Eugenio-Jesús de Ávila
Martes, 05 de Mayo de 2026
REFLEXIONES

¡Cuánta desmemoria de los gobiernos de España hacia Zamora!

Eugenio-Jesús de Ávila

 

Escribir es hablar en público sin que nadie te interrumpa. Gente de acuerdo con tus reflexiones y personas contrarias a tus pensamientos. Lógico. Cuando intercambias impresiones con tu familia, grupo de amigos, amores siempre hay alguien que entra en el juego sin permitir que tú concluyas tu disertación. En nuestra nación viene a ser lo habitual, una práctica del vulgo.

 

 El ser humano es desigual por naturaleza. Solo la ley nos iguala en derechos. Los dictadores se consideran por encima de la ley. Sencillo distinguir ese carácter en ciertos personajes, antítesis del verdadero político. Perdón por esta digresión.

 

Necesitamos comunicarnos porque somos seres sociales. Solo una bestia o un dios puede vivir fuera de la sociedad. Yo no soy ni una bestia ni un dios. He sido un hombre más al decir de Aristóteles. Hablo con la gente que me gusta y para adquirir bienes que necesito. Hay personas a las que ni conozco ni deseo conocer que no existen para mí. Ni les hago bien alguno, ni las trato mal.

 

Me gusta más comunicarme escribiendo. Cierto que, al escribir, no recibo respuestas, excepción hecha de los que aprueban lo que transmito o de aquellos a los que les procuro desazón, desasosiego, incluso odio. Pero, en esencia, escribo como terapia. Es la manera más sutil que conozco para curarme el alma, para criticar lo que amo y lo que me duele. Así, durante muchos años, décadas, escribí sobre Zamora, la ciudad del alma, la que, como le sucedió al gran Claudio, me alienta y me acusa.

 

Y, desde lo más profundo de mi ser, se me exhortó a escribir sobre los daños causados a nuestra ciudad, desde hace décadas, tanto en la anterior centuria como en la actual, por decisiones políticas adoptadas, decidas y ejecutadas desde el poder en Madrid, nacional, y Valladolid, autonómico. Pero, además, también expuse ideas propias para que nuestra tierra dejase de ser la cenicienta de España y de Castilla y León.

 

Y ese poder, omnímodo, una monstruosidad democrática, hundió a nuestra provincia en el pozo seco del subdesarrollo, expulsó a sus hijos más jóvenes lejos de sus pueblos y ciudades, le robó el futuro y la convirtió en pasado, hacia donde viaja, día a día, en el tren del pretérito.

 

Lo escribí cuando sucedió, y lo reitero hoy: nuestro viaje hacia la nada, hacia el desierto demográfico, lo diseñaron los partidos políticos de carácter nacional, más sus vicarios en la provincia, siempre acomodaticios, serviles, lacayos de sus jerarquías en Madrid y Valladolid. No les importaron ni Zamora ni los zamoranos, solo los movió su egoísmo, su apego al cargo, su afán por construir sólidos patrimonios económicos. Contaron, además, con la connivencia de nuestra sociedad, conformista, abúlica, silenciada por su clásica ya apatía antropológica.

 

Al zamorano medio, hombre y mujer, le vale con celebrar la Semana Santa, pasear entre templos románicos y “arreglar” la casa del prójimo, del vecino, del compañero de trabajo, para creer que vive, que existe, que se le toma en consideración.

 

Y todo sigue igual en nuestra sociedad, incluso cuando se han conocido nuevas supresiones de servicios ferroviarios. No pasa nada. La vida sigue igual. Como tampoco sucedió nada cuando gobiernos del PSOE cerraron líneas férreas, que todavía, incautas y cándidas, reclaman al poder central asociaciones zamoranas.

 

Y este escribidor mantiene todavía esa manía de poner negro sobre blanco aquello que me duele, no en lo personal, sino en lo colectivo; lo que me desmorona cuando observo y certifico que, desde que empecé a trabajar en prensa, hace ya más de 40 años, Zamora sigue siendo la ciudad que atraviesa el río Leteo, aquella que también olvidase el rey Fernando I. ¡Cuánta desmemoria del poder en España de Zamora y sus cuitas, olvido que galopa en el corcel de la historia!

 

 

  

Comentarios Comentar esta noticia
Comentar esta noticia
CAPTCHA

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.255

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.