REFLEXIONES SOBRE LA PASIÓN
La muerte no es ni buena ni mala...la muerte es
Eugenio-Jesús de Ávila
La muerte ni es buena ni es mala. La muerte está siempre esperando, desde que el cordón umbilical te separa, para siempre, del ser que te dio la luz. La muerte no avisa, aunque a veces te susurra al oído que te aguarda, que no te descuides, porque, si te cansas de vivir te recogerá en su manto negro para llevarte a la nada.
Se puede morir bien o mal, amando u odiando. Si mueres enamorado, la muerte llora. Si mueres solo no puedes asirte ni a las túnicas de lino de las parcas. Si eres un poeta, intentarás extraer de la muerte belleza. La gente normal no quiere morirse, aunque su vida sea fea, triste, anodina. El rico, acostumbrado a comprarlo todo, incluso hasta el amor, cree que también se puede comprar a la muerte para que se olvide de que su cadáver también es pobre.
La muerte solo es paz cuando el dolor convierte la vida en un calvario. La muerte solo es buena, si se olvida que vives. Vivir puede ser malo, pero morir sin necesidad siempre es un pecado de la vida. Cuando la muerte sin ninguna razón, solo es una muerte mala.
Solo he conocido una Buena Muerte, la de la hermandad que lleva tal nombre. Buena porque es una procesión hermosa, profunda, distinta. Pero tampoco fue buena muerte para los hermanos de esa cofradía que se murieron sin querer. A la medianoche de este Lunes Santo, recordaré que la peste amarilla, nunca una borrasca atlántica, impidió cumplir con su rito a una hermandad que nació hace más medio siglo. ¡Cuánta muerte mala nos robaron durante estos años!
“La muerte es una quimera, pues cuando yo estoy, ella no está; y cuando ella está, yo no.” Epicuro.
Eugenio-Jesús de Ávila
La muerte ni es buena ni es mala. La muerte está siempre esperando, desde que el cordón umbilical te separa, para siempre, del ser que te dio la luz. La muerte no avisa, aunque a veces te susurra al oído que te aguarda, que no te descuides, porque, si te cansas de vivir te recogerá en su manto negro para llevarte a la nada.
Se puede morir bien o mal, amando u odiando. Si mueres enamorado, la muerte llora. Si mueres solo no puedes asirte ni a las túnicas de lino de las parcas. Si eres un poeta, intentarás extraer de la muerte belleza. La gente normal no quiere morirse, aunque su vida sea fea, triste, anodina. El rico, acostumbrado a comprarlo todo, incluso hasta el amor, cree que también se puede comprar a la muerte para que se olvide de que su cadáver también es pobre.
La muerte solo es paz cuando el dolor convierte la vida en un calvario. La muerte solo es buena, si se olvida que vives. Vivir puede ser malo, pero morir sin necesidad siempre es un pecado de la vida. Cuando la muerte sin ninguna razón, solo es una muerte mala.
Solo he conocido una Buena Muerte, la de la hermandad que lleva tal nombre. Buena porque es una procesión hermosa, profunda, distinta. Pero tampoco fue buena muerte para los hermanos de esa cofradía que se murieron sin querer. A la medianoche de este Lunes Santo, recordaré que la peste amarilla, nunca una borrasca atlántica, impidió cumplir con su rito a una hermandad que nació hace más medio siglo. ¡Cuánta muerte mala nos robaron durante estos años!
“La muerte es una quimera, pues cuando yo estoy, ella no está; y cuando ella está, yo no.” Epicuro.
















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