Redacción
Domingo, 19 de Abril de 2026
1ª RFEF

Un gol de Carbonell en el último minuto enloquece al Ruta de la Plata (1-0)

Partido con dominio rojiblanco, pero sin ocasiones claras, y dos goles anulados por fuera de juego

E. Navascués de Zubiría

 

El tiempo que empleó Carbonell desde que recogió el balón, casi en la medular, para recorrer unos 30 metros y rematar, raso y colocado, sobre la salida a la desesperada de Fernández, lo considero como el más desasosegante que he vivido en un partido de fútbol del Zamora CF. Cantaba Víctor Jara, el poeta chileno, que la vida es eterna en cinco minutos. Pues hete aquí que esos segundos que tardó el ariete madrileño en su recorrido hasta marcar me parecieron eternos también.

 

Cuando aconteció este suceso futbolístico quedaban muy poco para el finiquito de un encuentro que dominaron los rojiblancos, en el que forzaron más de una decena de saques de esquina, producto de su mando sobre el césped y se quedaron con las ganas de que dos goles marcados no los anulase el árbitro, que los consideró fueras de juego. 

 

El Zamora jugó mejor que anteriores compromisos, pero no supo cómo superar la defensa de cinco hombres, entre los que se encontraba Rufo, que planteó Castillejo.  Solo cuando Mario García fue sustituido por Sancho (minuto 55), muy pronto, el filial navarro se sintió más liberado. No obstante, los ataques del Zamora, tanto por la banda diestra como por la siniestra, se sucedieron uno tras otro. Pero faltaron centros, remates dirigidos y pases precisos para rematar a gol.

 

Óscar Cano quedó satisfecho por el rendimiento del triunvirato en la medular surgido en Talavera. Ramos, Markel Lozano, en su mejor partido desde hace mucho tiempo, y Codina ejercieron su fuerza y calidad en la medular. Pero esa decisión del granadino poseía una rémora: se jugó sin extremo derecho toda la primera mitad. Diego Moreno, al que acompañó Márquez, que no tuvo su tarde más artística, lo intentaron con centros y pases, pero nunca pusieron en peligro la virginidad navarra.

 

En la banda izquierda, Abde, que ejecutó alguna acción individual bonita, pero sin resultado, regates más pintureros que efectivos, y Codina, un coloso, también buscaron debilitar la firme defensa visitante, formada por tres centrales de gran estatura y gran poderío en el juego aéreo. De tal manera, las únicas ocasiones creadas por los rojiblancos nacieron de balones en largo, como el que recibió Márquez en el minuto cuatro y que alojó en la red pamplonica. Se anuló el tanto por fuera de juego después de una larga consulta. También le ocurrió a Codina, autor de otro gol en el minuto 43, en un balón al área. No subió al marcador. Hubo, además, intervenciones excelentes del cancerbero navarro, como a un disparo de Ramos, más un balón a la base del palo de Erik, en el último instante de la primera entrega.

 

El empate sin goles de la primera mitad no reflejó el dominio rojiblanco. Tocaba transformar en goles los centros y los pases desde las bandas en la segunda mitad. Y el Zamora CF se mostró más profundo, con jugadas por ambas bandas. Se botaron numerosos saques de esquina, pero ninguno comprometió al cancerbero visitante. Cano realizó ese primer cambio en el minuto 55. Y se notó porque los centrocampistas navarros jugaron ya la pelota con menos precipitación y, por lo tanto, más sueltos. Les dio tiempo en pensar. Tampoco la zaga rojiblanca, con dos centrales, Luismi y Erik, a un nivel extraordinario, sufrió´. Por supuesto, tampoco Fermín realizó intervenciones colosales, solo una excelente, en un tiro raso no muy ajustado cuando corría el minuto 57.

 

Castillejo efectuó un doble cambio en el minuto 67. Y Cano, en le 73, pero triple, porque comprobaba que su equipo dominaba, pero no abría el marco osasunista. Saltaron al campo Carbonell, Burón y Romero. Se marcharon Moreno, Márquez y Abde.

 

El entrenador navarro consideró que había que jugársela, porque el empate no le valía para eludir el descenso, y realizó dos cambios más en el 76.

 

A partir de ese momento, Promesas se acercó al área zamorana con un juego más hilvanado. La zaga rojiblanca resolvió sin grandes sustos.

 

Codina, que realizó un esfuerzo descomunal, pidió el cambio, agotado, en el 83. Le sustituyó Merchán.

 

El Zamora intentó encontrar el camino hacia el gol a la contra, cuando Osasuna dejó espacios en su terreno. Pero tampoco hubo éxito con esta estrategia.

 

Y llegó el minuto 89 cuando un pase largo, desde la defensa, pero con toda la inteligencia, de Ramos llegaba a Carbonell, ya en campo navarro. Aceleración brutal del rojiblanco que deja atrás a sus perseguidores y define como solo el sabe hacerlo, para batir a R. Fernández. La locura entre los 3.000 aficionados rojiblancos en la grada. Pero quedaban tres para la conclusión del choque. Una jugada de los jóvenes del Promesas pudo acabar en gol, pero en esta ocasión, el Zamora contó con la Fortuna, tantas veces esquiva, para sumar tres puntos que podrían ser determinantes para jugar la fase de ascenso.

 

Quedan todavía cinco finales. No hay ya partido fácil, ni sin motivación. Toca jugar contra el Ourense en la próxima jornada. No se debe perder. Y, si es posible, ganar. Esta Liga loca nos está tocando el corazón a los que sentimos al Zamora entre aurículas y ventrículos.

 

Fotografías. Esteban Pedrosa

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