ENTREVISTA
Raúl Aragón, jefe de paso del Cinco de Copas: “El paso hay que sentirlo y llevarlo en el corazón”
Perteneciente a la saga Aragón, lleva en la sangre la semana de Pasión zamorana
El paso de Jesús camino del Calvario, conocido como el Cinco de Copas, es uno de los más representativos e icónicos de nuestra Semana Santa. Un paso que Raúl Aragón, lleva cargando desde los 17 años, siguiendo la tradición familiar. Este Cinco de Copas ya lo habían cargado su padre, sus tíos y su abuelo. Aragón vive la Semana Santa con pasión y con orgullo, y tras muchos años de esfuerzo “sudor y lágrimas” en 2017 alcanzó el cargo de jefe de paso tras ganar por mayoría en una votación, un puesto que lleva con enorme satisfacción y responsabilidad. Raúl Aragón vive, disfruta y se emociona hasta las lágrimas con la Semana Santa zamorana, recordando sus inicios en el paso. Un Cinco de Copas que lleva por bandera allá donde va, y con el que honra a su familia y a su legado.
Primera pregunta obligada. ¿Qué es para ti la Semana Santa de Zamora?
Para mí es un orgullo debido al apellido que tengo, porque lo he mamado desde que nací. Me han transmitido la pasión desde mi abuelo, tíos, amigos, mi padre… es un orgullo.
El Cinco de Copas es uno de los pasos más representativos de la Semana Santa zamorana. ¿Desde cuándo lo cargas?
Empecé a cargarlo en 1997, con 17 años.
¿Has faltado algún año?
Jamás.
¿De dónde te viene la devoción por el Cinco de Copas?
Como te decía, de la familia. De mi padre, de mis tíos. Cargar es muy duro, es una paliza, pero yendo con ellos era otro mundo. Ahora mismo quedamos tres primos y yo. Antiguamente eran muchos más, pero seguimos dando guerra los Aragón.

Raúl Aragón junto a su padre, un histórico del paso
¿Qué supone ser jefe de paso de esta imagen tan significativa?
Un orgullo y una satisfacción. Mucha responsabilidad y muchos dolores de cabeza, pero “sarna con gusto no pica”
¿Cómo se llega a ser jefe de paso?
Con mucha sangre, sudor y lágrimas. Al anterior jefe de paso lo cesaron. Entonces, se decidió hacer una votación a la que nos presentamos tres y yo gané por mayoría en 2017.
¿Qué hay que tener para cargar un paso como este?
Lo primero es llevarlo en el corazón. Van amigos míos ahí debajo. Y luego, sentirlo, porque a día de hoy hay muchas personas que van solo por ir. También ir físicamente bien preparado, y saber lo que llevas, porque es muy duro cuando el paso se clava. Y doy fe de como saco mis hombros, porque también cargo el jueves en “La oración del Huerto”, gracias a mi padre.
El baile del Cinco de Copas al son de Thalberg es una de los momentos más emocionantes de la Semana Santa para muchos zamoranos. ¿Cómo se vive desde dentro?
Me acuerdo en el 1.997 del primer año y me emociono. Estaba muy nervioso y mi padre me dijo que ya se podía morir tranquilo, mucha emoción. Recuerdo cuando yo salía con la túnica e íbamos a verlo y lo veíamos en la salida y luego he tenido el orgullo de cargar con él, y con mucha gente de antes. El primer año fue inolvidable. En esos momentos te tiembla todo, son muchos nervios. Te tiemblan las rodillas. He tenido la suerte y la satisfacción de cargarlo 20 años. Ha sido para mí muy bonito, aunque también ha habido momentos duros y me han hecho daño por ser “hijo de”. Pero nosotros hemos sido una familia humilde y lo que tenemos nos lo hemos ganado por sudor, no por protagonismo.
¿Alguna superstición antes de salir en procesión?
Siempre hago un rezo para mí por la gente que no tengo, y para que salga todo bien.
