1ª RFEF
El Zamora CF demuestra en Talavera que quiere ser equipo de play off (0-1)
Mario Losada marcó el gol del triunfo en el minuto 49, al rubricar un magnífico centro de Codina desde la banda izquierda
E. Navascués de Zubiría
Del rosa al amarillo, de puta a doncella, de la nada al todo. El fútbol es como la vida. El fútbol es un espejo de la sociedad: hay trabajadores, ingenieros, filósofos y ejecutivos, prácticos y teóricos. De dar pena ante Unionistas a demostrar inteligencia, seriedad -en este deporte solo se ríe cuando se gana- y hacer de la anécdota categoría. Los rojiblancos ganaron al Talavera, que se jugaba más de medio descenso, un equipo que repartió “leña” desde el minuto uno, al que salvó el árbitro cuando se lavó las manos, cual Pilatos o Mariano Rajoy, en el minuto 62, al no considerar una entrada criminal de Luis Sánchez sobre Burón que, de hecho, abandonó el terreno de juego unos minutos después, víctima de ese fortísimo golpe en su tobillo.
Un gol de Losada, un acierto del tan criticado en algunos medios Vizcaíno, de cabeza, a centro de ese portento que es Codina, en el minuto 49, sirvió para sumar tres puntos, una nueva victoria a domicilio, ante un equipo al que el Zamora redujo a la nada futbolística, tras una primera entrega de absoluto dominio, con control del tiempo, del ritmo del partido, más dos ocasiones magníficas a cargo de Burón, excelente como exterior diestro, y Ramos, con disparo y paradón del meta toledano. El cuadro rojiblanco sabía a lo que tenía que jugar. Ni regaló ni una sola alegría al Talavera, corriendo al tuntún, y con solo un cabezazo detenido, sin problemas por Fermín.
El Zamora de Óscar Cano aburrió al cuadro blanquiazul en la primera mitad, después, en la segunda, tras marcar en ese minuto 49, inyectó una dosis mayúscula de ansiedad a su rival y a su técnico, que realizó un triple cambio en el minuto 70. Cano hizo su primera sustitución, forzada, por la lesión de Burón, en el 67. Sancho metería el miedo en el cuerpo a la zaga toledana, impotente en la medular y en ataque, y muy nerviosa en defensa, desde que entró en el campo.
Pudo marcar el Zamora, de nuevo Losada, en el 73, pero su cabezazo lo sacó un defensa en la línea de gol, con Belmán superado.
Cinco minutos después, entraron Carbonell, por un Losada increíble, por laborioso y por inteligente, pero rendido tras al palizón. Y también sustituyó López por Moreno. Por la banda de Sergi se generó algún peligro para Fermín, porque el lateral careció de contundencia en un par de oportunidades.
El Talavera, como sucede siempre con los equipos perdedores, buscó en los centros al área el empate. Pero la defensa rojiblanca y Fermín no se acongojaron. Para reforzar más la agresividad y potencial defensivo zamorano, entró Merchán por Abde, brillante en los primeros 25 minutos y después menos habilidoso y profundo.
Dos saques de esquina, de esos innecesarios, supusieron las dos últimas oportunidades para los locales. Ambos, resueltos, sin agobios por la zaga y Fermín.
Ahora ya no es el momento de la ucronía, de la victoria, que pudo ser y no fue, ante Unionistas. Hay que pensar ya a lo grande. Traduzco: ganar a Osasuna, que ha recibido hoy un durísimo golpe en sus aspiraciones de permanencia, el próximo domingo, a las 16.00 horas, en el Ruta de la Plata. Derrotas importantes de rivales en esta jornada, que parece, en principio, cribar a unos cuantos candidatos a jugar la fase de ascenso.
Fotografías. Zamora CF
E. Navascués de Zubiría
Del rosa al amarillo, de puta a doncella, de la nada al todo. El fútbol es como la vida. El fútbol es un espejo de la sociedad: hay trabajadores, ingenieros, filósofos y ejecutivos, prácticos y teóricos. De dar pena ante Unionistas a demostrar inteligencia, seriedad -en este deporte solo se ríe cuando se gana- y hacer de la anécdota categoría. Los rojiblancos ganaron al Talavera, que se jugaba más de medio descenso, un equipo que repartió “leña” desde el minuto uno, al que salvó el árbitro cuando se lavó las manos, cual Pilatos o Mariano Rajoy, en el minuto 62, al no considerar una entrada criminal de Luis Sánchez sobre Burón que, de hecho, abandonó el terreno de juego unos minutos después, víctima de ese fortísimo golpe en su tobillo.
Un gol de Losada, un acierto del tan criticado en algunos medios Vizcaíno, de cabeza, a centro de ese portento que es Codina, en el minuto 49, sirvió para sumar tres puntos, una nueva victoria a domicilio, ante un equipo al que el Zamora redujo a la nada futbolística, tras una primera entrega de absoluto dominio, con control del tiempo, del ritmo del partido, más dos ocasiones magníficas a cargo de Burón, excelente como exterior diestro, y Ramos, con disparo y paradón del meta toledano. El cuadro rojiblanco sabía a lo que tenía que jugar. Ni regaló ni una sola alegría al Talavera, corriendo al tuntún, y con solo un cabezazo detenido, sin problemas por Fermín.
El Zamora de Óscar Cano aburrió al cuadro blanquiazul en la primera mitad, después, en la segunda, tras marcar en ese minuto 49, inyectó una dosis mayúscula de ansiedad a su rival y a su técnico, que realizó un triple cambio en el minuto 70. Cano hizo su primera sustitución, forzada, por la lesión de Burón, en el 67. Sancho metería el miedo en el cuerpo a la zaga toledana, impotente en la medular y en ataque, y muy nerviosa en defensa, desde que entró en el campo.
Pudo marcar el Zamora, de nuevo Losada, en el 73, pero su cabezazo lo sacó un defensa en la línea de gol, con Belmán superado.
Cinco minutos después, entraron Carbonell, por un Losada increíble, por laborioso y por inteligente, pero rendido tras al palizón. Y también sustituyó López por Moreno. Por la banda de Sergi se generó algún peligro para Fermín, porque el lateral careció de contundencia en un par de oportunidades.
El Talavera, como sucede siempre con los equipos perdedores, buscó en los centros al área el empate. Pero la defensa rojiblanca y Fermín no se acongojaron. Para reforzar más la agresividad y potencial defensivo zamorano, entró Merchán por Abde, brillante en los primeros 25 minutos y después menos habilidoso y profundo.
Dos saques de esquina, de esos innecesarios, supusieron las dos últimas oportunidades para los locales. Ambos, resueltos, sin agobios por la zaga y Fermín.
Ahora ya no es el momento de la ucronía, de la victoria, que pudo ser y no fue, ante Unionistas. Hay que pensar ya a lo grande. Traduzco: ganar a Osasuna, que ha recibido hoy un durísimo golpe en sus aspiraciones de permanencia, el próximo domingo, a las 16.00 horas, en el Ruta de la Plata. Derrotas importantes de rivales en esta jornada, que parece, en principio, cribar a unos cuantos candidatos a jugar la fase de ascenso.
Fotografías. Zamora CF



















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