DENUNCIAS
El puente de Garrote sigue cerrado tras más de dos años sin solución
Más de dos años después de su cierre, el conocido como puente de Garrote continúa pendiente de reparación, sin que exista a día de hoy una solución concreta ni un calendario claro para su reapertura
Esta pequeña pasarela sobre el arroyo de Valderrey, que conecta el barrio de Olivares con el entorno del camino de Gijón y el Campo de la Verdad, debe su nombre a la antigua existencia en la zona de una nave de transformación de aves denominada “Garrote”, hoy ya desaparecida. En la actualidad, ese espacio se ha convertido en un solar, ocupado en parte por instalaciones feriales como los conocidos “caballitos” .La infraestructura sufrió en su momento hundimientos en la plataforma, concretamente en la pilastra situada en el lado del barrio, lo que comprometía la seguridad del tránsito, especialmente de vehículos.
Ante esta situación, se optó por señalizar el peligro y cerrar el paso mediante vallado en ambos extremos. Sin embargo, en un primer momento este cierre resultó insuficiente, permitiendo que algunas personas lo sortearan, lo que obligó posteriormente a reforzar el vallado para impedir completamente el acceso. Desde entonces, han pasado ya más de dos años sin que se haya llevado a cabo la reparación del puente, manteniéndose una situación de bloqueo que afecta directamente a la movilidad de los vecinos. El cierre obliga a quienes transitan a pie a realizar importantes rodeos para acceder a zonas como el camino de Gijón o el Campo de la Verdad, un espacio especialmente concurrido en determinadas épocas del año, como durante la Cuaresma con la instalación de atracciones feriales.
Si bien es cierto que la actuación no depende exclusivamente del Ayuntamiento de Zamora, ya que cualquier intervención en el cauce requiere la autorización de la Confederación Hidrográfica del Duero, también lo es que esta circunstancia no puede servir como excusa para la inacción. La falta de diligencia administrativa y la ausencia de una solución coordinada entre administraciones han derivado en una situación prolongada en el tiempo que perjudica claramente a los vecinos. A esta problemática se suma el estado del propio entorno del arroyo, donde con frecuencia se acumulan residuos procedentes del colector, especialmente en episodios de lluvias y alivio de la red. Estos vertidos generan un evidente impacto ambiental, afectando tanto al cauce como a las aguas que desembocan en el río Duero.
En definitiva, se trata de un ejemplo más de cómo, por falta de coordinación y voluntad, los problemas cotidianos de los barrios se eternizan sin solución. Existen trámites que pueden y deben agilizarse, especialmente cuando afectan a la seguridad, la movilidad y la calidad de vida de los vecinos .Porque, más allá de las competencias administrativas, lo cierto es que el puente de Garrote sigue cerrado… y los vecinos siguen esperando.
Manuel Herrero Alonso
Esta pequeña pasarela sobre el arroyo de Valderrey, que conecta el barrio de Olivares con el entorno del camino de Gijón y el Campo de la Verdad, debe su nombre a la antigua existencia en la zona de una nave de transformación de aves denominada “Garrote”, hoy ya desaparecida. En la actualidad, ese espacio se ha convertido en un solar, ocupado en parte por instalaciones feriales como los conocidos “caballitos” .La infraestructura sufrió en su momento hundimientos en la plataforma, concretamente en la pilastra situada en el lado del barrio, lo que comprometía la seguridad del tránsito, especialmente de vehículos.
Ante esta situación, se optó por señalizar el peligro y cerrar el paso mediante vallado en ambos extremos. Sin embargo, en un primer momento este cierre resultó insuficiente, permitiendo que algunas personas lo sortearan, lo que obligó posteriormente a reforzar el vallado para impedir completamente el acceso. Desde entonces, han pasado ya más de dos años sin que se haya llevado a cabo la reparación del puente, manteniéndose una situación de bloqueo que afecta directamente a la movilidad de los vecinos. El cierre obliga a quienes transitan a pie a realizar importantes rodeos para acceder a zonas como el camino de Gijón o el Campo de la Verdad, un espacio especialmente concurrido en determinadas épocas del año, como durante la Cuaresma con la instalación de atracciones feriales.
Si bien es cierto que la actuación no depende exclusivamente del Ayuntamiento de Zamora, ya que cualquier intervención en el cauce requiere la autorización de la Confederación Hidrográfica del Duero, también lo es que esta circunstancia no puede servir como excusa para la inacción. La falta de diligencia administrativa y la ausencia de una solución coordinada entre administraciones han derivado en una situación prolongada en el tiempo que perjudica claramente a los vecinos. A esta problemática se suma el estado del propio entorno del arroyo, donde con frecuencia se acumulan residuos procedentes del colector, especialmente en episodios de lluvias y alivio de la red. Estos vertidos generan un evidente impacto ambiental, afectando tanto al cauce como a las aguas que desembocan en el río Duero.
En definitiva, se trata de un ejemplo más de cómo, por falta de coordinación y voluntad, los problemas cotidianos de los barrios se eternizan sin solución. Existen trámites que pueden y deben agilizarse, especialmente cuando afectan a la seguridad, la movilidad y la calidad de vida de los vecinos .Porque, más allá de las competencias administrativas, lo cierto es que el puente de Garrote sigue cerrado… y los vecinos siguen esperando.
Manuel Herrero Alonso















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