Semana Santa y religión. ¿Qué piensas sobre esto? ¿Es necesario ser religioso y creyente, o no hace falta?
Yo pienso que para estar en un grupo escultórico tienes que tener algo de fe. Yo si no creyera en Dios no estaría.
¿Participas en alguna procesión más?
Salgo en La Mañana y en La Vera Cruz, en la que cargo el paso de “La Oración en el Huerto” desde 1998, pero ahí solo cargo.
¿Cuál es la diferencia entre cargador y jefe de paso?
Cargar vas cargando y te olvidas, pero el jefe de paso es otro mundo, porque tienes que lidiar con todo el grupo y organizarlo.
¿Cómo es la relación entre cargadores? ¿Entabláis lazos especiales?
Pues un poco de todo. De 33 que somos en este grupo, 10 no estaban de acuerdo con mi elección, pero fue una votación legal. Ahora poco a poco el agua vuelve a su cauce, pero hemos pasado muchas cosas. Ahora mismo prácticamente estamos unidos, porque luego debajo del paso tienes que sentirlo y ayudarte. Este navío va llegando a buen puerto.
¿Qué tiene la Semana Santa de Zamora que la hace especial?
La Semana Santa zamorana es todo. Tiene muchos momentos. Los niños el Domingo de Ramos con La Borriquita, los militares excombatientes tienen también su procesión de La Tercera caída y el acto que hacen es precioso, el Yacente, el Silencio y el juramento… Todas las procesiones tienen su momento. Pero La Mañana es La Mañana. Cada uno vivirá lo suyo, pero la reina es La Mañana.
¿Y si llueve?
Pues si llueve, como ya ha pasado varios años, lloras como un niño. porque estás deseando que llegue ese momento. Es un palizón, pero lo que quieres es cargar. Llevas todo el año preparándote, deseando, honrar a tus seres queridos que ya no están, y si llueve pues te fastidia bastante.
¿Alguna promesa que le hagas al Cristo?
Que nos de salud para estar con mi familia. A mí y a toda mi familia. Salud. Siempre pido eso.

El paso de Jesús camino del Calvario, conocido como el Cinco de Copas, es uno de los más representativos e icónicos de nuestra Semana Santa. Un paso que Raúl Aragón, lleva cargando desde los 17 años, siguiendo la tradición familiar. Este Cinco de Copas ya lo habían cargado su padre, sus tíos y su abuelo. Aragón vive la Semana Santa con pasión y con orgullo, y tras muchos años de esfuerzo “sudor y lágrimas” en 2017 alcanzó el cargo de jefe de paso tras ganar por mayoría en una votación, un puesto que lleva con enorme satisfacción y responsabilidad. Raúl Aragón vive, disfruta y se emociona hasta las lágrimas con la Semana Santa zamorana, recordando sus inicios en el paso. Un Cinco de Copas que lleva por bandera allá donde va, y con el que honra a su familia y a su legado.
Primera pregunta obligada. ¿Qué es para ti la Semana Santa de Zamora?
Para mí es un orgullo debido al apellido que tengo, porque lo he mamado desde que nací. Me han transmitido la pasión desde mi abuelo, tíos, amigos, mi padre… es un orgullo.
El Cinco de Copas es uno de los pasos más representativos de la Semana Santa zamorana. ¿Desde cuándo lo cargas?
Empecé a cargarlo en 1997, con 17 años.
¿Has faltado algún año?
Jamás.
¿De dónde te viene la devoción por el Cinco de Copas?
Como te decía, de la familia. De mi padre, de mis tíos. Cargar es muy duro, es una paliza, pero yendo con ellos era otro mundo. Ahora mismo quedamos tres primos y yo. Antiguamente eran muchos más, pero seguimos dando guerra los Aragón.

Raúl Aragón junto a su padre, un histórico del paso
¿Qué supone ser jefe de paso de esta imagen tan significativa?
