ZAMORANA
Conflictos sin visos de un final
Mª Soledad Martín Turiño
![[Img #108218]](https://eldiadezamora.es/upload/images/05_2026/9683_6673_5847_6329_687_sole-1.jpg)
Hay momentos en los que parece que todo pende de un hilo, que la espada de Damocles está presta para descolgarse y caer sobre nosotros. Vivimos tiempos difíciles, abocados a guerras sin sentido -ninguna lo tiene-, que están haciendo mucho daño a la estabilidad económica y social del mundo; un mundo globalizado donde todos estamos involucrados por decisiones megalómanas de determinados presidentes que juegan a repartirse regiones del globo o pretenden arrebatarlas directamente a sus legítimos pueblos. No importa la destrucción, el dolor, los desplazamientos masivos, la instalación de campos de refugiados, los muertos o la violencia que desencadenan estos conflictos, de eso nadie se ocupa; son daños colaterales.
Sin embargo, cuando estos conflictos bélicos se alargan en el tiempo, provocan consecuencias que nos afectan a todos: escasez de suministros, crisis económica, inestabilidad política, caen las bolsas, suben los precios… El valor de la diplomacia es la única vía de escape para llegar a un entendimiento, aunque en ocasiones, eso tampoco funciona. Por otra parte, cuando se llegan a acuerdos, existe una obligación implícita de cumplirlos, pero son muchos los intereses en juego; la versatilidad de las reacciones por parte del presidente Trump es manifiesta, porque tiene el don de decir una cosa y su contraria en el mismo mensaje… eso me recuerda a otro presidente, el nuestro, que sostiene la misma estrategia que no conduce sino a la falta de respetabilidad de los ciudadanos que no saben a qué atenerse.
Así va transcurriendo el tiempo, y las cifras son escalofriantes: la guerra entre Rusia y Ucrania lleva activa desde febrero de 2014; la ofensiva militar de EEU e Israel contra Irán, desde junio de 2025, y el estrecho de Ormuz lleva semanas prácticamente cerrado, lo que ha sumido a los mercados petroleros mundiales en el caos, y no se vislumbra un final claro. Por supuesto, aderezando la situación de estas políticas arbitrarias cuyas consecuencias resultan cada día más alarmantes, Europa también se halla en riesgo, sino de intervención militar, sí como foco de atención en relación con la OTAN que el presidente Trump considera un gasto militar excesivo por parte de EEUU y que no le ha servido de ninguna ayuda en Irán.
El poder, la supremacía política y los intereses económicos son los ejes que vertebran el mundo; estamos en manos de políticos ególatras, con un elevado concepto de sí mismos, a quienes no parecen importar las consecuencias que se derivan de sus actos y van improvisando día a día para seguir dominando.
Se atribuye a Sir Francis Bacon la frase: “es muy difícil hacer compatibles la política y la moral”. ¿Nunca llegarán a un entendimiento?
![[Img #108218]](https://eldiadezamora.es/upload/images/05_2026/9683_6673_5847_6329_687_sole-1.jpg)
Hay momentos en los que parece que todo pende de un hilo, que la espada de Damocles está presta para descolgarse y caer sobre nosotros. Vivimos tiempos difíciles, abocados a guerras sin sentido -ninguna lo tiene-, que están haciendo mucho daño a la estabilidad económica y social del mundo; un mundo globalizado donde todos estamos involucrados por decisiones megalómanas de determinados presidentes que juegan a repartirse regiones del globo o pretenden arrebatarlas directamente a sus legítimos pueblos. No importa la destrucción, el dolor, los desplazamientos masivos, la instalación de campos de refugiados, los muertos o la violencia que desencadenan estos conflictos, de eso nadie se ocupa; son daños colaterales.
Sin embargo, cuando estos conflictos bélicos se alargan en el tiempo, provocan consecuencias que nos afectan a todos: escasez de suministros, crisis económica, inestabilidad política, caen las bolsas, suben los precios… El valor de la diplomacia es la única vía de escape para llegar a un entendimiento, aunque en ocasiones, eso tampoco funciona. Por otra parte, cuando se llegan a acuerdos, existe una obligación implícita de cumplirlos, pero son muchos los intereses en juego; la versatilidad de las reacciones por parte del presidente Trump es manifiesta, porque tiene el don de decir una cosa y su contraria en el mismo mensaje… eso me recuerda a otro presidente, el nuestro, que sostiene la misma estrategia que no conduce sino a la falta de respetabilidad de los ciudadanos que no saben a qué atenerse.
Así va transcurriendo el tiempo, y las cifras son escalofriantes: la guerra entre Rusia y Ucrania lleva activa desde febrero de 2014; la ofensiva militar de EEU e Israel contra Irán, desde junio de 2025, y el estrecho de Ormuz lleva semanas prácticamente cerrado, lo que ha sumido a los mercados petroleros mundiales en el caos, y no se vislumbra un final claro. Por supuesto, aderezando la situación de estas políticas arbitrarias cuyas consecuencias resultan cada día más alarmantes, Europa también se halla en riesgo, sino de intervención militar, sí como foco de atención en relación con la OTAN que el presidente Trump considera un gasto militar excesivo por parte de EEUU y que no le ha servido de ninguna ayuda en Irán.
El poder, la supremacía política y los intereses económicos son los ejes que vertebran el mundo; estamos en manos de políticos ególatras, con un elevado concepto de sí mismos, a quienes no parecen importar las consecuencias que se derivan de sus actos y van improvisando día a día para seguir dominando.
Se atribuye a Sir Francis Bacon la frase: “es muy difícil hacer compatibles la política y la moral”. ¿Nunca llegarán a un entendimiento?
















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