Plataforma Villalcampo
Domingo, 22 de Marzo de 2026
DENUNCIA

El doble rasero de la Junta en Zamora

Mediante la presente nota de prensa La Plataforma en Defensa del Medio Ambiente y Medio Rural de Villalcampo denunciamos públicamente lo que consideramos un agravio comparativo y una gestión arbitraria por parte de la Junta de Castilla y León. La administración autonómica ha paralizado el proyecto de la nueva residencia de ancianos de la localidad de Muelas del Pan basándose en un informe de la Dirección General de Tributos que cuestiona la sostenibilidad económica del centro.

La decisión de la Junta supone un jarro de agua fría para una comarca castigada por la despoblación. Según la Junta de Castilla y León, el Ayuntamiento de Muelas del Pan no contaría con la solvencia necesaria para afrontar el proyecto de construcción de la residencia de ancianos. Sin embargo, este criterio técnico choca frontalmente con la realidad de otros expedientes de la provincia que cuentan con su aprobación como es la concentración parcelaria de Villalcampo.

Mientras se bloquea un servicio esencial para los mayores en Muelas del Pan, la Junta de Castilla y León da luz verde al proceso de concentración parcelaria en Villalcampo. Se da la circunstancia de que este proyecto: primero es de iniciativa privada, y segundo, será costeado por el Ayuntamiento de Villalcampo, cuyo presupuesto anual es inferior al de Muelas del Pan.

¿Cómo es posible que un ayuntamiento con menos recursos sea considerado apto para financiar una concentración parcelaria privada y, en cambio, se prohíba a otro invertir en un servicio público básico? Esta línea de actuación carece de lógica financiera y parece responder a criterios ajenos al interés general.

Ante esta disparidad de criterios, surge una pregunta inevitable: ¿Qué intereses económicos existen detrás de la concentración parcelaria de Villalcampo para que la Junta acelere sus trámites mientras asfixia los proyectos sociales de otros municipios?

La falta de transparencia en la ponderación de la "sostenibilidad económica" genera sospechas sobre si la Junta está priorizando los intereses de ciertos sectores privados por encima del cuidado de los ciudadanos de la provincia de Zamora.

Para la mayoría de los vecinos de Villalcampo, la palabra "concentración" no suena a modernización, sino a una amenaza directa contra su historia y su forma de entender la tierra. Lo que desde los despachos se vende como eficiencia agraria, a pie de campo se percibe como un borrón y cuenta nueva que ignora décadas de esfuerzo personal.

La tierra en Villalcampo no son solo hectáreas, son las "cortinas" que vallaron los abuelos con paredes de piedra seca centenarias.

El modelo de concentración suele implicar la destrucción de muros de piedra seca (patrimonio tradicional), el arranque de linderos y la eliminación de vegetación autóctona para crear grandes extensiones monótonas, con gran impacto medioambiental, se corre el riesgo de convertir el paisaje diverso y resiliente de Villalcampo en un "desierto verde" diseñado para maquinaria pesada, acabando con la biodiversidad local y la estética que define al pueblo.

Existe una sospecha fundada de que esta medida no busca ayudar al pequeño propietario de Villalcampo, sino facilitar el camino a grandes explotaciones agroindustriales o fondos de inversión que necesitan grandes superficies para ser rentables, y aquí es cuando llegan las grandes plantas fotovoltaicas, los parques eólicos, las macro-granjas porcinas, las plantas de biogás, todas ellas grandes amenazas para el medioambiente de la provincia. El vecino que tiene unas pocas fincas para autoconsumo o pequeña ganadería siente que este proceso lo expulsa del sistema, obligándolo a entrar en una lógica industrial que no le interesa ni le beneficia.

La principal queja radica en la imposición. Los vecinos sienten que sus alegaciones caen en saco roto y que el proceso avanza por inercia administrativa.  La resistencia en Villalcampo es el reflejo de una comunidad que se niega a que su territorio sea tratado como una simple hoja de cálculo. Defender la propiedad fragmentada es, en muchos casos, defender el derecho a que el pueblo siga siendo de su gente y no de las máquinas.

Tener un terreno en el corazón de los Arribes del Duero no es solo tener una propiedad; es ser custodio de un paisaje cultural que es casi un milagro de la ingeniería popular, por lo que debemos luchar por la conservación del valor etnográfico y la biodiversidad.

El patrimonio de piedra seca (paredes, chozos, pontones,...) ha sido declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.  Las paredes no son sólo límites, son acumuladores térmicos que suavizan las temperaturas para la fauna y la flora. Los muretes funcionan como autopistas para reptiles y pequeños mamíferos, vitales para el equilibrio del ecosistema del parque. Chozos y payas son testimonios de una economía de subsistencia heroica que hoy tiene un valor museístico al aire libre.

Las paredes de piedra seca, las fuentes, los pontones, son infraestructuras críticas. En un entorno de cañones y laderas pronunciadas, la gestión del agua que hacían los antiguos (frenando la erosión con piedra seca y canalizando manantiales) es hoy una lección de sostenibilidad que revaloriza las fincas existentes en Villalcampo frente a otras que han perdido estas estructuras.

Al ser un terreno apenas cultivable, su valor reside en lo que aporta al ecosistema protegido: Los Arribes son zona ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves). Es un área de campeo y nidificación para especies emblemáticas como la cigüeña negra, la alondra ricoti, el milano real, el aguilucho cenizo, el águila real, el águila perdicera, el alimoche, el buitre leonado o el búho real. Además cuenta con una vegetación autóctona (enebros, quejigos, matorral mediterráneo) que es cada vez más rara y valiosa ante el cambio climático.

Dado que el terreno de Villalcampo no es agrario, no se debe apostar por una agricultura intensiva, sino por un turismo de observación como puede ser a través los hide fotográficos o rutas de interpretación del patrimonio de piedra seca. En el futuro cercano, mantener ecosistemas intactos y suelos no degradados dentro de Red Natura 2000 tendrá un valor de mercado por la captura de CO2.

La Junta debería apostar por proyectos que mejoren la vida de los habitantes de estos pequeños municipios, residencias de ancianos que dan oportunidades de trabajo a los vecinos y permiten a los mayores terminar sus vidas allí donde empezaron, y no con el corazón roto por no ver a sus vecinos ni aquellos paisajes que tanto amaron, y por proyectos de protección del medio ambiente y del patrimonio etnográfico en lugares tan emblemáticos del Parque Natural de los Arribes del Duero como Villalcampo, su ubicación y paisaje es único en la zona, no podemos permitir que se pierda después de tantos años salvaguardando este rincón de belleza inigualable, tenemos la obligación moral de defenderla frente a los intereses económicos que pretenden destruirla.

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