Un orgullo y una satisfacción. Mucha responsabilidad y muchos dolores de cabeza, pero “sarna con gusto no pica”
¿Cómo se llega a ser jefe de paso?
Con mucha sangre, sudor y lágrimas. Al anterior jefe de paso lo cesaron. Entonces, se decidió hacer una votación a la que nos presentamos tres y yo gané por mayoría en 2017.
¿Qué hay que tener para cargar un paso como este?
Lo primero es llevarlo en el corazón. Van amigos míos ahí debajo. Y luego, sentirlo, porque a día de hoy hay muchas personas que van solo por ir. También ir físicamente bien preparado, y saber lo que llevas, porque es muy duro cuando el paso se clava. Y doy fe de como saco mis hombros, porque también cargo el jueves en “La oración del Huerto”, gracias a mi padre.
El baile del Cinco de Copas al son de Thalberg es una de los momentos más emocionantes de la Semana Santa para muchos zamoranos. ¿Cómo se vive desde dentro?
Me acuerdo en el 1.997 del primer año y me emociono. Estaba muy nervioso y mi padre me dijo que ya se podía morir tranquilo, mucha emoción. Recuerdo cuando yo salía con la túnica e íbamos a verlo y lo veíamos en la salida y luego he tenido el orgullo de cargar con él, y con mucha gente de antes. El primer año fue inolvidable. En esos momentos te tiembla todo, son muchos nervios. Te tiemblan las rodillas. He tenido la suerte y la satisfacción de cargarlo 20 años. Ha sido para mí muy bonito, aunque también ha habido momentos duros y me han hecho daño por ser “hijo de”. Pero nosotros hemos sido una familia humilde y lo que tenemos nos lo hemos ganado por sudor, no por protagonismo.
¿Alguna superstición antes de salir en procesión?
Siempre hago un rezo para mí por la gente que no tengo, y para que salga todo bien.
Semana Santa y religión. ¿Qué piensas sobre esto? ¿Es necesario ser religioso y creyente, o no hace falta?
Yo pienso que para estar en un grupo escultórico tienes que tener algo de fe. Yo si no creyera en Dios no estaría.
¿Participas en alguna procesión más?
Salgo en La Mañana y en La Vera Cruz, en la que cargo el paso de “La Oración en el Huerto” desde 1998, pero ahí solo cargo.
¿Cuál es la diferencia entre cargador y jefe de paso?
Cargar vas cargando y te olvidas, pero el jefe de paso es otro mundo, porque tienes que lidiar con todo el grupo y organizarlo.
¿Cómo es la relación entre cargadores? ¿Entabláis lazos especiales?
Pues un poco de todo. De 33 que somos en este grupo, 10 no estaban de acuerdo con mi elección, pero fue una votación legal. Ahora poco a poco el agua vuelve a su cauce, pero hemos pasado muchas cosas. Ahora mismo prácticamente estamos unidos, porque luego debajo del paso tienes que sentirlo y ayudarte. Este navío va llegando a buen puerto.
¿Qué tiene la Semana Santa de Zamora que la hace especial?
La Semana Santa zamorana es todo. Tiene muchos momentos. Los niños el Domingo de Ramos con La Borriquita, los militares excombatientes tienen también su procesión de La Tercera caída y el acto que hacen es precioso, el Yacente, el Silencio y el juramento… Todas las procesiones tienen su momento. Pero La Mañana es La Mañana. Cada uno vivirá lo suyo, pero la reina es La Mañana.
¿Y si llueve?
Pues si llueve, como ya ha pasado varios años, lloras como un niño. porque estás deseando que llegue ese momento. Es un palizón, pero lo que quieres es cargar. Llevas todo el año preparándote, deseando, honrar a tus seres queridos que ya no están, y si llueve pues te fastidia bastante.
¿Alguna promesa que le hagas al Cristo?
Que nos de salud para estar con mi familia. A mí y a toda mi familia. Salud. Siempre pido eso.

















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