1ª RFEF
El mejor Zamora CF en años firma ante notario su propiedad del play off en Lugo (1-3)
Los rojiblancos cuajan su partido más importante en tiempo en el Anxo Carro donde se impone al Lugo por 1-3, que tuvo en su portero a su mejor hombre
No sé, porque no tengo la bola de cristal de brujo en mi estudio, si el Zamora CF será a eso de las siete de la tarde, cuando el sol busque bañar sus pies dorados en el mítico Atlántico, ocupará la segunda plaza en la clasificación; dependerá de si el Celta Fortuna cae en O Couto. Al margen de jerarquías, la escuadra rojiblanca cuajó hoy en el Anxo Carro su mejor partido de la temporada, porque exhibió fútbol bonito, del que disfruta el vulgo, y también fútbol serio, goles de excelente diseño y trabajo coordinado entre todas las líneas, con actuaciones individuales, con querencia por el colectivo, sensacionales, casos de Carlos Ramos, Losada, Abde, Mario García, más la perfección en sus labores de Luismi, Codina, Markel Lozano y de Sergi López, que volvía a la titularidad por la baja de Diego Moreno. De Fermín no hablo, ni dos palabras, ni tres mi mu, porque solo se vio obligado a blocar dos centros mansos desde las bandas.
Ahora bien, este superlativo encuentro rojiblanco -17 disparos, 11 a puerta, 12 saques de esquina- pudo quedar en nada por una maniobra cándida de Athuman, al que, marcando, cuerpo a cuerpo, a Balboa, se le ocurrió entrar abajo, a los pies, dentro del área, ya sin ángulo, al jugador lucense. El árbitro, tras revisar, con muchas dudas, señaló la pena máxima. Transformó Reniero. El Lugo no había disparado a puerta en 45 minutos. Injusto hasta el masoquismo.
El Zamora CF no quiso perder el tiempo en el Anxo Carro, porque no se desplaza para conocer la muralla romana, una maravilla, sino a sumar y cumplir con su deber: ganar. Y cuanto antes, mejor. A partir del primer instante, la máquina rojiblanca empezó a fabricar fútbol a través de los maestros Ramos, Lozano y el chico para todos Mario García. Se buscaba a Losada y a Abde, que hoy gozó de inspiración. La pelota era patrimonio del cuadro negro, que buscó, con fuerza no exenta de exquisitez, el gol, y lo alcanzó en una acción memorable, generada en defensa, con apertura a la diestra, donde Abde se hallaba. El exterior avanzó por la banda y, desde el pico del área, lanzó un centro perfecto, al que no llegó Mario García, pero sí Losada para conectar un testarazo imparable. El Lugo había aguantado 38 minutos virgen, merced a tres intervenciones colosales de Marc Martínez, que después haría otras exhibiciones en la segunda entrega.
El mando de los negros había pasado a ser tan intenso -como si jugaran en el Ruta de la Plata- que Álex Ortiz realizó dos cambios al unísono (minuto 56). Entraron Unzueta y Balcedo por Reniero y José Amo. Dio poco tiempo a que la inyección lucense hiciese efecto, porque, de nuevo, otro centro perfecto, desde la derecha, de Ramos, pillaba a Mario García en el área para cabecear al fondo de la red. Minuto 58.
A partir de ese instante, exhibición rojiblanca y rúbrica excepcionales de Marc Martínez, que parecía jugar solo ante el Zamora, como Gary Cooper en la película de Fred Zinnemann. Pudieron marcar Ramos, con un derechazo tremendo que envía a córner; Márquez, aprovechándose de un error defensivo, y Abde que mandó a la escuadra un gran tiro, pero el cancerbero se voló hasta dónde las golondrinas harían nido.
Decidió Cano empezar a realizar cambios perfectos a falta de un cuarto de hora para el reglamentario y siete para la prolongación. Carbonell y Sancho con su calidad y velocidad deberían acabar con la última resistencia local. Y así fue. Dicho y hecho. Carbonell, en la medular lucense, porfió con un defensa y se llevó la pelota, llegó al área un regate y tiro raso que bate a Martínez.
A la desesperada el técnico local realizó otros dos cambios, que le dieron más alegría a la medular, cuando el Zamora ya miraba la victoria desde la terraza de los tres puntos. Y Cano saó a Burón, un futbolista que en los pocos minutos que juega se lleva siempre una patada en zonas dolorosas. Y, para perder el tiempo, por si acaso, Merchán entró por Mario García en el 96.
Y, dentro de un rato, sabremos si el Celta Fortuna pierde y el Zamora sube cerca del Olimpo del Zeus Tenerife. De momento, este equipo sigue batiendo marcas históricas. Solo quedan dos jornadas y después…¿la gloria?
