ZAMORANA
Zamora y la región leonesa
Zamora huele a limpio, a junco y a tierra mojada, a silencio de templo y convento; Zamora es románica y modernista, profusa en iglesias; Zamora tiene una calle inclinada y un mirador redondo desde donde se ve el Duero y se orna con calles estrechas de piedra con ventanas de madera donde se refugian los enamorados para dar rienda suelta a sus primeros besos; Zamora tiene pasta de buena gente, gentes de pueblo aferrados a la tierra, gentes de calma, parcos, austeros, que solo critican -y critican mucho, prácticamente lo critican todo-, porque así es su carácter.
Ahora están surgiendo voces inconformistas que pretenden cambiar la realidad de sus ancestros, esa realidad sumisa, por una Zamora más libre, que piense en ella como única prioridad, que no se deje seducir por cantos de sirenas y palabras de humo que se lleva el viento, y cuando vengan los políticos a pedir el voto que ya no nos encandilen con sus conejos sacados de chisteras, ni con revelaciones de última hora o sorpresas para una Zamora mejor.
La provincia tiene pueblos abandonados por los que nadie se interesa y a nadie parecen preocupar; y en esos pueblos todavía habitan agricultores y ganaderos a quienes se hace la vida cada día más difícil; en esos pueblos también vive gente joven que carece de opciones de ocio y formación para las largas horas una vez terminan sus faenas agroganaderas, escasas y obligadas por las imposiciones de la Unión Europea y la falta de políticas útiles de nuestro propio gobierno que faciliten su trabajo.
Cuando vengan los candidatos a pedir el voto para las próximas elecciones a las Cortes de Castilla y León y pasen por Zamora, una de las nueve provincias de esta macrocomunidad unida, como siempre digo, por una conjunción errada, hemos de recordarles también que históricamente Castilla siempre ha ido por una parte y León por otra, aunque nos juntaron en su día sin participar de ese criterio. León, Zamora y Salamanca tienen una cultura, historia, lengua y tradición de siglos que nos confiere una identidad particular y propia; por eso merecerían ser independientes de Castilla y formar la Comunidad de la Región Leonesa que tanto reclamamos.
Los partidos leonesistas han de unirse formando un bloque compacto y sin fisuras y la gente tiene que saber que nos beneficiaría pertenecer a la Región Leonesa dividiendo la actual Comunidad de Castilla y León, dejando las seis provincias restantes para Castilla. Este no es un sueño de un puñado de nostálgicos, la Constitución nos asiste, solo falta voluntad política para hacerlo realidad. Cosas peores, rozando la ilegalidad o retando a la ley, se han hecho en este disparatado gobierno para lograr que el presidente Sánchez continúe siéndolo. Nosotros no pedimos eso, pedimos justicia para una región que unieron con otra sin tener en cuenta que ambos reinos fueron beligerantes durante años y diferentes siempre; por eso clamamos ¡justicia para la Región Leonesa!
Mª Soledad Martín Turiño
Zamora huele a limpio, a junco y a tierra mojada, a silencio de templo y convento; Zamora es románica y modernista, profusa en iglesias; Zamora tiene una calle inclinada y un mirador redondo desde donde se ve el Duero y se orna con calles estrechas de piedra con ventanas de madera donde se refugian los enamorados para dar rienda suelta a sus primeros besos; Zamora tiene pasta de buena gente, gentes de pueblo aferrados a la tierra, gentes de calma, parcos, austeros, que solo critican -y critican mucho, prácticamente lo critican todo-, porque así es su carácter.
Ahora están surgiendo voces inconformistas que pretenden cambiar la realidad de sus ancestros, esa realidad sumisa, por una Zamora más libre, que piense en ella como única prioridad, que no se deje seducir por cantos de sirenas y palabras de humo que se lleva el viento, y cuando vengan los políticos a pedir el voto que ya no nos encandilen con sus conejos sacados de chisteras, ni con revelaciones de última hora o sorpresas para una Zamora mejor.
La provincia tiene pueblos abandonados por los que nadie se interesa y a nadie parecen preocupar; y en esos pueblos todavía habitan agricultores y ganaderos a quienes se hace la vida cada día más difícil; en esos pueblos también vive gente joven que carece de opciones de ocio y formación para las largas horas una vez terminan sus faenas agroganaderas, escasas y obligadas por las imposiciones de la Unión Europea y la falta de políticas útiles de nuestro propio gobierno que faciliten su trabajo.
Cuando vengan los candidatos a pedir el voto para las próximas elecciones a las Cortes de Castilla y León y pasen por Zamora, una de las nueve provincias de esta macrocomunidad unida, como siempre digo, por una conjunción errada, hemos de recordarles también que históricamente Castilla siempre ha ido por una parte y León por otra, aunque nos juntaron en su día sin participar de ese criterio. León, Zamora y Salamanca tienen una cultura, historia, lengua y tradición de siglos que nos confiere una identidad particular y propia; por eso merecerían ser independientes de Castilla y formar la Comunidad de la Región Leonesa que tanto reclamamos.
Los partidos leonesistas han de unirse formando un bloque compacto y sin fisuras y la gente tiene que saber que nos beneficiaría pertenecer a la Región Leonesa dividiendo la actual Comunidad de Castilla y León, dejando las seis provincias restantes para Castilla. Este no es un sueño de un puñado de nostálgicos, la Constitución nos asiste, solo falta voluntad política para hacerlo realidad. Cosas peores, rozando la ilegalidad o retando a la ley, se han hecho en este disparatado gobierno para lograr que el presidente Sánchez continúe siéndolo. Nosotros no pedimos eso, pedimos justicia para una región que unieron con otra sin tener en cuenta que ambos reinos fueron beligerantes durante años y diferentes siempre; por eso clamamos ¡justicia para la Región Leonesa!
Mª Soledad Martín Turiño


















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