ZAMORANA
Fiesta sorpresa
Mª Soledad Martín Turiño
![[Img #108853]](https://eldiadezamora.es/upload/images/06_2026/4712_5847_6329_687_sole-1.jpg)
Reconozco que, a veces, creo que no pertenezco a este tiempo. Sigo con ideas grabadas a fuego desde la infancia, que tratan sobre cumplir los compromisos, responsabilizarse, no dar la callada por respuesta, no tener pendiente una explicación si es preciso darla, respetar, acatar los compromisos, no huir ante los problemas y, sobre todo, cumplir con la palabra dada.
No son cosas baladíes, sino que es la arquitectura sobre la que se cimenta la personalidad; reglas y normas necesarias para que nos acompañen en la vida y no crucemos líneas perversas que pueden ser más atractivas, pero que no conducen a buen puerto. Además, tengo el orgullo de que estas pautas han pasado en mi familia de generación en generación y nos han otorgado a todos una impagable ayuda moral para transitar por las vicisitudes, a veces complicadas, de la vida.
Esa forma de ser, de la que me siento orgullosa, no admite réplica y me ha costado más de una decepción a nivel personal, porque creo en la fidelidad, en tener buenos amigos, en contar con gente a la que admiro y respeto, y si alguna de estas personas me falla cuando yo intento dar de mí lo más posible hacia ellos, me siento muy defraudada, tanto que les relego de mi vida.
En cambio, veo a mi alrededor a gente que va por libre, sin cumplir, respetar, ayudar o dar una explicación y, aunque distan mucho de mis premisas, pienso que quizá se sientan más liberados porque la ignorancia es atrevida y no suele dejar remordimientos.
![[Img #108853]](https://eldiadezamora.es/upload/images/06_2026/4712_5847_6329_687_sole-1.jpg)
Reconozco que, a veces, creo que no pertenezco a este tiempo. Sigo con ideas grabadas a fuego desde la infancia, que tratan sobre cumplir los compromisos, responsabilizarse, no dar la callada por respuesta, no tener pendiente una explicación si es preciso darla, respetar, acatar los compromisos, no huir ante los problemas y, sobre todo, cumplir con la palabra dada.
No son cosas baladíes, sino que es la arquitectura sobre la que se cimenta la personalidad; reglas y normas necesarias para que nos acompañen en la vida y no crucemos líneas perversas que pueden ser más atractivas, pero que no conducen a buen puerto. Además, tengo el orgullo de que estas pautas han pasado en mi familia de generación en generación y nos han otorgado a todos una impagable ayuda moral para transitar por las vicisitudes, a veces complicadas, de la vida.
Esa forma de ser, de la que me siento orgullosa, no admite réplica y me ha costado más de una decepción a nivel personal, porque creo en la fidelidad, en tener buenos amigos, en contar con gente a la que admiro y respeto, y si alguna de estas personas me falla cuando yo intento dar de mí lo más posible hacia ellos, me siento muy defraudada, tanto que les relego de mi vida.
En cambio, veo a mi alrededor a gente que va por libre, sin cumplir, respetar, ayudar o dar una explicación y, aunque distan mucho de mis premisas, pienso que quizá se sientan más liberados porque la ignorancia es atrevida y no suele dejar remordimientos.
















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