DIÓCESIS DE ZAMORA
Cáritas: Más de 30.000 zamoranos caen bajo el umbral de la pobreza
18.000 personas viven en hogares donde han dejado de acceder a un tratamiento médico o comprar medicamentos por motivos económicos
Cáritas Diocesana de Zamora y la Fundación FOESSA han presentado hoy los resultados del IX Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en Castilla y León, un análisis que revela el acceso cada vez más difícil a la vivienda y el empeoramiento de las condiciones de salud de los hogares con menos recursos.
El Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en Castilla y León muestra un proceso profundo y persistente de fragmentación social. Tras más de dos décadas de crisis encadenadas, las brechas sociales no solo no se han cerrado, sino que en muchos casos se han consolidado, ampliando y cronificando la exclusión.
No hablamos solo de dificultades coyunturales, sino de dinámicas estructurales que hacen que, incluso en contextos de crecimiento económico, una parte importante de la población quede al margen de los beneficios del desarrollo. Castilla y León —y también Zamora— viven esta realidad con especial intensidad.
El IX Informe FOESSA se apoya en una metodología sólida para analizar las condiciones reales de vida y los vínculos sociales. Se trata de un informe que va más allá de la pobreza y que analiza la exclusión social: la acumulación de barreras que impiden participar con normalidad en la vida social.
1. Situación de la exclusión y evolución reciente
El IX Informe FOESSA confirma que la desigualdad sigue siendo el principal motor de la exclusión. Aunque la economía regional ha crecido, ese crecimiento no se ha traducido en una integración social sólida para todos.
En Castilla y León, la exclusión social afecta en 2024 al 14,9% de la población (unas 352.000 personas).
• Aunque la cifra es inferior a la media estatal (19,3%), la brecha interna se mantiene.
• Sin embargo, esta posición ventajosa no ha impedido que la recuperación posterior a la pandemia haya sido más limitada que en el resto del país.
El informe deja clara una idea central: no fallan las personas, falla el sistema. Los datos desmontan los discursos que atribuyen la pobreza a la pasividad individual, señalando que tres de cada cuatro hogares en exclusión severa activan estrategias de inclusión, pero se encuentran con recursos insuficientes o escasamente adaptados a sus necesidades reales.
2. La vivienda, el empleo y salud tras la realidad de la exclusión en nuestra provincia
La vivienda como epicentro de la desigualdad
Uno de los principales motores de la exclusión hoy es la vivienda. En Zamora se ha convertido en un factor de expulsión de la estabilidad cotidiana que el empleo ya no logra compensar.
• La vivienda es la dimensión de exclusión más extendida y afecta a casi uno de cada cinco castellanos y leoneses.
• En la región, el precio de compra ha aumentado un 31% entre 2018 y 2024, y el precio del alquiler un 14% en la ciudad de Zamora, una evolución desconectada de la evolución salarial.
• En la provincia de Zamora, más de 30.000 personas caen en situación de pobreza una vez pagados los gastos de la vivienda.
Hoy en día la vivienda es un “derecho fake”. Mientras no sea un pilar real del Estado del Bienestar, la mejora económica seguirá sin traducirse en integración social.
El empleo se recupera, pero no garantiza la integración
Junto a la vivienda, el empleo es el segundo gran motor de la exclusión. Aunque se han producido avances en la provincia de Zamora, son todavía insuficientes para garantizar una integración sólida.
• En Zamora, 8.000 personas viven en hogares donde el sustentador principal sufre inestabilidad laboral grave (empleos precarios o discontinuos).
• El empleo reduce el riesgo, pero ya no evita la exclusión: buena prueba es que el 14% de los sustentadores principales que están trabajando sufren situaciones de exclusión.
18.000 personas en la provincia de Zamora tienen dificultades económicas para cubrir sus tratamientos médicos
18.000 personas en la provincia de Zamora se han visto obligadas a renunciar a seguir tratamientos médicos, comprar medicamentos, prótesis o seguir una dieta por motivos económicos, una cifra que evidencia cómo las dificultades de acceso a bienes básicos de salud se han convertido en una de las problemáticas más frecuentes de exclusión en el territorio.
El informe destaca que estas carencias no solo comprometen el bienestar físico y mental, sino que profundizan la vulnerabilidad social de los hogares afectados, al limitar su capacidad para mantener tratamientos continuados, acceder a productos sanitarios esenciales o gestionar adecuadamente enfermedades crónicas.
