E. Navascués de Zubiría
Sábado, 02 de Mayo de 2026
1ª RFEF

El Zamora CF celebra el 2 de mayo con un partido portentoso y golea a la Ponfe (3-0)

Después de una primera entrega fuerte, pulcra, pero agresiva, con intercambio de golpes, los rojiblancos desdibujaron a un equipo berciano incapaz de romper la calidad y el empaque rival. Gol de Erik Ruiz, de cabeza, y de Ramos y Carbonell, de sendas penas máximas, en la prolongación

E. Navascués de Zubiría

 

Un 2 de mayo de 1808 el pueblo de Madrid cargó contra los mamelucos y se inicio la Guerra de Independencia. Un 2 de mayo de 1808 los españoles cayeron en la cuenta d que eran hijos de la nación más antigua de Europa. Un 2 de mayo de 2026, en el Ruta de la Plata, los zamoranos cargaron contra los mamelucos de su apatía, de su conformismo y de su abulia y proclamaron la independencia de su equipo en el Ruta de la Plata, merced a una segunda parte portentosa, con un primer gol de fuerza, intuición y fe, y la transformación de dos penas máximas, tan justas, como bien ejecutadas por Ramos y Carbonell. Y los rojiblancos no ganaron a un cualquiera, sino a ese equipo hermano de Ponferrada, que vino a la ciudad del Romancero, cual caballeros del Temple, a llevarse tres puntos, esgrimiendo armas como las de la agresividad, la presión, la potencia. Durante la primera mitad, los rojiblancos de siempre no rehuyeron el reto berciano, y si ellos buscaban pelea, lucha, batalla, los de Cano expusieron esas mismas virtudes, pero potenciadas. Ya en el primer minuto, tras la salida de un córner, Erik Ruiz mandó la pelota al travesaño después de un excelente testarazo.

 

En ese intercambio de golpes, quizá los más peligrosas partieran de los caballeros rojiblancos, porque Fermín vio pasar en los alrededores de sus tres palos tres disparos, uno de falta directa y otros dos chutes, uno desviado a córner. Y poco más. El Zamora lo intento en centros de Ramos, al que no llegó Losada, y Abde, que concluyo también sin que el ariete rojiblanco batiese al meta Andrés Prieto.

 

Primera parte, como he escrito, entre dos equipos inconformistas, que lo querían todo, a los que no les valía el reparto de puntos. Más a la Ponferradina, muy necesitada del botín de una victoria.

 

Pero si los blanquiazules demostraron potencial en esa primera entrega, en la segunda, desaparecieron, como diluido su fútbol en un Zamora vertical, incisivo, poderoso, que conoció un disparo de Abde, fuera, nada reanudarse el juego; que continuó con otra acción portentosa de Codina que llegó, desde su parcela en la zaga, hasta el área rival para centrar sin encontrar rematador; que se mantuvo con otra exquisita acción de Márquez, que, durante momentos, me pareció un debutante, con centro raso al que no llegó, por la estatura de una hormiga, Losada; más otro centro del sanluqueño que atrapó arriba el gigantesco cancerbero rival.

 

Tan alta productividad en la cadena de esa fábrica rojiblanca, sirvió para romper al enrocado conjunto berciano. Disparo, tras un pase horizontal desde la izquierda, de Ramos, de esos rasos, pero que botan a un metro de puerta, de enorme peligro, que desvía como puede Prieto, pero el balón alcanza la altura suficiente para que Erik, a la carrera, metiese su cabeza y anotase el primer gol zamorano. La locura consciente en el templo rojiblanco.

 

Tras el gol, el excelente técnico de la Ponfe, realizó dos cambios: entraron Calderón y Koke y dejaron el curro Slavy y Vasco Sousa. No cambió el juego berciano. Solo faltas cercanas al área pudieron traerle problemas a Fermín, que careció de trabajo durante todo el choque.

 

Cano decidió dar descanso a Márquez, coreado por la grada, y entrar a Sancho. El Zamora adquirió más velocidad en sus contras, más cuando Carbonell saltó por Losada.

 

Y en el tiempo de descuento, penalti, tras revisión, por mano en el área de un zaguero visitante. Ramos transforma sin problemas. Y en la penúltima contra, Carbonell porfía por una pelota y, ya en el área, realiza un driblin y un defensa lo zancadillea. El ariete se encargó de ejecutar y cerrar el partido con ese 3-0 contundente.

 

Nafti Mehdi lo intentó todo con los que le permitía su plantilla, excelente, pero de poco le valió la calidad de los Borja, Valle y Vázquez, porque el Zamora de este 2 de mayo, fecha histórica para los españoles, quiso también que lo fuera para el club rojiblanco.

 

“El que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado”.  Esta frase la leí, cuando era un joven que soñaba, y la dejé grabada en mi memoria. Hoy, el Zamora fue un equipo humilde y yo ahora lo ensalzo. Queda todavía algún peldaño para subir a la escalera que conduce al cielo.

 

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