1ª RFEF
El Zamora CF renace en Asturias, cual Don Pelayo rojiblanco, y vence a Avilés (0-2)
Un gol de Abde (minuto 41) y otro de Losada (minuto 89) valen tres puntos esenciales para continuar persiguiendo objetivos
E. Navascués de Zubiría
“Como el toro he nacido para el luto y el dolor”. Versos de Miguel Hernández. El Zamora CF saltó enlutado al Suárez Puerta, de negro y pena. Después, dos goles, uno de Abde, en jugada personal (minuto 41), cuando la primera parte moría, y de Mario Losada, tras gran acción de Codina (minuto 89), permitieron a los rojiblancos renacer de su fútbol negro, resucitar cual ave fénix. Pero como el toro del poeta de Orihuela, este Zamora siguió y persiguió la victoria y la encontró después de un enorme esfuerzo ante un equipo como el Real Avilés, muy necesitado.
Óscar Cano quiso jugar en esta matinal del domingo con dos centrales, sorprendiendo con la titularidad de Erik Ruiz y la suplencia de Athuman y Luismi, y dos laterales clásicos, Sergi López, en la banda derecha, y Miki Codina, en la izquierda. Márquez, en su labor secular, mientras Sancho volvía a la banda derecha, pero mirando de reojo a la zaga, y Abde se situaba en el exterior zurdo. Markel y Carlos, en la medular, y Losada, arriba, en una actuación de mucho desgaste, coronada por el segundo gol rojiblanco.
Como el fútbol es un estadio de ánimo, en aserto de Valdano, hasta el minuto 26, primer disparo a puerta del Zamora, ejecutado por Márquez, desviado por Álvaro Fernández, los rojiblancos jugaron a no jugar: errores en pase, balones a ninguna parte y mucho correr sin sentido. Pero esa oportunidad, transformó su fútbol timorato y caótico en otro muy distinto, porque los últimos minutos de la primera mitad fueron ya de otra enjundia. Así, se anuló un gol a Ramos por claro fuera de juego de Losada, y llegó el tanto de Abde, que aprovecha un agujero entre Campabadal y su central para entrar por el lateral del área y disparar, raso, entre las piernas del cancerbero, para marcar.
Y, en la prolongación de la primera entrega, gran oportunidad de Márquez, que, desde la izquierda, disparo raso y desviado. Se podría haber puesto punto final al encuentro.
Empezó muy bien el Zamora la segunda parte, con un centro de Ramos, el pase dela muerte, que no lo recogió ningún vivo.
El técnico asturiano, nervioso, realiza su primer cambio en el minuto 51, porque aquello no le estaba gustando nada. Entró Cueto y salió Santamaría, nada contento, por cierto.
El recién ingresado en el campo mandó el balón al travesaño en el minuto 60. Esa oportunidad acongojó al Zamora supuso una inyección de moral para los astures, que, con faltas, innecesarias de los rojiblancos, y saques de esquina, pudieron empatar.
Pasada la hora de juego, el cuadro de Cano recupera sentido a su juego, casi siempre a la contra. Disparo de Sancho, en el minuto 71, a pase de Márquez, que desvía el portero avilesino.
El técnico granadino inyecto savia nueva en el tronco de su equipo al ingresar a Mario García por Carlos Ramos. (minuto 72). Lo propio realizó el técnico local, con una doble sustitución: Alcalde y Natalio entraron por Campabadal y Raúl Rubio. No se notó mucho. El Real Avilés, más por ganas que por fútbol inteligente, con muchos centros, buscó amedrentar a la zaga rojiblanca que resultó infranqueable en la atmósfera astur, hoy de azul puro, tipo Inmaculada de Murillo.
El colegiado vasco cometió su mayor error al no expulsar a Isi Ros por doble amonestación, que piso, descaradamente a Sancho en una acción de contragolpe rojiblanco. Lo supervisó en el VAR, pero pasó de mandar a los vestuarios al delantero local.
De hecho, por si acaso, el técnico asturiano sacó al verde a Quincala Bari (minuto 80) por el antes citado. El recién ingresado realizó la jugada más peligrosa de su equipo, con disparo raso que desvió, de manera prodigiosa, Fermín, cual portero de balonmano.
Cano, porque el equipo lo necesitaba, introdujo otro cambio en el minuto 80. Abde, cansado, dejó su puesto, Burón. Y siete minutos después, Carbonell entró por Sancho, que se venía quejando de uno de sus gemelos.
Y en el 88, el tanto que cerró el partido. Gran jugada de Miki por la banda izquierda que rubricó Losada en boca de gol.
