Eugenio-Jesús de Ávila
Lunes, 16 de Marzo de 2026
ELECCIONES AUTONÓMICAS

Los partidos asesinaron al pueblo en estos idus de marzo de 2026

[Img #106743]Eugenio-Jesús de Ávila

 

A mí esto de la comunidad autónoma de Castilla y León siempre me pareció un apaño político, de cuando se forjaba España en la fragua del estado autonómico, como la de Vulcano, una historia de cuernos: a la nación de siempre, desde 1492, la engañaban los politicastros de antaño con Cataluña y País Vasco. Porque Castilla es una región y León es otra. Yo nunca me he sentido castellanoleonés. Quizá exista una mayoría que compartan tal sentimiento, el mío. Quizá podría confesar que mi alma aprecia más definirse como zamorana y, si me pongo muy regionalista, leonesa.

 

Las elecciones autonómicas de este idus de marzo de 2026 apenas me preocuparon. Los resultados, esperados. ¡Qué suba el PP, pese a Mañueco, un señor aburrido, normal! ¡Qué el sanchismo también saque pecho, lógico! ¡Qué Vox habiendo ganado, pierda, forma parte de que, a priori, los objetivos marcados para la formación conservadora se colocaran en la cumbre del Keops político!

 

El sanchismo ha engullido a todos los nostálgicos del manifiesto comunista de 1848, como Largo Caballero devoró al PSOE de Besteiro, el más intelectual, razonable y justo entre 1931 y 1936. Suelo afirmar, con ironía, que, si Karl Marx viviera en este siglo XXI, no sería marxista. La sociedad preindustrial no se parece, en absoluto, a la de esta centuria. Un tercio de gente de esta doble región es muy de izquierdas; pero dos tercios no lo son. Si extrapolamos estos resultados a unas elecciones legislativas, la suma de los votos de gente que no es ni comunista, ni sanchista, superaría, por un amplio margen a los partidos que se jactan de su izquierdismo.

 

No creo que PP y Vox se entiendan más allá de acuerdos puntuales, porque el partido de Feijóo tiene querencia por la socialdemocracia, espacio que ya no existe en España, dado la deriva radical de Sánchez, por conveniencia, hacia el caballerismo. De hecho, Montoro, cuando desgobernaba Rajoy, ejerció como si fuera ministro de Hacienda de profundas ideas socialcomunistas. Él, consentido por Rajoy y Sáenz de Santamaría, consideró que suturar la profunda herida abierta en la economía nacional por Zapatero, hermano de Eolo -La Tierra es del viento-, consistía en “machacar” a la gente del común con impuestos confiscatorios. El último gobierno del PP empobreció a la clase media y enriqueció al Estado. No olvidemos el lema de las ideologías izquierdistas. “Todo para el Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado”.

 

Me temo que en estos idus de marzo de 2026 no ganó nadie, porque perdió el pueblo incauto, ingenuo, silente que habita esta enorme y ahistórica comunidad de Castilla y León. Que PP, PSOE y Vox tengan más escaños en unas Cortes que legislan en contra de la gente no significa nada. Sobran más del 50% de procuradores. Y quizá me quedo corto.

 

Esta nación no será nunca una democracia plena mientras los partidos sigan comiéndose el Estado, el sistema electoral premie a los secesionistas y el pueblo no elija a sus representantes, tan solo se limite, engañado, a rubricar la elección de listas y candidatos, realizadas por una casta de políticos, los que ejercen su poder, de una forma leninista -también en el PP y Vox-, en el seno de cada una de las formaciones políticas.

 

En estos idus de marzo de 2026, los partidos asesinaron a Julio César, el pueblo que no sabe lo que pasa ni lo que ocurre.

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