1º DE MAYO
Mayo, una nostalgia más
Luis Felipe Delgado de Castro
Uno de mayo. Siempre que llega este día, y con él este mes, crecen los recuerdos de la infancia, como las jaras y las amapolas, tan hermosas por ahora. Es inevitable. El tiempo no podrá magullar los recuerdos anclados en la memoria de la niñez. Antaño, el uno de mayo era la puerta del mes de María, el mes de las flores.
En la explanada de la plaza de toros, abrazada a la nada, sólo tierra, recogíamos manojos de amapolas y pámpanos de las acacias de la Normal, para llevarlos a la escuela y ponerlas, en frascos de cristal que traíamos de casa, (aún no habían aparecido los plásticos), ante la pequeña imagen de la Virgen que los maestros colocaban en el pasillo y a la que cantábamos esas estrofas que permanecen entre los pliegues de la evocación: "Venid y vamos todos con flores a porfía, con flores a María, que madre nuestra es".
Y con ese canto venía ya el primer calor mientras dejábamos jirones de niñez en los encerados y en las carteras de hule agrietado por el uso, donde solo cabía la ilusión del recreo y el balón. Tantos años después, aquel sentimiento sólo florece en este día en que, en los adentros del alma, suena más limpia que nunca la oración infantil "que Madre nuestra es".
Hoy, aquella explanada de nuestros juegos está repleta de tejados y luces de vida que fueron creciendo alrededor de la plaza de toros a la vez que lo hacíamos nosotros. La Escuela Normal de aquellos mayos es hoy una escuela de artes y diseños, sin niños de abecedario ni babi, pero con las mismas inquietudes de personas que quieren dibujar y modelar con esperanzas la vida. Para volver a nuestro mes de mayo solo hay que ver las amapolas, margaritas y pámpanos floridos en cualquier camino de Zamora, trazado por la calma de la soledad y el vuelo alocado de los pájaros. Viniendo por él, desandaremos ese otro camino que lleva a la niñez de nuevo.
Luis Felipe Delgado de Castro
Uno de mayo. Siempre que llega este día, y con él este mes, crecen los recuerdos de la infancia, como las jaras y las amapolas, tan hermosas por ahora. Es inevitable. El tiempo no podrá magullar los recuerdos anclados en la memoria de la niñez. Antaño, el uno de mayo era la puerta del mes de María, el mes de las flores.
En la explanada de la plaza de toros, abrazada a la nada, sólo tierra, recogíamos manojos de amapolas y pámpanos de las acacias de la Normal, para llevarlos a la escuela y ponerlas, en frascos de cristal que traíamos de casa, (aún no habían aparecido los plásticos), ante la pequeña imagen de la Virgen que los maestros colocaban en el pasillo y a la que cantábamos esas estrofas que permanecen entre los pliegues de la evocación: "Venid y vamos todos con flores a porfía, con flores a María, que madre nuestra es".
Y con ese canto venía ya el primer calor mientras dejábamos jirones de niñez en los encerados y en las carteras de hule agrietado por el uso, donde solo cabía la ilusión del recreo y el balón. Tantos años después, aquel sentimiento sólo florece en este día en que, en los adentros del alma, suena más limpia que nunca la oración infantil "que Madre nuestra es".
Hoy, aquella explanada de nuestros juegos está repleta de tejados y luces de vida que fueron creciendo alrededor de la plaza de toros a la vez que lo hacíamos nosotros. La Escuela Normal de aquellos mayos es hoy una escuela de artes y diseños, sin niños de abecedario ni babi, pero con las mismas inquietudes de personas que quieren dibujar y modelar con esperanzas la vida. Para volver a nuestro mes de mayo solo hay que ver las amapolas, margaritas y pámpanos floridos en cualquier camino de Zamora, trazado por la calma de la soledad y el vuelo alocado de los pájaros. Viniendo por él, desandaremos ese otro camino que lleva a la niñez de nuevo.


















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.14