LIBRERÍA SEMURET
Presentación de "El Camino Español. La larga marcha europea de los tercios" de Fernando Martínez Laínez
Se celebrará el próximo jueves 16 de abril a las 19,30 horas en la librería Semuret. Presentan los editores Ricardo Sánchez y Melquíades Prieto
Fernando Martínez Laínez es ensayista, periodista y escritor, doctor en Ciencias de la Información. Ha sido delegado de la Agencia EFE en Cuba, Argentina y la Unión Soviética, además de corresponsal en Gran Bretaña. Ha sido director de programas de RNE y guionista de TVE.
Colaborador asiduo en publicaciones de historia y de la Revista Española de Defensa. Autor de novelas y ensayos divulgativos de historia, con especial incidencia en el mundo de los tercios, entre los que destacan Tercios de España. La infantería legendaria, Una pica en Flandes; Banderas lejanas; Roncos tambores; Aceros rotos; Pisando fuerte, Vientos de gloria; Fernando el Católico, crónica de un reinado; La guerra del Turco; Mientras la patria exista o Como lobos hambrientos (sobre las guerrillas en la Guerra de la Independencia). Entre sus novelas históricas recientes destacan El Náufrago de la Gran Armada y la trilogía La senda de los Tercios. Es uno de los iniciadores de la novela negra y de espías en España (Carne de trueque).
En la actualidad es presidente y cofundador del Club Le Carré, dedicado a promocionar la cultura de inteligencia, Periodista de Honor de la APM, y miembro de la junta directiva de la Asociación de Amigos del Camino Español de los Tercios.
- 2019: Premio Letras del Mediterráneo, El canto de la pardala.
- 2007: Premio Algaba, Como lobos hambrientos.
- 2001: Premio Grandes Viajeros, Tras los pasos de Drácula.
- Premio Rodolfo Walsh, Sin piedad.
- Premio Rodolfo Walsh, Candelas. Crónica de un bandido.
- 1991: Nominado al Premio Café Gijón.
- 1982: Nominado al Premio Planeta, Destruyan a Anderson.
Esquema de intervención
Martínez Laínez adelanta el guion
–Razones físicas y políticas para ir a Flandes por tierra en lugar de por barco que había sido la ruta secular.
Respuesta: La ruta en barco suponía un traslado de efectivos materiales y humanos mucho más rápido y barato que por tierra, pero España no pudo hacerlo cuando se inició la guerra de Flandes, sobre todo, porque los hugonotes franceses desde La Rochela, y los corsarios ingleses y neerlandeses dominaban el canal de La Mancha y el mar del Norte. Además, estaba la inseguridad propia de las tempestades en el Atlántico, que se tragaba con frecuencia escuadras enteras hispanas en esos mares. En el mejor de los casos, había que contar con que el traslado de los tercios españoles desde Italia, para embarcarlos en el norte de España, tampoco representaba una tarea fácil. Así es que, como la ruta naval era muy insegura, se decidió ir por tierra.
–Recorrido entre España hasta Bruselas. Utilización previa.
Respuesta: Una vez que Francia se negó en redondo al paso de tropas españolas por su territorio, el recorrido- siguiendo la idea del cardenal Granvela- siguió la ruta que iba desde Génova, a Milán, el Piamonte, Saboya, Franco-Condado, Lorena, Alsacia, Luxemburgo y Bruselas. Unos mil kilómetros en total. Antes, esa ruta, con variantes, se había utilizado ya desde hacía siglos con fines comerciales.
–El duque de Alba y el Camino Español.
Respuesta: Los tercios del duque de Alba fueron los primeros en abrir la ruta militar para combatir en Flandes, lo que se llamó el Camino Español. Alba representaba la "línea dura" para restablecer el orden y la autoridad de la Corona en los Países Bajos, y la decisión de enviarle fue exclusivamente del rey, ya que en España existían otras opciones más moderadas para resolver el problema flamenco. Alba accedió al mando contando con que Felipe II, una vez aplastada la rebelión, iría a los Países Bajos para ejercer de apaciguador, pero el rey nunca apareció.
–Organización de marcha de los tercios. Asentadores, gastadores, pagadores, orden y castigo.
