BIODIVERSIDAD DE SANABRIA
El Tejedelo reúne a decenas de participantes en una ruta interpretativa por Sanabria
Descubrir la biodiversidad de Sanabria
El Tejedelo ha acogido hoy una ruta interpretativa guiada por la bióloga y divulgadora Carla Benito Zamarro, una actividad que ha permitido a los participantes descubrir la riqueza natural, ecológica y cultural de uno de los bosques más emblemáticos y mejor conservados de Sanabria.
La jornada ha reunido a vecinos, visitantes y amantes de la naturaleza en una experiencia que ha combinado divulgación científica, educación ambiental y conocimiento del territorio.
A lo largo del recorrido, los asistentes han podido conocer las principales especies de flora y fauna presentes en el Tejedelo, comprender el funcionamiento de este ecosistema y descubrir el papel que ha desempeñado históricamente en la vida de las comunidades locales.
Considerado uno de los tejedales más importantes de la Península Ibérica, el Tejedelo alberga tejos con más de mil años de antigüedad, además de una destacada biodiversidad asociada a este singular bosque atlántico de montaña.
Durante la actividad, Carla Benito Zamarro explicó las características ecológicas que hacen único este espacio natural, así como la estrecha relación entre biodiversidad, paisaje y patrimonio cultural. La divulgadora forma parte del proyecto OET Durius de la Universidad de Salamanca y desarrolla su labor investigadora en el CEADIR (Centro de Estudios Ambientales y Dinamización Rural), donde trabaja en iniciativas vinculadas a la sostenibilidad, el territorio y la conservación del patrimonio natural.
A lo largo de la ruta, los participantes descubrieron que el Tejedelo es mucho más que un conjunto de árboles centenarios. Se trata de un ecosistema vivo, en constante cambio y equilibrio, donde cada especie desempeña un papel fundamental. Además de albergar una extraordinaria riqueza biológica, el bosque ha sido durante generaciones fuente de conocimientos, tradiciones y formas de vida estrechamente ligadas al territorio.
La actividad puso de relieve la importancia de comprender el valor integral de este espacio natural. La conservación del Tejedelo no solo garantiza la supervivencia de sus tejos milenarios y de las numerosas especies vegetales y animales que dependen de él, sino también la preservación de un legado cultural y de saberes tradicionales transmitidos de generación en generación. El bosque constituye una pieza clave del patrimonio natural de Sanabria y su protección resulta esencial para las generaciones presentes y futuras.
Tal y como se destacó durante la jornada, “un paseo por el Tejedelo es mucho más que contemplar unos árboles centenarios. Es comprender que nos encontramos ante un ecosistema vivo, complejo y en equilibrio, cuya estabilidad depende de la interacción entre especies, paisaje, clima y actividad humana. Sin su conservación, no solo desaparecerían árboles milenarios, sino también una red de relaciones ecológicas, culturales y sociales
construidas a lo largo de siglos.”
La actividad forma parte del proyecto “Del Tejedelo al Cielo”, impulsado por el Ayuntamiento de Requejo y financiado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), una iniciativa que busca poner en valor el patrimonio natural, cultural y paisajístico del municipio mediante acciones de divulgación,
sensibilización ambiental y turismo sostenible.
El Tejedelo ha acogido hoy una ruta interpretativa guiada por la bióloga y divulgadora Carla Benito Zamarro, una actividad que ha permitido a los participantes descubrir la riqueza natural, ecológica y cultural de uno de los bosques más emblemáticos y mejor conservados de Sanabria.
La jornada ha reunido a vecinos, visitantes y amantes de la naturaleza en una experiencia que ha combinado divulgación científica, educación ambiental y conocimiento del territorio.
A lo largo del recorrido, los asistentes han podido conocer las principales especies de flora y fauna presentes en el Tejedelo, comprender el funcionamiento de este ecosistema y descubrir el papel que ha desempeñado históricamente en la vida de las comunidades locales.
Considerado uno de los tejedales más importantes de la Península Ibérica, el Tejedelo alberga tejos con más de mil años de antigüedad, además de una destacada biodiversidad asociada a este singular bosque atlántico de montaña.
Durante la actividad, Carla Benito Zamarro explicó las características ecológicas que hacen único este espacio natural, así como la estrecha relación entre biodiversidad, paisaje y patrimonio cultural. La divulgadora forma parte del proyecto OET Durius de la Universidad de Salamanca y desarrolla su labor investigadora en el CEADIR (Centro de Estudios Ambientales y Dinamización Rural), donde trabaja en iniciativas vinculadas a la sostenibilidad, el territorio y la conservación del patrimonio natural.
A lo largo de la ruta, los participantes descubrieron que el Tejedelo es mucho más que un conjunto de árboles centenarios. Se trata de un ecosistema vivo, en constante cambio y equilibrio, donde cada especie desempeña un papel fundamental. Además de albergar una extraordinaria riqueza biológica, el bosque ha sido durante generaciones fuente de conocimientos, tradiciones y formas de vida estrechamente ligadas al territorio.
La actividad puso de relieve la importancia de comprender el valor integral de este espacio natural. La conservación del Tejedelo no solo garantiza la supervivencia de sus tejos milenarios y de las numerosas especies vegetales y animales que dependen de él, sino también la preservación de un legado cultural y de saberes tradicionales transmitidos de generación en generación. El bosque constituye una pieza clave del patrimonio natural de Sanabria y su protección resulta esencial para las generaciones presentes y futuras.
Tal y como se destacó durante la jornada, “un paseo por el Tejedelo es mucho más que contemplar unos árboles centenarios. Es comprender que nos encontramos ante un ecosistema vivo, complejo y en equilibrio, cuya estabilidad depende de la interacción entre especies, paisaje, clima y actividad humana. Sin su conservación, no solo desaparecerían árboles milenarios, sino también una red de relaciones ecológicas, culturales y sociales
construidas a lo largo de siglos.”
La actividad forma parte del proyecto “Del Tejedelo al Cielo”, impulsado por el Ayuntamiento de Requejo y financiado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), una iniciativa que busca poner en valor el patrimonio natural, cultural y paisajístico del municipio mediante acciones de divulgación,
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