1ª RFEF
El Zamora CF jugó en Talavera como si fuera un partido de play off
E. Navascués de Zubiría
El Zamora CF que ganó en Talavera de la Reina me supo a equipo que juega un play off de ascenso. Los rojiblancos no solo ganaron, con absoluta justicia, pero, además, borraron a un equipo que se jugaba buena parte del descenso ante su afición. El cuadro blanquiazul creyó que solo podía imponerse al conjunto de Óscar Cano con juego duro, sucio, violento, más si el árbitro del encuentro se lo permitió desde la primera patada sobre un futbolista vestido de negro. La ignominia arbitral alcanzó su máxima e indecente expresión cuando no mostró la roja directa a Luis Sánchez, que fue a lesionar a su colega de profesión, Loren Burón. De hecho, el jugador rojiblanco abandonaría el campo minutos después por mor de esa patada bestial del blanquiazul.
No se me entienda mal lo que voy a escribir ahora, pero creo que la no participación de Márquez ayer favoreció al Zamora CF. ¿Por qué? Pues por la sencilla razón que enfrentarse en su feudo a un equipo que se juega el descenso, con el significado económico que conlleva para los profesionales del fútbol, requería una forma de hacer con seriedad máxima, con respuesta severa a la gravedad que una derrota podría suponer para el Talavera. El juego bonito del gaditano, su forma de llevar la pelota, pegada a los pies, hubiera sido una provocación extrema para los defensas locales, que habrían despachado a Quique de la misma forma que ejecutaron con Loren Burón.
En lugar del sanluqueño, jugó Mario García, un atleta, fuerte, resistente, respondón. Él, además, junto a Ramos y Lozano conformaron una línea medular poderosa, inquebrantable e inteligente.
Y pondero, como es menester, la gran labor de un casi debutante como Diego Moreno, de Luismi Luengo, Erik Ruiz, y ese coloso que es Codina, más el trabajo sordo, sin vanidades, ni chulerías, de Markel, Carlos y Mario. El buen partido de Loren, que le costó una lesión tras una entrada asesina, antes mencionada; Abde y Losada. y de Fermín no voy a decir nada, porque apenas tuvo trabajo, merced a la labor de sus compañeros. Y excelente también Sancho. Carbonell sigue sin ser el que deslumbró en el Ourense.
Por otra parte, no sé por qué se le critica a la escuadra rojiblanca, cuando quedan seis finales para concluir la Liga regular, por no trenzar fútbol bonito, de gran calidad, como en otro momento de la competición. Cuando seis o siete equipos se juegan descender de categoría y otros ocho luchan por entrar en tres posiciones, una vez que Tenerife ya se da por ascendido, y Celta Fortuna parece haberse asegurado la segunda plaza, exigirle al cuadro que dirige Óscar Cano virguerías con el cuero, genialidades ofensivas, remates extraordinarios y goles de pañuelos, me parece desconocer lo que es este deporte y lo que se juegan casi todos los equipos cuando en el horizonte esperan un play off o cuatro plazas para el descenso.
Cambio de tercio, aunque no escriba sobre tauromaquia. Tras la derrota ante Unionistas, las redes sociales conocieron a tipejos, en el anonimato más cobarde, utilizando descalificaciones intolerables a los miembros de la plantilla. También se señaló a David Vizcaino, director Deportivo del club, al que yo ahora rindo homenaje por haber logrado el fichaje de dos jugadores formidables, esenciales para el Zamora, como Abde, velocidad, habilidad y magia, y Losada, un prodigio por su capacidad de trabajo, sus batallas con centrales que le sacan 10 o 15 centímetros de estatura, a los que supera por alto, como el gol del triunfo en Talavera.
Por último: el partido ante Osasuna hay que ganarlo, porque ahora mismo se necesita sumar de tres en tres. Si se quiere jugar la fase de ascenso, el Ruta de la Plata debe convertirse en un búnker que ningún equipo pueda destruir. El filial navarro, muy tocado, tiene una pequeña posibilidad de salvarse del descenso, que pasa por ganar en Zamora. Insisto que el juego rojiblanco deberá adquirir la severidad impuesta en Talavera, para no cometer tonterías en la medular y en la zaga, concretar las situaciones de ataque, y olvidarse de “enamorar” a la grada con filigranas y toques pintureros. No importan ahora los medios para alcanzar el fin deseado.