Respuesta: El orden de marcha de los tercios incluía vanguardia de exploradores y caballería ligera para proteger los flancos y la retaguardia. En cabeza de la expedición iba el tercio de Lombardía, y al mando de cada tercio, un maestre de campo. La marcha de los tercios, básicamente, estaba organizada por "etapas", lugares previamente fijados para el paso de las tropas, donde almacenaban las vituallas y descansaban los soldados. Era un sistema logístico muy elaborado a cargo de asentadores civiles, gastadores (encargados de allanar el Camino) y pagadores de tropas y suministros, con una disciplina de marcha muy estricta, que castigaba severamente las faltas de las tropas.
–Las tres rutas. Cambios y consecuencias.
Respuesta: Aparte de la primera ruta del Camino Español por Saboya y el Franco-Condado, hubo otras dos rutas. La segunda fue el llamado "camino de los Suizos", que desde Milán cruzaba los Alpes por los cantones católicos hasta el sur de Alemania; y la tercera, la que atravesaba el desfiladero de la Valtelina, por el norte de Italia y los Alpes dolomitas hasta el Tirol y Austria. Las dos últimas rutas mencionadas resultaron obligatorias cuando la alianza de Francia con el duque de Saboya cortó el pasado de los tercios por ese territorio alpino, con consecuencias muy negativas para España.
–Zamoranos en el Camino.
Respuesta: La vieja Castilla fue durante mucho tiempo la principal cantera de soldados de los tercios por el Camino Español. En este sentido destacan nombres de zamoranos como Manuel de Vega Cabeza de Vaca, que fue maestre de campo y miembro del Consejo de Guerra; o Hernán Tello de Portocarrero, considerado uno de los militares españoles más ilustres durante la segunda mitad del siglo XVI. Se cree que ambos estuvieron en en la isla de Bommel cuando se produjo el milagro de Empel. Otro muy distinguido jefe militar zamorano de esa época fue Pedro Enríquez de Guzmán de Acevedo, conde de Fuentes de Valdepero, gobernador del Milanesado, que construyó un imponente fuerte a la entrada de la Valtelina, para permitir el paso de los tercios del Camino Español hacia Flandes.
–Pervivencia.
Respuesta: El Camino Español, que se prolongó durante casi 80 Años, constituye un ejemplo de la capacidad militar y logística de la España de aquel tiempo, hegemónica en Europa. Representa también un compendio y un recordatorio de los valores que hicieron famosos a los tercios españoles: disciplina, resistencia, valor, camaradería, espíritu de sacrificio… Virtudes conectadas con la infantería legendaria que pervive en el recuerdo de la historia de España.

Fernando Martínez Laínez es ensayista, periodista y escritor, doctor en Ciencias de la Información. Ha sido delegado de la Agencia EFE en Cuba, Argentina y la Unión Soviética, además de corresponsal en Gran Bretaña. Ha sido director de programas de RNE y guionista de TVE.
Colaborador asiduo en publicaciones de historia y de la Revista Española de Defensa. Autor de novelas y ensayos divulgativos de historia, con especial incidencia en el mundo de los tercios, entre los que destacan Tercios de España. La infantería legendaria, Una pica en Flandes; Banderas lejanas; Roncos tambores; Aceros rotos; Pisando fuerte, Vientos de gloria; Fernando el Católico, crónica de un reinado; La guerra del Turco; Mientras la patria exista o Como lobos hambrientos (sobre las guerrillas en la Guerra de la Independencia). Entre sus novelas históricas recientes destacan El Náufrago de la Gran Armada y la trilogía La senda de los Tercios. Es uno de los iniciadores de la novela negra y de espías en España (Carne de trueque).
En la actualidad es presidente y cofundador del Club Le Carré, dedicado a promocionar la cultura de inteligencia, Periodista de Honor de la APM, y miembro de la junta directiva de la Asociación de Amigos del Camino Español de los Tercios.
- 2019: Premio Letras del Mediterráneo, El canto de la pardala.
- 2007: Premio Algaba, Como lobos hambrientos.
- 2001: Premio Grandes Viajeros, Tras los pasos de Drácula.
- Premio Rodolfo Walsh, Sin piedad.
- Premio Rodolfo Walsh, Candelas. Crónica de un bandido.
- 1991: Nominado al Premio Café Gijón.
- 1982: Nominado al Premio Planeta, Destruyan a Anderson.
Esquema de intervención
Martínez Laínez adelanta el guion
–Razones físicas y políticas para ir a Flandes por tierra en lugar de por barco que había sido la ruta secular.
