Ilia Galán Díez
Viernes, 20 de Marzo de 2026
HIPOCRESÍA

Nuestra hipócrita política

[Img #106888]El marajá de aquel estado de la India, en el norte, era oficialmente musulmán, pero cuando la española que a su lado se sentaba, en grato homenaje, le preguntó en el banquete cómo es que comía jamón. Él le respondió con franca risotada: "¡Noooo! Jamón no, los musulmanes no podemos, yo lo llamo pollo, y entonces sí que lo puedo comer..." Algo parecido sucede con la política nacional e internacional. Ya lo hizo Italia en la Guerra del Golfo, contra Irak, cuando enviaba aviones, pero oficialmente no apoyaban dicha confrontación bélica. Sucede algo parecido aquí, ahora: pacifista presidente de España envía una fragata militar al oriente... También tenemos bases norteamericanas, pero cuando se deciden a usarlas se les reprocha (¿para qué si no están en nuestro territorio? El gobierno socialista de Felipe González fue el que nos introdujo en la OTAN). Nuestro presidente se puso oficialmente en contra de Israel, apoyando a Palestina, pero siguió vendiendo armas al estado judío, como le reclamó Belarra: «Es usted un presidente cobarde, cómplice de los genocidas», a lo que añadió la dirigente podemita: «este Gobierno ha vendido más armas a Israel que nunca». También en el conflicto entre Ucrania y Rusia, Europa, embargando al país de Tolstoi, recibía gas, pagándoles dicho consumo tan necesario.

 

            La guerra contra Irán, como la de Irak, se articula sobre la excusa de su amenaza: podían construir en breve una bomba atómica. Falso. Tampoco importa liberar a los persas de la opresión religiosa y fanática que aplasta a su población desde hace años, con decenas de miles exterminados en los últimos meses. Cierto que Irán era un país que buscaba la desaparición de Israel y se posicionaba contra los intereses norteamericanos, ideológicamente también contra los europeos, alentando a los terroristas fundamentalistas, como los que recibe el alcalde de Nueva York, haciendo el signo propio del islamismo más radical. Unos argumentos; otros hechos.

 

            Ahora vuelven a subir monstruosamente los precios, echan la culpa a la guerra, sin duda, pero esconden que la electricidad nada tiene que ver con el gas, salvo por los chanchullos que contratos y acuerdos operan para alzar uno cuando sube el otro en lo que han de pagar todos. Si mandan, que lo cambien. Pero, claro, hay que mantener las puertas giratorias cuando los ineptos que gobiernan salen de la política y entran en las finanzas recolocados luego para ganar mucho dinero en grandes empresas, como la Red Eléctrica Española o algunos sistemas ferroviarios. Los impuestos dependen del gobierno, pueden bajarlos cuando quieran, pero no suelen hacerlo o echan la culpa al exterior. La población, en estas falsas, hipócritas democracias, es manejada como títere por una casta aberrante que la somete según sus intereses. Quienes criticaban a la casta política se convirtieron en gran número a dicha caterva privilegiada. Continuamente nos mienten.

 

 

Ilia Galán Díez
Catedrático de Estética y Teoría de las Artes
Humanidades: Geografía, Historia y Arte
Universidad Carlos III de Madrid

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