E. Navascués de Zubiría
Domingo, 26 de Abril de 2026
1ª RFEF

El Zamora CF gana en O Couto (1-2) y presenta su candidatura al playoff

Los rojiblancos regalaron un gol al minuto de comenzar el partido, pero empataron en el minuto 7 y marcaron el gol del triunfo, de penalti, en el 77, demostrando una gran superioridad sobre su rival. Fermín, reo del tanto orensano, salvó la victoria en el minuto 98

E. Navascués de Zubiría

 

Esto del fútbol es un fenómeno digno de analizarse. Un deporte que sufre y goza, llora y sonríe como acontece en toda sociedad humana. El partido comenzó -minuto uno y algo- con una carambola de billar: despeja en banda, fuera de su área, Fermín, y el cuero golpea en el cuerpo de Luismi. Ochoa, que porfiaba con el central diestro rojiblanco, se encuentra con el balón franco en sus pies, avanza unos metros y dispara a marco vacío. Pero, hete aquí, que en el último momento del choque, cerca del 99, el cancerbero riojano realiza una intervención primorosa a cabezazo de Amín. Ese paradón valió los tres puntos. Fermín fue el alfa y el omega del triunfo incontestable de una escuadra rojiblanca que hoy, en O Couto, soportando un calor de termas, bajo el volcán, y un chaparrón tormentoso en el tramo final, coloca en la jerarquía del playoff a un equipo serio, dúctil y camaleónico.

 

Óscar Cano repitió once inicial. Para qué hacer cambios si todo va bien. Salía el Zamora a la busca del área rival, pero un balón largo, de despeje, por el que pugna, con clara ventaja Luismi, al que persigue Ochoa, llega a Fermín, en la banda diestra, lejos de su propiedad. Con tan mala fortuna pega al balón que toca en Luengo y acaba en posesión de Ochoa que marca a puerta vacía. Se lo he contado en el primer párrafo de esta crónica analítica.

 

Pero el Zamora no se vino abajo, porque siguió a lo suyo: meter a Ourense en su área e intentar la igualada cuanto antes. Y así aconteció, porque en el minuto 7, un disparo de Ramos, desde unos 30 metros, lo volvía a rematar Losada, escondido entre los centrales, para hacer inútil la estirada de Ratón.

 

Tras el empate, el cuadro de Cano demostró su potencial: hizo suya la pelota, como si la hubiera comprado, se la pasaban entre unos y otros sin problema, y se ponía en peligro la integridad de la portería gallega, como en una acción de Codina, un portento, cuyo centro raso, despejó la zaga. Poco después, un cabezazo de Losada se perdía por encima del larguero, y Márquez lanzaba fuera, tras una buena jugada de Mario García.

 

Pero tanto bueno no podía durar tanto. Así, sobre la media hora de juego, tras un breve descanso para hidratarse, el Zamora se fue diluyendo. Así el encuentro perdió calidad y tornó en aburrido, porque el Ourense no daba más de sí. Se llegó al descanso con ese e empate a uno.

 

A los cinco minutos de la segunda entrega, gran acción de Mario García por la derecha con centro que remata Losada con el pie en acrobática postura para obligar a Ratón a mostrarse cual felino en su grandísima intervención.

 

El Ourense no supo nunca cómo hacerle daño a este Zamora de cuarzo, feldespato y mica. De tal manera, Llácer, entrenador de los gallegos, realizó un doble cambio pasada la hora de juego. Solo reseño dos saques de esquina consecutivos del cuadro gallego que apenas inquietaron a los zagueros rojiblancos.

 

Y llegó el punto de inflexión del partido. Márquez mimaba un balón que venía de una nube. Evitaba a dos defensas y centraba, con cariño, al área, donde Losada se prestaba a conectar su testa sobre el esférico, pero el portero, enloquecido, golpeó al ariete madrileño. Clarísimo penalti. Revisión que no ofrece duda alguna. Márquez quiere ejecutar la pena máxima. Y así lo hace. El portero, en posición no reglamentaria, despeja, pero seis jugadores azules ya habían invadido el área. De nuevo, repetición del penalti. Y ahora, Ramos, con magisterio, ejecutaba. El Zamora, por delante. Quedaban 13 minutos más el alargue, después estimado en nueve.

 

Y en el minuto 79, Cano realizaba dos cambios al unísono. Saltan al campo Carbonell y Sancho, y se van Márquez y Losada. El Zamora fía su suerte a la contra, porque el Ourense, muy necesitado, se iba a volcar en el campo rival y dejaría espacios en su feudo.

 

En el minuto 86, jugada de la que el Ourense quiere sacar provecho. Valía todo. A ver si picaba el colegiado, por cierto, excelente. Mario García había impedido, fuera del área un remate de un jugador local. Pareció mano. Reclamación del banquillo gallego. Revisión. Y no ha lugar.

 

La escuadra rojiblanca aguantó los nueve minutos de añadido sin graves problemas, excepción hecha del paradón de Fermín. También Carbonell, desde campo propio, intento marcar a puerta vacía, pero la pelota no tomó la dirección anhelada.

 

Y comenzó a llover para bendecir la victoria rojiblanca. Agua del cielo para festejar un triunfo que podría valer un playoff. La afición zamorana en O Couto, feliz y satisfecha. Este equipo sabe que, para ganar, para vivir, para todo, hay que sufrir un poquito…pero no tanto.

 

 

Fotografías: Zamora CF

 

 

Comentarios Comentar esta noticia
Comentar esta noticia
CAPTCHA

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.217.34

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.