RES PÚBLICA
Cuando los políticos pierden su credibilidad
Gonzalo Julián
Cuando los políticos nos hacen perder toda la confianza en lo que dicen, esta situación, que desgraciadamente se está dando con una inusitada frecuencia en los últimos tiempos, nada de lo que escuchamos decir por sus bocas, luego se ve materializado en una actuación acorde por parte de ellos. Todo depende de los intereses que en la mayoría de los casos se manifiestan de una manera inusitada y constante. Nos encontramos, por lo tanto, ante una situación donde la credibilidad en la que debiéramos apoyarlos cualquier ciudadano para poder en ella sustentar lo que nos dicen que se va a hacer, lo que pensamos que se debe hacer lo que en definitiva nos debiera de marcar el digo, nada de lo que vemos y oímos coincide con el concepto preconcebido de lo que se supone que debemos ver hacer por parte de nuestros políticos si es que estos son o fueran los máximos garantes de los intereses del pueblo, tomados como ejercicio de similitud y garantía entre los aconteceres que en la política vemos todos los días, es decir, hemos llegado a un punto donde lo que se supone que debiera de mostrar el interés de la población basándose aunque solo fuera en parte por la directriz recibida por los políticos que es precisamente esto lo que menos se percibe. Lo que vemos hacer a los políticos ha quedado sobradamente demostrado que no es un ejemplo a seguir, antes al contrario son ellos los primeros que demuestran con su actuación, que nada de ejemplaridad se desprende de sus actuaciones. Tampoco de lo que hacen y/o por supuesto de lo que dicen.
Tampoco de lo que nos pretenden convencer que debemos hacer, puesto que en este caso lo que vamos a ver es una muestra casi inequívoca de que lo que se nos dice o se nos muestra, como ejemplo a seguir es precisamente en muchos casos -en demasiados casos- el ejemplo a no seguir ante esta situación, todo parece más difícil puesto que cualquier ciudadano, ante cualquier duda se les dice qué se debe hacer.
Lo que se demuestra es que lo que pueden hacer es exactamente lo contrario a cualquier interés de la comunidad, política a la hora de tomar una decisión que en su caso, pueda llegar a ser un ejemplo, como digo a tener en cuenta y desde luego a seguir.
Gonzalo Julián
Cuando los políticos nos hacen perder toda la confianza en lo que dicen, esta situación, que desgraciadamente se está dando con una inusitada frecuencia en los últimos tiempos, nada de lo que escuchamos decir por sus bocas, luego se ve materializado en una actuación acorde por parte de ellos. Todo depende de los intereses que en la mayoría de los casos se manifiestan de una manera inusitada y constante. Nos encontramos, por lo tanto, ante una situación donde la credibilidad en la que debiéramos apoyarlos cualquier ciudadano para poder en ella sustentar lo que nos dicen que se va a hacer, lo que pensamos que se debe hacer lo que en definitiva nos debiera de marcar el digo, nada de lo que vemos y oímos coincide con el concepto preconcebido de lo que se supone que debemos ver hacer por parte de nuestros políticos si es que estos son o fueran los máximos garantes de los intereses del pueblo, tomados como ejercicio de similitud y garantía entre los aconteceres que en la política vemos todos los días, es decir, hemos llegado a un punto donde lo que se supone que debiera de mostrar el interés de la población basándose aunque solo fuera en parte por la directriz recibida por los políticos que es precisamente esto lo que menos se percibe. Lo que vemos hacer a los políticos ha quedado sobradamente demostrado que no es un ejemplo a seguir, antes al contrario son ellos los primeros que demuestran con su actuación, que nada de ejemplaridad se desprende de sus actuaciones. Tampoco de lo que hacen y/o por supuesto de lo que dicen.
Tampoco de lo que nos pretenden convencer que debemos hacer, puesto que en este caso lo que vamos a ver es una muestra casi inequívoca de que lo que se nos dice o se nos muestra, como ejemplo a seguir es precisamente en muchos casos -en demasiados casos- el ejemplo a no seguir ante esta situación, todo parece más difícil puesto que cualquier ciudadano, ante cualquier duda se les dice qué se debe hacer.
Lo que se demuestra es que lo que pueden hacer es exactamente lo contrario a cualquier interés de la comunidad, política a la hora de tomar una decisión que en su caso, pueda llegar a ser un ejemplo, como digo a tener en cuenta y desde luego a seguir.














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