CONSEJO DE GOBIERNO JUNTA DE CYL
La doma vaquera, declarada Bien de Interés Cultural (BIC) de carácter inmaterial
La Junta de Castilla y León ha declarado la doma vaquera como Bien de Interés Cultural (BIC) de carácter inmaterial, un reconocimiento que pone el foco en una tradición ecuestre ligada históricamente al campo, al ganado bravo y a los encierros populares de la Comunidad.
La decisión ha sido aprobada este jueves en el Consejo de Gobierno y supone blindar una práctica que mezcla técnica, cultura rural y transmisión generacional. Más allá de la competición deportiva, la doma vaquera forma parte del trabajo diario en las dehesas y explotaciones ganaderas, especialmente vinculadas a la cría del toro bravo.
Castilla y León cuenta con una larga tradición ganadera relacionada con este tipo de equitación. En León, por ejemplo, todavía pervive en Valdellán la única ganadería de reses bravas de la provincia, mientras que en Valladolid se encuentra Raso de Portillo, considerada la ganadería brava más antigua de España, fundada en 1880. Sin embargo, el gran núcleo de la crianza del toro bravo en la Comunidad está en Salamanca, donde pastan más de 150 ganaderías.
La Junta destaca también la conexión de la doma vaquera con los encierros tradicionales, una de las celebraciones más extendidas en los municipios castellanos y leoneses. A ello se suma su dimensión deportiva, presente en disciplinas como la doma vaquera de competición, las faenas y doma de campo o la equitación de trabajo.
El reconocimiento no se limita únicamente a la monta. También abarca elementos asociados a esta tradición, desde la indumentaria de los jinetes hasta la artesanía ligada al caballo. Históricamente, en las dehesas salmantinas era habitual el traje charro, aunque con el tiempo acabó imponiéndose el traje corto andaluz, hoy predominante en concursos y exhibiciones.
La declaración como BIC pone además el acento en la comunidad que mantiene viva esta práctica: ganaderos, jinetes, veterinarios, herreros, guarnicioneros y asociaciones locales que organizan concursos y festejos vinculados al mundo ecuestre.
La transmisión de la doma vaquera sigue produciéndose principalmente de forma práctica, en el entorno rural y en contacto directo con el caballo, aunque también se enseña en escuelas de equitación y forma parte de la formación oficial de las federaciones hípicas.
La Junta de Castilla y León ha declarado la doma vaquera como Bien de Interés Cultural (BIC) de carácter inmaterial, un reconocimiento que pone el foco en una tradición ecuestre ligada históricamente al campo, al ganado bravo y a los encierros populares de la Comunidad.
La decisión ha sido aprobada este jueves en el Consejo de Gobierno y supone blindar una práctica que mezcla técnica, cultura rural y transmisión generacional. Más allá de la competición deportiva, la doma vaquera forma parte del trabajo diario en las dehesas y explotaciones ganaderas, especialmente vinculadas a la cría del toro bravo.
Castilla y León cuenta con una larga tradición ganadera relacionada con este tipo de equitación. En León, por ejemplo, todavía pervive en Valdellán la única ganadería de reses bravas de la provincia, mientras que en Valladolid se encuentra Raso de Portillo, considerada la ganadería brava más antigua de España, fundada en 1880. Sin embargo, el gran núcleo de la crianza del toro bravo en la Comunidad está en Salamanca, donde pastan más de 150 ganaderías.
La Junta destaca también la conexión de la doma vaquera con los encierros tradicionales, una de las celebraciones más extendidas en los municipios castellanos y leoneses. A ello se suma su dimensión deportiva, presente en disciplinas como la doma vaquera de competición, las faenas y doma de campo o la equitación de trabajo.
El reconocimiento no se limita únicamente a la monta. También abarca elementos asociados a esta tradición, desde la indumentaria de los jinetes hasta la artesanía ligada al caballo. Históricamente, en las dehesas salmantinas era habitual el traje charro, aunque con el tiempo acabó imponiéndose el traje corto andaluz, hoy predominante en concursos y exhibiciones.
La declaración como BIC pone además el acento en la comunidad que mantiene viva esta práctica: ganaderos, jinetes, veterinarios, herreros, guarnicioneros y asociaciones locales que organizan concursos y festejos vinculados al mundo ecuestre.
La transmisión de la doma vaquera sigue produciéndose principalmente de forma práctica, en el entorno rural y en contacto directo con el caballo, aunque también se enseña en escuelas de equitación y forma parte de la formación oficial de las federaciones hípicas.















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