El árbitro añadiría siete minutos, en los que el Zamora pudo aumentar su cuenta, pero
Fotografías: Zamora CF
E. Navascués de Zubiría
“Como el toro he nacido para el luto y el dolor”. Versos de Miguel Hernández. El Zamora CF saltó enlutado al Suárez Puerta, de negro y pena. Después, dos goles, uno de Abde, en jugada personal (minuto 41), cuando la primera parte moría, y de Mario Losada, tras gran acción de Codina (minuto 89), permitieron a los rojiblancos renacer de su fútbol negro, resucitar cual ave fénix. Pero como el toro del poeta de Orihuela, este Zamora siguió y persiguió la victoria y la encontró después de un enorme esfuerzo ante un equipo como el Real Avilés, muy necesitado.
Óscar Cano quiso jugar en esta matinal del domingo con dos centrales, sorprendiendo con la titularidad de Erik Ruiz y la suplencia de Athuman y Luismi, y dos laterales clásicos, Sergi López, en la banda derecha, y Miki Codina, en la izquierda. Márquez, en su labor secular, mientras Sancho volvía a la banda derecha, pero mirando de reojo a la zaga, y Abde se situaba en el exterior zurdo. Markel y Carlos, en la medular, y Losada, arriba, en una actuación de mucho desgaste, coronada por el segundo gol rojiblanco.
Como el fútbol es un estadio de ánimo, en aserto de Valdano, hasta el minuto 26, primer disparo a puerta del Zamora, ejecutado por Márquez, desviado por Álvaro Fernández, los rojiblancos jugaron a no jugar: errores en pase, balones a ninguna parte y mucho correr sin sentido. Pero esa oportunidad, transformó su fútbol timorato y caótico en otro muy distinto, porque los últimos minutos de la primera mitad fueron ya de otra enjundia. Así, se anuló un gol a Ramos por claro fuera de juego de Losada, y llegó el tanto de Abde, que aprovecha un agujero entre Campabadal y su central para entrar por el lateral del área y disparar, raso, entre las piernas del cancerbero, para marcar.
Y, en la prolongación de la primera entrega, gran oportunidad de Márquez, que, desde la izquierda, disparo raso y desviado. Se podría haber puesto punto final al encuentro.
Empezó muy bien el Zamora la segunda parte, con un centro de Ramos, el pase dela muerte, que no lo recogió ningún vivo.
El técnico asturiano, nervioso, realiza su primer cambio en el minuto 51, porque aquello no le estaba gustando nada. Entró Cueto y salió Santamaría, nada contento, por cierto.
El recién ingresado en el campo mandó el balón al travesaño en el minuto 60. Esa oportunidad acongojó al Zamora supuso una inyección de moral para los astures, que, con faltas, innecesarias de los rojiblancos, y saques de esquina, pudieron empatar.
Pasada la hora de juego, el cuadro de Cano recupera sentido a su juego, casi siempre a la contra. Disparo de Sancho, en el minuto 71, a pase de Márquez, que desvía el portero avilesino.
El técnico granadino inyecto savia nueva en el tronco de su equipo al ingresar a Mario García por Carlos Ramos. (minuto 72). Lo propio realizó el técnico local, con una doble sustitución: Alcalde y Natalio entraron por Campabadal y Raúl Rubio. No se notó mucho. El Real Avilés, más por ganas que por fútbol inteligente, con muchos centros, buscó amedrentar a la zaga rojiblanca que resultó infranqueable en la atmósfera astur, hoy de azul puro, tipo Inmaculada de Murillo.
El colegiado vasco cometió su mayor error al no expulsar a Isi Ros por doble amonestación, que piso, descaradamente a Sancho en una acción de contragolpe rojiblanco. Lo supervisó en el VAR, pero pasó de mandar a los vestuarios al delantero local.
De hecho, por si acaso, el técnico asturiano sacó al verde a Quincala Bari (minuto 80) por el antes citado. El recién ingresado realizó la jugada más peligrosa de su equipo, con disparo raso que desvió, de manera prodigiosa, Fermín, cual portero de balonmano.
Cano, porque el equipo lo necesitaba, introdujo otro cambio en el minuto 80. Abde, cansado, dejó su puesto, Burón. Y siete minutos después, Carbonell entró por Sancho, que se venía quejando de uno de sus gemelos.
Y en el 88, el tanto que cerró el partido. Gran jugada de Miki por la banda izquierda que rubricó Losada en boca de gol.
El árbitro añadiría siete minutos, en los que el Zamora pudo aumentar su cuenta, pero
Fotografías: Zamora CF




















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