Francisco Iglesias Carreño
Jueves, 04 de Junio de 2026
IEZ FLORIÁN D'OCAMPO

Pedaleando al “3´J”

[Img #108908]Francisco Iglesias Carreño

Del Instituto de Estudios Zamoranos Florián D'Ocampo

 

Parece, y cada vez más, que los entornos influyen sobre los procesos integrales de las personas, al igual que la forma/modo/manera en que estas interacciona con ellos, de aquí que ese acto de intercomunicación entre ambos (individuo y medio, sociedad y medio), sea cada vez más del interés de aquello que pudiéramos tomar como lo común y/o compartido.

 

Ello supone que, en el día a día de cada persona, el medio de proximidad también trasciende e importa, así como la forma vehicular en que nos acercamos en asiduidad a él, tal que la repetición de los actos, siendo nuevo cada uno de ellos, no deja de ser, en sí mismos, otra experiencia más, aunque  se dibuje como  una cierta matematización de itinerante automatismo.

 

Los entornos convivenciales, aquello que constituye nuestro derredor, son el medio en el que nos formamos, con la impregnación de sus contenidos,  desarrollamos nuestras actividades de todo tipo, adherimos osmotizadamente  sus ambientes y conformarnos posibilísticamente nuestro porvenir. En esos medios, que nos parece están a nuestro alcance, nos movemos, en  la mayoría de las ocasiones, desde la practicidad mediata  de nuestras dinámicas propias. Haciéndolo con desplazamientos que nos sugieren la impronta del acercamiento a sitios, lugares y momentos, en los cuales explayamos  tanto el hacer necesario, como el meramente lúdico y hasta el del propio esparcimiento físico propio, desde las apoyaturas de movilidad urbana con las que contamos y en las, ya desde hace tiempo, está personada la utilización de la bicicleta.

 

Sabido es que tenemos, como formulación expresa, “El Día Mundial de la Bicicleta”, pero que no solamente por ello venimos utilizando tal medio en nuestros desplazamientos urbanos, ya que aunque fue proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas (el 12-4-2018) y para celebrar cada día “3 de junio”,,  de antes de tal acuerdo  mundial ya utilizábamos la bicicleta para todo tipo de desplazamientos y usos múltiples. Dicho esto, no podemos por menos de ponderar, con aplauso concreto, la intencionada campaña que fue liderada por el profesor polaco Leszek Sibilski (ciclista ejerciente y pedagogo), que con el apoyo de varios estados escenificó, en la ONU, la bicicleta como elemento vehicular.

 

La bicicleta ya tiene, tras de sí, una historia propia que arranca casi desde 1817 (en la idea Karl Friedrich Christian Ludwig Freiherr Drais von Sauerbronn con su movilidad guiada de la “draisiana”  y otros artilugios mecánicos de movibilidad que no precisaban de tracción animal, lo cual, y en aquellos momentos, parecía muy importante e  interesante [-.- ello a causa de la subida del precio de la avena desde 1812 y sobre todo por las malas cosechas en 1816 - en el año en el que no hubo verano - a causa de la explosión ( de grado 7) del volcán Tambora en 10-4-1815 y el siguiente posterior del Krakatoa ( de escala 6) de 19-5-1883) -.-], con altibajos  sobre los años  1839 (Kirkpatrick Macmillan, que puso los pedales a la bicicleta ) y 1846( John Boyd Dunlop, que puso las ruedas neumáticas), llegando a nuestros días  casi tal cual, aunque experimentando amplias novedades técnicas. 

 

En ese bosquejado trazado histórico de la bicicleta,  podemos situarla cronográficamente dentro de los episodios de toda índole/condición/temática que hemos tenido a lo largo de casi dos siglos y medio y en aquellos que son como propios de las sociedades y/o pueblos que hemos conocido y hasta de las implicaciones puramente políticas que en los mismos han acontecido.

 

Esta iniciativa,, del día mundial de la  bici, fue  respaldada también por la Alianza Mundial de Ciclistas (WCA) y la Federación Europea de Ciclistas desde 2016, y buscó reconocer la contribución, digamos que extraordinaria de la bicicleta ( la cleta en algunos países) como un medio de transporte, con las características de:[1ª] sencillo, [2ª] asequible, [3ª] limpio y [4ª] sostenible ( en su papel como una solución viable y efectiva) que, a más y a mayores, tiene que : {1º} beneficia la salud ( del practicante de ciclismo) y {2º} el medio ambiente.

 

El objetivo principal de la proclamación, ahora ya revertido de la cercana actualidad es: [1º] fomentar el uso de la bicicleta para promover el desarrollo sostenible, [2º] mejorar la educación física, [3º] promover la salud, [4º] prevenir enfermedades, [5º] facilitar la inclusión social, [6º] favorecer la cultura de paz y [7º] estimular el conocimiento/utilización de nuestros entornos

 

La resolución de la ONU, destaca la alta importancia de ofrecer infraestructura segura tanto para ciclistas como para peatones, como igualmente el hacerlo parte de un sistema de transporte urbano inclusivo, mediato y accesible para todos los ciudadanos, con especial incidencia en  los sectores más vulnerables.

 

La bici, y con sus variantes, vino para quedarse.  

 

VALORIO 3-6-2026

 

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