No sé, porque no tengo la bola de cristal de brujo en mi estudio, si el Zamora CF será a eso de las siete de la tarde, cuando el sol busque bañar sus pies dorados en el mítico Atlántico, ocupará la segunda plaza en la clasificación; dependerá de si el Celta Fortuna cae en O Couto. Al margen de jerarquías, la escuadra rojiblanca cuajó hoy en el Anxo Carro su mejor partido de la temporada, porque exhibió fútbol bonito, del que disfruta el vulgo, y también fútbol serio, goles de excelente diseño y trabajo coordinado entre todas las líneas, con actuaciones individuales, con querencia por el colectivo, sensacionales, casos de Carlos Ramos, Losada, Abde, Mario García, más la perfección en sus labores de Luismi, Codina, Markel Lozano y de Sergi López, que volvía a la titularidad por la baja de Diego Moreno. De Fermín no hablo, ni dos palabras, ni tres mi mu, porque solo se vio obligado a blocar dos centros mansos desde las bandas.
Ahora bien, este superlativo encuentro rojiblanco -17 disparos, 11 a puerta, 12 saques de esquina- pudo quedar en nada por una maniobra cándida de Athuman, al que, marcando, cuerpo a cuerpo, a Balboa, se le ocurrió entrar abajo, a los pies, dentro del área, ya sin ángulo, al jugador lucense. El árbitro, tras revisar, con muchas dudas, señaló la pena máxima. Transformó Reniero. El Lugo no había disparado a puerta en 45 minutos. Injusto hasta el masoquismo.
El Zamora CF no quiso perder el tiempo en el Anxo Carro, porque no se desplaza para conocer la muralla romana, una maravilla, sino a sumar y cumplir con su deber: ganar. Y cuanto antes, mejor. A partir del primer instante, la máquina rojiblanca empezó a fabricar fútbol a través de los maestros Ramos, Lozano y el chico para todos Mario García. Se buscaba a Losada y a Abde, que hoy gozó de inspiración. La pelota era patrimonio del cuadro negro, que buscó, con fuerza no exenta de exquisitez, el gol, y lo alcanzó en una acción memorable, generada en defensa, con apertura a la diestra, donde Abde se hallaba. El exterior avanzó por la banda y, desde el pico del área, lanzó un centro perfecto, al que no llegó Mario García, pero sí Losada para conectar un testarazo imparable. El Lugo había aguantado 38 minutos virgen, merced a tres intervenciones colosales de Marc Martínez, que después haría otras exhibiciones en la segunda entrega.
El mando de los negros había pasado a ser tan intenso -como si jugaran en el Ruta de la Plata- que Álex Ortiz realizó dos cambios al unísono (minuto 56). Entraron Unzueta y Balcedo por Reniero y José Amo. Dio poco tiempo a que la inyección lucense hiciese efecto, porque, de nuevo, otro centro perfecto, desde la derecha, de Ramos, pillaba a Mario García en el área para cabecear al fondo de la red. Minuto 58.
A partir de ese instante, exhibición rojiblanca y rúbrica excepcionales de Marc Martínez, que parecía jugar solo ante el Zamora, como Gary Cooper en la película de Fred Zinnemann. Pudieron marcar Ramos, con un derechazo tremendo que envía a córner; Márquez, aprovechándose de un error defensivo, y Abde que mandó a la escuadra un gran tiro, pero el cancerbero se voló hasta dónde las golondrinas harían nido.
Decidió Cano empezar a realizar cambios perfectos a falta de un cuarto de hora para el reglamentario y siete para la prolongación. Carbonell y Sancho con su calidad y velocidad deberían acabar con la última resistencia local. Y así fue. Dicho y hecho. Carbonell, en la medular lucense, porfió con un defensa y se llevó la pelota, llegó al área un regate y tiro raso que bate a Martínez.
A la desesperada el técnico local realizó otros dos cambios, que le dieron más alegría a la medular, cuando el Zamora ya miraba la victoria desde la terraza de los tres puntos. Y Cano saó a Burón, un futbolista que en los pocos minutos que juega se lleva siempre una patada en zonas dolorosas. Y, para perder el tiempo, por si acaso, Merchán entró por Mario García en el 96.
Y, dentro de un rato, sabremos si el Celta Fortuna pierde y el Zamora sube cerca del Olimpo del Zeus Tenerife. De momento, este equipo sigue batiendo marcas históricas. Solo quedan dos jornadas y después…¿la gloria?














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