Respuesta: La ruta en barco suponía un traslado de efectivos materiales y humanos mucho más rápido y barato que por tierra, pero España no pudo hacerlo cuando se inició la guerra de Flandes, sobre todo, porque los hugonotes franceses desde La Rochela, y los corsarios ingleses y neerlandeses dominaban el canal de La Mancha y el mar del Norte. Además, estaba la inseguridad propia de las tempestades en el Atlántico, que se tragaba con frecuencia escuadras enteras hispanas en esos mares. En el mejor de los casos, había que contar con que el traslado de los tercios españoles desde Italia, para embarcarlos en el norte de España, tampoco representaba una tarea fácil. Así es que, como la ruta naval era muy insegura, se decidió ir por tierra.
–Recorrido entre España hasta Bruselas. Utilización previa.
Respuesta: Una vez que Francia se negó en redondo al paso de tropas españolas por su territorio, el recorrido- siguiendo la idea del cardenal Granvela- siguió la ruta que iba desde Génova, a Milán, el Piamonte, Saboya, Franco-Condado, Lorena, Alsacia, Luxemburgo y Bruselas. Unos mil kilómetros en total. Antes, esa ruta, con variantes, se había utilizado ya desde hacía siglos con fines comerciales.
–El duque de Alba y el Camino Español.
Respuesta: Los tercios del duque de Alba fueron los primeros en abrir la ruta militar para combatir en Flandes, lo que se llamó el Camino Español. Alba representaba la "línea dura" para restablecer el orden y la autoridad de la Corona en los Países Bajos, y la decisión de enviarle fue exclusivamente del rey, ya que en España existían otras opciones más moderadas para resolver el problema flamenco. Alba accedió al mando contando con que Felipe II, una vez aplastada la rebelión, iría a los Países Bajos para ejercer de apaciguador, pero el rey nunca apareció.
–Organización de marcha de los tercios. Asentadores, gastadores, pagadores, orden y castigo.
Respuesta: El orden de marcha de los tercios incluía vanguardia de exploradores y caballería ligera para proteger los flancos y la retaguardia. En cabeza de la expedición iba el tercio de Lombardía, y al mando de cada tercio, un maestre de campo. La marcha de los tercios, básicamente, estaba organizada por "etapas", lugares previamente fijados para el paso de las tropas, donde almacenaban las vituallas y descansaban los soldados. Era un sistema logístico muy elaborado a cargo de asentadores civiles, gastadores (encargados de allanar el Camino) y pagadores de tropas y suministros, con una disciplina de marcha muy estricta, que castigaba severamente las faltas de las tropas.
–Las tres rutas. Cambios y consecuencias.
Respuesta: Aparte de la primera ruta del Camino Español por Saboya y el Franco-Condado, hubo otras dos rutas. La segunda fue el llamado "camino de los Suizos", que desde Milán cruzaba los Alpes por los cantones católicos hasta el sur de Alemania; y la tercera, la que atravesaba el desfiladero de la Valtelina, por el norte de Italia y los Alpes dolomitas hasta el Tirol y Austria. Las dos últimas rutas mencionadas resultaron obligatorias cuando la alianza de Francia con el duque de Saboya cortó el pasado de los tercios por ese territorio alpino, con consecuencias muy negativas para España.
–Zamoranos en el Camino.
Respuesta: La vieja Castilla fue durante mucho tiempo la principal cantera de soldados de los tercios por el Camino Español. En este sentido destacan nombres de zamoranos como Manuel de Vega Cabeza de Vaca, que fue maestre de campo y miembro del Consejo de Guerra; o Hernán Tello de Portocarrero, considerado uno de los militares españoles más ilustres durante la segunda mitad del siglo XVI. Se cree que ambos estuvieron en en la isla de Bommel cuando se produjo el milagro de Empel. Otro muy distinguido jefe militar zamorano de esa época fue Pedro Enríquez de Guzmán de Acevedo, conde de Fuentes de Valdepero, gobernador del Milanesado, que construyó un imponente fuerte a la entrada de la Valtelina, para permitir el paso de los tercios del Camino Español hacia Flandes.
–Pervivencia.
Respuesta: El Camino Español, que se prolongó durante casi 80 Años, constituye un ejemplo de la capacidad militar y logística de la España de aquel tiempo, hegemónica en Europa. Representa también un compendio y un recordatorio de los valores que hicieron famosos a los tercios españoles: disciplina, resistencia, valor, camaradería, espíritu de sacrificio… Virtudes conectadas con la infantería legendaria que pervive en el recuerdo de la historia de España.




















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