Con ello, la salud se consolida como una dimensión crítica en la que la pobreza material tiene un impacto directo y acumulativo.
Cáritas Diocesana de Zamora y la Fundación FOESSA han presentado hoy los resultados del IX Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en Castilla y León, un análisis que revela el acceso cada vez más difícil a la vivienda y el empeoramiento de las condiciones de salud de los hogares con menos recursos.
El Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en Castilla y León muestra un proceso profundo y persistente de fragmentación social. Tras más de dos décadas de crisis encadenadas, las brechas sociales no solo no se han cerrado, sino que en muchos casos se han consolidado, ampliando y cronificando la exclusión.
No hablamos solo de dificultades coyunturales, sino de dinámicas estructurales que hacen que, incluso en contextos de crecimiento económico, una parte importante de la población quede al margen de los beneficios del desarrollo. Castilla y León —y también Zamora— viven esta realidad con especial intensidad.
El IX Informe FOESSA se apoya en una metodología sólida para analizar las condiciones reales de vida y los vínculos sociales. Se trata de un informe que va más allá de la pobreza y que analiza la exclusión social: la acumulación de barreras que impiden participar con normalidad en la vida social.
1. Situación de la exclusión y evolución reciente
El IX Informe FOESSA confirma que la desigualdad sigue siendo el principal motor de la exclusión. Aunque la economía regional ha crecido, ese crecimiento no se ha traducido en una integración social sólida para todos.
En Castilla y León, la exclusión social afecta en 2024 al 14,9% de la población (unas 352.000 personas).
• Aunque la cifra es inferior a la media estatal (19,3%), la brecha interna se mantiene.
• Sin embargo, esta posición ventajosa no ha impedido que la recuperación posterior a la pandemia haya sido más limitada que en el resto del país.
El informe deja clara una idea central: no fallan las personas, falla el sistema. Los datos desmontan los discursos que atribuyen la pobreza a la pasividad individual, señalando que tres de cada cuatro hogares en exclusión severa activan estrategias de inclusión, pero se encuentran con recursos insuficientes o escasamente adaptados a sus necesidades reales.
2. La vivienda, el empleo y salud tras la realidad de la exclusión en nuestra provincia
La vivienda como epicentro de la desigualdad
Uno de los principales motores de la exclusión hoy es la vivienda. En Zamora se ha convertido en un factor de expulsión de la estabilidad cotidiana que el empleo ya no logra compensar.
• La vivienda es la dimensión de exclusión más extendida y afecta a casi uno de cada cinco castellanos y leoneses.
• En la región, el precio de compra ha aumentado un 31% entre 2018 y 2024, y el precio del alquiler un 14% en la ciudad de Zamora, una evolución desconectada de la evolución salarial.
• En la provincia de Zamora, más de 30.000 personas caen en situación de pobreza una vez pagados los gastos de la vivienda.
Hoy en día la vivienda es un “derecho fake”. Mientras no sea un pilar real del Estado del Bienestar, la mejora económica seguirá sin traducirse en integración social.
El empleo se recupera, pero no garantiza la integración
Junto a la vivienda, el empleo es el segundo gran motor de la exclusión. Aunque se han producido avances en la provincia de Zamora, son todavía insuficientes para garantizar una integración sólida.
• En Zamora, 8.000 personas viven en hogares donde el sustentador principal sufre inestabilidad laboral grave (empleos precarios o discontinuos).
• El empleo reduce el riesgo, pero ya no evita la exclusión: buena prueba es que el 14% de los sustentadores principales que están trabajando sufren situaciones de exclusión.
18.000 personas en la provincia de Zamora tienen dificultades económicas para cubrir sus tratamientos médicos
18.000 personas en la provincia de Zamora se han visto obligadas a renunciar a seguir tratamientos médicos, comprar medicamentos, prótesis o seguir una dieta por motivos económicos, una cifra que evidencia cómo las dificultades de acceso a bienes básicos de salud se han convertido en una de las problemáticas más frecuentes de exclusión en el territorio.
El informe destaca que estas carencias no solo comprometen el bienestar físico y mental, sino que profundizan la vulnerabilidad social de los hogares afectados, al limitar su capacidad para mantener tratamientos continuados, acceder a productos sanitarios esenciales o gestionar adecuadamente enfermedades crónicas.
Con ello, la salud se consolida como una dimensión crítica en la que la pobreza material tiene un impacto directo y acumulativo.
















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