Fotografías: Zamora CF
E. Navascués de Zubiría
El Zamora CF que ganó en Talavera de la Reina me supo a equipo que juega un play off de ascenso. Los rojiblancos no solo ganaron, con absoluta justicia, pero, además, borraron a un equipo que se jugaba buena parte del descenso ante su afición. El cuadro blanquiazul creyó que solo podía imponerse al conjunto de Óscar Cano con juego duro, sucio, violento, más si el árbitro del encuentro se lo permitió desde la primera patada sobre un futbolista vestido de negro. La ignominia arbitral alcanzó su máxima e indecente expresión cuando no mostró la roja directa a Luis Sánchez, que fue a lesionar a su colega de profesión, Loren Burón. De hecho, el jugador rojiblanco abandonaría el campo minutos después por mor de esa patada bestial del blanquiazul.
No se me entienda mal lo que voy a escribir ahora, pero creo que la no participación de Márquez ayer favoreció al Zamora CF. ¿Por qué? Pues por la sencilla razón que enfrentarse en su feudo a un equipo que se juega el descenso, con el significado económico que conlleva para los profesionales del fútbol, requería una forma de hacer con seriedad máxima, con respuesta severa a la gravedad que una derrota podría suponer para el Talavera. El juego bonito del gaditano, su forma de llevar la pelota, pegada a los pies, hubiera sido una provocación extrema para los defensas locales, que habrían despachado a Quique de la misma forma que ejecutaron con Loren Burón.
En lugar del sanluqueño, jugó Mario García, un atleta, fuerte, resistente, respondón. Él, además, junto a Ramos y Lozano conformaron una línea medular poderosa, inquebrantable e inteligente.
Y pondero, como es menester, la gran labor de un casi debutante como Diego Moreno, de Luismi Luengo, Erik Ruiz, y ese coloso que es Codina, más el trabajo sordo, sin vanidades, ni chulerías, de Markel, Carlos y Mario. El buen partido de Loren, que le costó una lesión tras una entrada asesina, antes mencionada; Abde y Losada. y de Fermín no voy a decir nada, porque apenas tuvo trabajo, merced a la labor de sus compañeros. Y excelente también Sancho. Carbonell sigue sin ser el que deslumbró en el Ourense.
Por otra parte, no sé por qué se le critica a la escuadra rojiblanca, cuando quedan seis finales para concluir la Liga regular, por no trenzar fútbol bonito, de gran calidad, como en otro momento de la competición. Cuando seis o siete equipos se juegan descender de categoría y otros ocho luchan por entrar en tres posiciones, una vez que Tenerife ya se da por ascendido, y Celta Fortuna parece haberse asegurado la segunda plaza, exigirle al cuadro que dirige Óscar Cano virguerías con el cuero, genialidades ofensivas, remates extraordinarios y goles de pañuelos, me parece desconocer lo que es este deporte y lo que se juegan casi todos los equipos cuando en el horizonte esperan un play off o cuatro plazas para el descenso.
Cambio de tercio, aunque no escriba sobre tauromaquia. Tras la derrota ante Unionistas, las redes sociales conocieron a tipejos, en el anonimato más cobarde, utilizando descalificaciones intolerables a los miembros de la plantilla. También se señaló a David Vizcaino, director Deportivo del club, al que yo ahora rindo homenaje por haber logrado el fichaje de dos jugadores formidables, esenciales para el Zamora, como Abde, velocidad, habilidad y magia, y Losada, un prodigio por su capacidad de trabajo, sus batallas con centrales que le sacan 10 o 15 centímetros de estatura, a los que supera por alto, como el gol del triunfo en Talavera.
Por último: el partido ante Osasuna hay que ganarlo, porque ahora mismo se necesita sumar de tres en tres. Si se quiere jugar la fase de ascenso, el Ruta de la Plata debe convertirse en un búnker que ningún equipo pueda destruir. El filial navarro, muy tocado, tiene una pequeña posibilidad de salvarse del descenso, que pasa por ganar en Zamora. Insisto que el juego rojiblanco deberá adquirir la severidad impuesta en Talavera, para no cometer tonterías en la medular y en la zaga, concretar las situaciones de ataque, y olvidarse de “enamorar” a la grada con filigranas y toques pintureros. No importan ahora los medios para alcanzar el fin deseado.
Fotografías: Zamora CF




















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