DENUNCIAS
Zamora: la paradoja de la tierra de sacrificio frente a la transición energética
La provincia alza la voz contra los macroproyectos energéticos y reclama un modelo que proteja el territorio, el agua y la vida rural
Durante años, la provincia de Zamora ha vivido con la esperanza de atraer inversiones capaces de frenar la despoblación y revitalizar el tejido económico y social. Sin embargo, en medio del debate sobre la transición energética, muchos vecinos sienten que ese deseo de progreso amenaza ahora aquello más valioso e indispensable para la vida: el aire limpio, la tierra fértil, el agua y los paisajes que definen la identidad zamorana.
En un contexto internacional marcado por la inestabilidad y la crisis de recursos, la población reclama la necesidad de proteger lo esencial. Al mismo tiempo, recuerdan que Zamora lleva décadas produciendo energía para el resto del país, exportando gran parte de la electricidad generada en su territorio y contribuyendo al desarrollo de Castilla y León y de toda España.
Los manifestantes sostienen que la provincia ya ha aportado suficiente al sistema energético nacional y denuncian que, pese a ello, continúa sufriendo falta de inversiones, servicios insuficientes y pérdida de población. Consideran injusto que ahora se pretenda convertir el territorio en una “zona de sacrificio” para abastecer de energía a otras regiones e incluso al norte de Europa.
Entre las principales preocupaciones destacan los proyectos de plantas de biogás, hidrógeno verde, biomasa, macroparques eólicos y fotovoltaicos, así como explotaciones mineras a cielo abierto. Los colectivos críticos advierten de que estas iniciativas podrían transformar el paisaje rural, aumentar el tráfico pesado, generar contaminación y poner en riesgo acuíferos, bosques y tierras agrícolas.
Según denuncian, las plantas de biogás podrían favorecer la proliferación de macrogranjas y convertir determinadas zonas en grandes centros de tratamiento de residuos. También alertan del posible impacto de las plantas de hidrógeno verde sobre el consumo de agua y de la expansión de instalaciones renovables sobre terrenos agrícolas y espacios naturales.
Durante la movilización, uno de los portavoces, Genaro, explicó que el lema de la protesta era “La defensa de nuestra vida en Zamora”. Aseguró que la provincia “no es una colonia energética ni un territorio de sacrificio” y criticó la acumulación de proyectos sin una planificación estratégica clara.
El portavoz denunció además que muchos vecinos conocen los proyectos únicamente cuando aparecen publicados en el Boletín Oficial, disponiendo de apenas 30 días para presentar alegaciones. También cuestionó la ausencia de un mapa integral de implantación de renovables y reclamó una evaluación estratégica rigurosa de los impactos ambientales y demográficos.
Los organizadores aseguran que el rechazo social está creciendo en toda la provincia. Entre los apoyos mencionaron a colectivos empresariales, asociaciones rurales y entidades vinculadas al sector agroalimentario, como la denominación de origen del vino de Toro y la denominación de origen del queso zamorano.
Las reivindicaciones de los manifestantes incluyen una mayor transparencia por parte de las empresas promotoras, estudios científicos independientes y políticas energéticas que prioricen el ahorro, la eficiencia y el autoconsumo frente a modelos que consideran especulativos. También pidieron a las administraciones autonómicas y estatales que sitúen la protección del medio rural y la calidad de vida de los habitantes por encima de los beneficios económicos de unos pocos.
Finalmente, hicieron un llamamiento a la sociedad para reflexionar sobre el futuro del territorio y el legado que se dejará a las próximas generaciones. “Zamora no se vende, se cuida y se defiende”, fue una de las consignas más repetidas durante la concentración.
Durante años, la provincia de Zamora ha vivido con la esperanza de atraer inversiones capaces de frenar la despoblación y revitalizar el tejido económico y social. Sin embargo, en medio del debate sobre la transición energética, muchos vecinos sienten que ese deseo de progreso amenaza ahora aquello más valioso e indispensable para la vida: el aire limpio, la tierra fértil, el agua y los paisajes que definen la identidad zamorana.
En un contexto internacional marcado por la inestabilidad y la crisis de recursos, la población reclama la necesidad de proteger lo esencial. Al mismo tiempo, recuerdan que Zamora lleva décadas produciendo energía para el resto del país, exportando gran parte de la electricidad generada en su territorio y contribuyendo al desarrollo de Castilla y León y de toda España.
Los manifestantes sostienen que la provincia ya ha aportado suficiente al sistema energético nacional y denuncian que, pese a ello, continúa sufriendo falta de inversiones, servicios insuficientes y pérdida de población. Consideran injusto que ahora se pretenda convertir el territorio en una “zona de sacrificio” para abastecer de energía a otras regiones e incluso al norte de Europa.
Entre las principales preocupaciones destacan los proyectos de plantas de biogás, hidrógeno verde, biomasa, macroparques eólicos y fotovoltaicos, así como explotaciones mineras a cielo abierto. Los colectivos críticos advierten de que estas iniciativas podrían transformar el paisaje rural, aumentar el tráfico pesado, generar contaminación y poner en riesgo acuíferos, bosques y tierras agrícolas.
Según denuncian, las plantas de biogás podrían favorecer la proliferación de macrogranjas y convertir determinadas zonas en grandes centros de tratamiento de residuos. También alertan del posible impacto de las plantas de hidrógeno verde sobre el consumo de agua y de la expansión de instalaciones renovables sobre terrenos agrícolas y espacios naturales.
Durante la movilización, uno de los portavoces, Genaro, explicó que el lema de la protesta era “La defensa de nuestra vida en Zamora”. Aseguró que la provincia “no es una colonia energética ni un territorio de sacrificio” y criticó la acumulación de proyectos sin una planificación estratégica clara.
El portavoz denunció además que muchos vecinos conocen los proyectos únicamente cuando aparecen publicados en el Boletín Oficial, disponiendo de apenas 30 días para presentar alegaciones. También cuestionó la ausencia de un mapa integral de implantación de renovables y reclamó una evaluación estratégica rigurosa de los impactos ambientales y demográficos.
Los organizadores aseguran que el rechazo social está creciendo en toda la provincia. Entre los apoyos mencionaron a colectivos empresariales, asociaciones rurales y entidades vinculadas al sector agroalimentario, como la denominación de origen del vino de Toro y la denominación de origen del queso zamorano.
Las reivindicaciones de los manifestantes incluyen una mayor transparencia por parte de las empresas promotoras, estudios científicos independientes y políticas energéticas que prioricen el ahorro, la eficiencia y el autoconsumo frente a modelos que consideran especulativos. También pidieron a las administraciones autonómicas y estatales que sitúen la protección del medio rural y la calidad de vida de los habitantes por encima de los beneficios económicos de unos pocos.
Finalmente, hicieron un llamamiento a la sociedad para reflexionar sobre el futuro del territorio y el legado que se dejará a las próximas generaciones. “Zamora no se vende, se cuida y se defiende”, fue una de las consignas más repetidas durante la concentración.
















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