TAUROMAQUIA
Despedida de Fernando Primo Martínez como crítico taurino
Hace veintiséis años, y casi de manera fortuita, este aficionado al mundo de los toros, se encontró con el compromiso de escribir la actividad taurina de Zamora y provincia. La petición del entonces director de La Opinión de Zamora, Paco García, hizo que mi pasión por el mundo de los toros la diera a conocer a los lectores del diario La Opinión. Debuté en la Feria de San Pedro 2000 y así estuve durante dieciséis años. En esa fecha los caminos se separaron y encontré una nueva casa en el digital El Día de Zamora de mi amigo Eugenio de Ávila, hasta el día de hoy.
A lo largo de estos años, alegrías y sinsabores; amigos (los más) y contrarios (los menos) han enriquecido mi vida. Y hoy, llega el momento de dejar descansar el bolígrafo. Los toreros se cortan la coleta; yo no quiero ser tan petulante. Quiero hacer mutis como en el teatro y decir adiós a mis amigos y lectores, dar las gracias a todos los profesionales que me han dado su amistad y ayuda; disculparme con aquellos que piensen que les he faltado. Sólo me ha movido el cariño a la Fiesta, la admiración por los profesionales y el deseo de que no sólo no muera esta tradición tan nuestra sino que logremos elevarla y dignificarla siempre. Mi censura ha sido para aquéllos que se han aprovechado de la Fiesta, tanto a nivel económico como social o político.
Como dijo Ortega sobre el ensayo sobre los toros podré criticarlos pero mientras existan, seguiré asistiendo a ellos.
Fernando Primo Martínez
Hace veintiséis años, y casi de manera fortuita, este aficionado al mundo de los toros, se encontró con el compromiso de escribir la actividad taurina de Zamora y provincia. La petición del entonces director de La Opinión de Zamora, Paco García, hizo que mi pasión por el mundo de los toros la diera a conocer a los lectores del diario La Opinión. Debuté en la Feria de San Pedro 2000 y así estuve durante dieciséis años. En esa fecha los caminos se separaron y encontré una nueva casa en el digital El Día de Zamora de mi amigo Eugenio de Ávila, hasta el día de hoy.
A lo largo de estos años, alegrías y sinsabores; amigos (los más) y contrarios (los menos) han enriquecido mi vida. Y hoy, llega el momento de dejar descansar el bolígrafo. Los toreros se cortan la coleta; yo no quiero ser tan petulante. Quiero hacer mutis como en el teatro y decir adiós a mis amigos y lectores, dar las gracias a todos los profesionales que me han dado su amistad y ayuda; disculparme con aquellos que piensen que les he faltado. Sólo me ha movido el cariño a la Fiesta, la admiración por los profesionales y el deseo de que no sólo no muera esta tradición tan nuestra sino que logremos elevarla y dignificarla siempre. Mi censura ha sido para aquéllos que se han aprovechado de la Fiesta, tanto a nivel económico como social o político.
Como dijo Ortega sobre el ensayo sobre los toros podré criticarlos pero mientras existan, seguiré asistiendo a ellos.
Fernando Primo Martínez


















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