POLÍTICOS
Lucha de egos
Gonzalo Julián
A nivel internacional, nos encontramos que el ego de Donald Trump prevalece sobre todos los demás: debe intentar por todos los medios imponerse, a todo el que, de algún modo, quiere enturbiarle, y ensombrecerle en todas, o alguna de sus decisiones: sabemos que esto es algo que supera sus fuerzas,y que es tanto como decir que sobrepasa su capacidad para soportar el que alguien intente estar por encima de él mismo. El señor Trump necesita que se note de forma clara y precisa que es él quien toma las decisiones por encima de cualquier otro, sea amigo o enemigo. Las decisiones las toma él mismo en todo momento y lo hace de modo y manera para que todo el mundo sepa quién tiene la capacidad de decisión.
En este contexto, la realidad en la que nos encontramos es que el mundo, de alguna manera, depende de las decisiones que tome alguien que además es ser voluble, e inconsciente, cuando no temerario a la hora de decidir qué quiere hacer cómo y cuándo llevarlo adelante y nos ha demostrado que no siempre los criterios más consecuentes o acordes con un mínimo de sentido común son los que él aplica. Por lo tanto, nos estamos acostumbrando a que dependemos de que una persona con mucho poder puede hacer y tomar. decisiones de difícil compresión y, sobre todo, de difícil inserción en una dinámica internacional en la que la más mínima variación entre lo que alguien decide. y, lo que los demás piensan que se debería de hacer afecta a un equilibrio difícil ya de por sí, para que todo siga adelante sin que perjudique a
ese estatus internacional tan difícil de entender, de soportar y desde luego de conseguir en el que nos encontramos en estos momentos. Debemos de tener la mente clara y tranquila para, al menos, poderlo analizar y detectar y por lo tanto ser capaces de mantener una actitud crítica ante esas actuaciones y desde luego poder actuar en consecuencia cuando esas decisiones tan claras en el sentido más negativo del término, afectando de una forma en la que muchas veces, nos resulta difícil considerar y, desde luego, imposible de reaccionar. Pero hemos de ser capaces de seguir analizando con esa actitud crítica que comento, para ser capaces de buscar en un momento determinado una solución para quien intenta imponer su criterio que nos ha demostrado en repetidas ocasiones que no es consecuente y muchas veces, por no decir siempre, es inconsistente.
Gonzalo Julián
A nivel internacional, nos encontramos que el ego de Donald Trump prevalece sobre todos los demás: debe intentar por todos los medios imponerse, a todo el que, de algún modo, quiere enturbiarle, y ensombrecerle en todas, o alguna de sus decisiones: sabemos que esto es algo que supera sus fuerzas,y que es tanto como decir que sobrepasa su capacidad para soportar el que alguien intente estar por encima de él mismo. El señor Trump necesita que se note de forma clara y precisa que es él quien toma las decisiones por encima de cualquier otro, sea amigo o enemigo. Las decisiones las toma él mismo en todo momento y lo hace de modo y manera para que todo el mundo sepa quién tiene la capacidad de decisión.
En este contexto, la realidad en la que nos encontramos es que el mundo, de alguna manera, depende de las decisiones que tome alguien que además es ser voluble, e inconsciente, cuando no temerario a la hora de decidir qué quiere hacer cómo y cuándo llevarlo adelante y nos ha demostrado que no siempre los criterios más consecuentes o acordes con un mínimo de sentido común son los que él aplica. Por lo tanto, nos estamos acostumbrando a que dependemos de que una persona con mucho poder puede hacer y tomar. decisiones de difícil compresión y, sobre todo, de difícil inserción en una dinámica internacional en la que la más mínima variación entre lo que alguien decide. y, lo que los demás piensan que se debería de hacer afecta a un equilibrio difícil ya de por sí, para que todo siga adelante sin que perjudique a
ese estatus internacional tan difícil de entender, de soportar y desde luego de conseguir en el que nos encontramos en estos momentos. Debemos de tener la mente clara y tranquila para, al menos, poderlo analizar y detectar y por lo tanto ser capaces de mantener una actitud crítica ante esas actuaciones y desde luego poder actuar en consecuencia cuando esas decisiones tan claras en el sentido más negativo del término, afectando de una forma en la que muchas veces, nos resulta difícil considerar y, desde luego, imposible de reaccionar. Pero hemos de ser capaces de seguir analizando con esa actitud crítica que comento, para ser capaces de buscar en un momento determinado una solución para quien intenta imponer su criterio que nos ha demostrado en repetidas ocasiones que no es consecuente y muchas veces, por no decir siempre, es inconsistente.













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