nacimiento, la isla volverá a manos municipales. Y, a apenas unos meses de ese momento, la pregunta sigue siendo tan simple como inquietante: ¿qué piensa hacer el Ayuntamiento? Porque si algo define la situación actual no es la incertidumbre legal —que es conocida desde hace décadas— sino la absoluta falta de planificación política.

 

El Náutico nació en los años cincuenta, cuando bañarse en el Duero era una costumbre cotidiana. Un grupo de zamoranos decidió organizarse para acondicionar una de las islas del río y poder seguir practicando natación con unas mínimas condiciones. Cruzaban en barca, en un relevo casi romántico: el último en llegar era quien regresaba para recoger al siguiente. Con esfuerzo y sin grandes recursos levantaron vestuarios, duchas exteriores, un embarcadero, mesas hechas con carretes de cable y un pequeño bar. Después llegaron las pistas de tenis, la piscina —que muchos consideraban imposible— y hasta un equipo de piragüismo que dio éxitos deportivos con más tesón que medios.

 

Y cómo olvidar la “Filomatic”: aquella plataforma flotante accionada por cable y motor que se convirtió en el cordón umbilical entre la ciudad y la isla. Todo aquello no fue fruto de un plan estratégico municipal. Fue iniciativa ciudadana. Fue Zamora construyendo ciudad .Pero la ley es clara: ninguna concesión administrativa puede superar los 75 años. Ese plazo vence el 24 de abril de 2026. La isla debe revertir al Ayuntamiento de Zamora, con la supervisión de la Confederación Hidrográfica del Duero. No es una sorpresa. No es algo sobrevenido. No es un imprevisto. Se sabía. Y, sin embargo, a estas alturas seguimos sin conocer un proyecto definido para su futuro. Ni modelo de gestión directa, ni pliego para nueva concesión, ni hoja de ruta pública y transparente. En comunicaciones oficiales ya se reconoce la inminente reversión del espacio, pero reconocer no es planificar.

 

Las opciones existen: gestión directa municipal, nueva concesión con canon, cesión a entidad social o deportiva, apertura como espacio público de ocio. Lo que no existe, de momento, es decisión. Resulta llamativo que un gobierno municipal que presume de planificación económica y estabilidad presupuestaria no haya sido capaz de anticipar una situación que lleva tres cuartos de siglo escrita en un contrato. Porque aquí surge una reflexión incómoda: cuando se habla de superávit, de cuentas saneadas y de prudencia fiscal, conviene recordar que el superávit también puede tener otra lectura. Si sobra dinero de forma sistemática, puede ser porque no se ejecutan proyectos o no se planifican inversiones con la suficiente ambición. El Club Náutico es un ejemplo evidente. Si durante años se sabía que la concesión vencía, ¿por qué no se ha trabajado ya en el modelo de transición? ¿Por qué esperar a que el calendario apriete? Lo verdaderamente preocupante no es el cambio de titularidad. Es el vacío. Un espacio sin gestión clara, en mitad del Duero, con instalaciones que requieren mantenimiento constante, puede degradarse en cuestión de meses. La maleza y el abandono no entienden de debates administrativos .Zamora ya ha perdido demasiadas oportunidades vinculadas a su río como para permitirse que la isla del Náutico se convierta en otro símbolo de desidia. No estamos hablando solo de un club privado. Estamos hablando de 75 años de memoria colectiva, de generaciones que aprendieron a nadar allí, de encuentros sociales, de deporte, de identidad .El reloj corre. El 24 de abril de 2026 está marcado en rojo. Lo que no está marcado es el plan. La ciudad merece saber qué ocurrirá el 25 de abril. Merece transparencia. Merece previsión. Merece gestión .Porque si algo sería imperdonable es que, después de 75 años de historia construida desde la sociedad civil, el último capítulo lo escriba la improvisación municipal. Y hoy, a apenas unos meses vista, lo único claro es que el tiempo se acaba.

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