Miércoles, 22 de Abril de 2026

Manuel Herrero Alonso
Miércoles, 22 de Abril de 2026
DENUNCIA

Caminos del Duero dañados, vecinos caminando, y el Ayuntamiento sin actuar

La riada los dejó en mal estado y, en plena afluencia de paseantes, la reparación sigue sin llegar.

Después de la tormenta llega la calma, y tras las lluvias, las crecidas. Nada nuevo bajo el cielo. El espectáculo del río desbordado volvió a congregar a numerosos curiosos en puntos habituales como el Puente de Piedra, donde no faltaron los comentarios de siempre: cuánto le falta para “llegar a los ojos” y las inevitables comparaciones con riadas pasadas que aún viven en la memoria de muchos.

 

Sin restar importancia a la reciente crecida, lo cierto es que no ha alcanzado la magnitud de otras que sí dejaron huella profunda en la ciudad. Basta recordar aquella que anegó el barrio de La Horta, cuando el agua rebasó el muro y obligó incluso al gobernador a bajar a colocar sacos terreros para intentar contener la fuerza del río. Aquella experiencia sirvió, al menos, para tomar medidas: se elevó el muro de contención del Mengue, una intervención que todavía hoy puede apreciarse.

 

Otra riada puso de manifiesto problemas estructurales aún más graves, cuando el agua emergía por los propios desagües de las viviendas más bajas. La respuesta, en aquel caso, fue alejar la desembocadura del colector hasta más allá de Olivares, en la confluencia con el arroyo Valderrey. Es decir, de las crisis surgieron soluciones.

 

La crecida reciente, sin ser excepcional, ha dejado daños evidentes, especialmente en los caminos ribereños del Duero. Era previsible que las zonas próximas al río se inundaran, y la colocación de escollera ha evitado males mayores. Sin embargo, la fuerza del agua ha erosionado la capa superficial, dejando al descubierto un terreno irregular de cantos y guijarros que dificulta enormemente el tránsito, sobre todo para personas con movilidad reducida.

 

Y es aquí donde aparece la urgencia que no admite más demoras. En la época del año en la que nos encontramos, son cada vez más los vecinos y paseantes que utilizan estos caminos a diario. Lo que debería ser un espacio accesible y agradable se ha convertido en un recorrido incómodo e incluso problemático en algunos tramos.

 

La solución no requiere grandes alardes técnicos: reponer la capa perdida con zahorra compactada permitiría recuperar un firme transitable, aunque sea de manera provisional hasta la próxima avenida. Porque esa es otra certeza: el río volverá a crecer, no sabemos cuándo, pero lo hará.Lo que sí resulta difícil de justificar es que, a estas alturas, no se haya actuado ni exista una previsión clara para hacerlo. Más aún cuando quienes hoy gobiernan no dudaban en reclamar exactamente estas medidas desde la oposición. El cambio de posición parece haber traído consigo un preocupante olvido de los problemas cotidianos de los vecinos. Y con él, una sensación cada vez más evidente de falta de empatía hacia quienes, día a día, siguen utilizando unos caminos que no están en condiciones.

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