Ilia Galán Díez
Viernes, 27 de Marzo de 2026
SEMANA SANTA

Ramos o muertos resucitados

  [Img #107049]  Cualquier ejecución pública siempre me provocó repulsa, sea con horca, hacha o silla eléctrica, pero también me parece repulsivo el espectáculo de apoyo a la muerte institucionalizada, los asesinatos consentidos o suicidios burocratizados que tanto se empeñan en esconder con palabras que lo suavicen, de modo hipócrita. Eutanasia, pero, en realidad, suicidio o ejecución consentida: menos gastos para los estados que tenían que cuidarlos. Pronto llegará la oferta masiva a los jubilados: un hermoso viajecito al "paraíso" y luego una pastillita para enviarlos directamente al infierno. Menos problemas en la caja de las pensiones. Morir es natural, no que a uno le maten. 

            Nuestra sociedad se desarrolla cada vez más con unas leyes que propician de distintos modos la muerte, institucionalmente. O tal vez involuciona. 

            Entiendo que algunos quieran suicidarse, como lo hace nuestro país poco a poco, pero no que esté promovido por las autoridades. El suicidio asistido de una joven deprimida, desprotegida y violada ha escandalizado a muchos. Hasta ahora la muerte avanzaba por los dos extremos, la infancia (miles de abortos en alza) y la vejez enferma. Se abrió la puerta a enfermos terminales o a ciertos males, pero sigue abriéndose ya casi a cualquier edad y condición.

            En estos días, en que se celebra la muerte y resurrección de Jesús de Nazaret, el intento de aniquilación del Mesías, comenzamos entre procesiones con la hermosa fiesta del domingo de ramos, donde estas hojas de palmera o de olivo sirvieron como sencillo homenaje para recibir al Rey del universo, concentrado en forma humana, entrando en Jerusalén, no como los conquistadores, en carros de guerra o a caballo, sino sobre un joven pollino, sencillo, humilde. Hondo mensaje para todos, especialmente a quienes nos gobiernan, cada vez más soberbios y vanidosos. Sencilla es nuestra vida, pero un don preciosísimo, de infinito valor. Jesús no deja de predicar la verdad de un nuevo reino de amor y perdón, de comprensión para todos, pese a saber que lo quieren matar. Pero el mensaje cristiano es esperanzado, porque por voluntad divina nuestros cuerpos han de resucitar con el Resucitado, al estar todos preñados de Infinitud, de divinidad, y por eso podemos mirar más allá del horizonte físico, intuimos el más allá, como misterio fundamental. Las sagradas escrituras hablan de que somos semidioses, hijos de Dios: homo capax Dei, seres capaces de Dios, pero por medio del amor. Dios nos ha hecho dioses, pero no para competir peleándonos, con odio, sino para apoyarnos mutuamente y así, con fe, desarrollado el conocimiento, movamos montañas por la ingeniería, volemos, sanemos, enviemos la palabra de un extremo al otro del planeta en segundos: somos capaces de hacer milagros por el apoyo mutuo, con educación, ciencias y artes, porque la humanidad cuando practica la justicia y vive en paz es capaz de acciones admirables.

 




Ilia Galán Díez

Catedrático de Estética y Teoría de las Artes
Humanidades: Geografía, Historia y Arte
Universidad Carlos III de Madrid

Comentarios Comentar esta noticia
Comentar esta noticia
CAPTCHA

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.191

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.