ANÁLISIS
El estado del mundo (24)
Según El Principito, la novela más famosa del escritor francés Antoine de Saint-Exupéry, “lo esencial es invisible a los ojos”, pero no parece que los valores que más importan estén de acuerdo con esta frase. Los males del mundo se deben a la codicia, anteponiendo el dinero a las personas, como lo prueba el hecho de que dos terceras partes de la humanidad vivan en la pobreza y pasen todo tipo de penalidades, muchos mueren de hambre o por falta de la atención sanitaria básica.
Es de una extrema gravedad que la principal potencia destine grandes cantidades de dinero a la guerra con Irán y a observar la Luna con la nave Artemis II, batiendo el récord de la mayor distancia recorrida por una tripulación al espacio. Los EE. UU. se han gastado 280.000 millones de dólares en su guerra con Irán y 93.000 millones en el programa Artemis. Todo este dinero sería suficiente para acabar con la pobreza extrema en el mundo durante una año- definida por el Banco Mundial como vivir con menos de 2’15 dólares al día- cuantificada en 318.000 millones de dólares anuales. Esta cifra representa solo el 0’3% del Producto Interior Bruto (PIB) mundial, así que económicamente es posible acabar con la pobreza siempre y cuando haya un acuerdo global para recortar los gastos militares y en investigaciones espaciales.
El gasto militar mundial ha logrado una cifra récord al 2025 superando los 2’6 billones de dólares, con los EE. UU. a la cabeza, y la presidenta mexicana Clàudia Sheinbaum ha cuestionado si los recursos que la NASA destina a la exploración del espacio tendrían que enfocarse a mejorar las condiciones de vida de millones de personas pobres.
Es increíble que en el siglo XXI todavía no haya la voluntad política de acabar con la pobreza, consiguiendo una distribución económica más justa para acabar con unas desigualdades insostenibles. Según el gran poeta Federico García Lorca, “el día en que el hambre sea erradicada de la Tierra, habrá la mayor explosión espiritual que el mundo haya conocido nunca. La humanidad no puede imaginar la alegría que irrumpirá en el mundo el día de esta gran revolución”.
Ciertamente, lo esencial es invisible a los ojos, consiste en darnos cuenta que la humanidad forma una unidad y todas las personas tienen que vivir dignamente, sin pobreza. Unidos lo podemos conseguir, separados vamos abocados al desastre.
Como dijo el escritor León Tolstói, “he comprendido que mi bienestar solo es posible cuando reconozco mi unidad con todas las personas del mundo, sin excepción".
Jordi Gas
Catedrático de matemáticas jubilado y exprofesor universitario.
Según El Principito, la novela más famosa del escritor francés Antoine de Saint-Exupéry, “lo esencial es invisible a los ojos”, pero no parece que los valores que más importan estén de acuerdo con esta frase. Los males del mundo se deben a la codicia, anteponiendo el dinero a las personas, como lo prueba el hecho de que dos terceras partes de la humanidad vivan en la pobreza y pasen todo tipo de penalidades, muchos mueren de hambre o por falta de la atención sanitaria básica.
Es de una extrema gravedad que la principal potencia destine grandes cantidades de dinero a la guerra con Irán y a observar la Luna con la nave Artemis II, batiendo el récord de la mayor distancia recorrida por una tripulación al espacio. Los EE. UU. se han gastado 280.000 millones de dólares en su guerra con Irán y 93.000 millones en el programa Artemis. Todo este dinero sería suficiente para acabar con la pobreza extrema en el mundo durante una año- definida por el Banco Mundial como vivir con menos de 2’15 dólares al día- cuantificada en 318.000 millones de dólares anuales. Esta cifra representa solo el 0’3% del Producto Interior Bruto (PIB) mundial, así que económicamente es posible acabar con la pobreza siempre y cuando haya un acuerdo global para recortar los gastos militares y en investigaciones espaciales.
El gasto militar mundial ha logrado una cifra récord al 2025 superando los 2’6 billones de dólares, con los EE. UU. a la cabeza, y la presidenta mexicana Clàudia Sheinbaum ha cuestionado si los recursos que la NASA destina a la exploración del espacio tendrían que enfocarse a mejorar las condiciones de vida de millones de personas pobres.
Es increíble que en el siglo XXI todavía no haya la voluntad política de acabar con la pobreza, consiguiendo una distribución económica más justa para acabar con unas desigualdades insostenibles. Según el gran poeta Federico García Lorca, “el día en que el hambre sea erradicada de la Tierra, habrá la mayor explosión espiritual que el mundo haya conocido nunca. La humanidad no puede imaginar la alegría que irrumpirá en el mundo el día de esta gran revolución”.
Ciertamente, lo esencial es invisible a los ojos, consiste en darnos cuenta que la humanidad forma una unidad y todas las personas tienen que vivir dignamente, sin pobreza. Unidos lo podemos conseguir, separados vamos abocados al desastre.
Como dijo el escritor León Tolstói, “he comprendido que mi bienestar solo es posible cuando reconozco mi unidad con todas las personas del mundo, sin excepción".
Jordi Gas
Catedrático de matemáticas jubilado y exprofesor universitario.
















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