FASE DE ASCENSO A SEGUNDA DIVISIÓN
La mística del Ruta de la Plata conduce al Zamora CF a la fase final por el ascenso
Los rojiblancos marcaron dos goles, el último, de penalti, ejecutado por Ramos, en el minuto 97, y controlaron al Villarreal en la prórroga. Ahora solo queda el Sabadell para evitar el ascenso a Segunda División
E. Navascués de Zubiría
La comunión espiritual entre equipo, entrenador, cuerpo técnico, propiedad y más de 7.000 zamoranos que aman a su club fue la clave de un triunfo histórico, forjado después de un extraordinario encuentro, porque los rojiblancos lo dieron, como la Benemérita, todo por la patria, en nuestra caso, todo por el Zamora, desde el pitido inicial del choque. La mística del Ruta de la Plata.
Óscar Cano que hoy le ha ganado la partida a Albelda, aprendió que el Villarreal es un equipo muy poderoso en lo físico, con una estatura media por encima del 1,85, y con extremos y laterales hábiles y poderosos. En Castellón, se le concedió a los amarillos espacios en las bandas para marcar dos goles. Hoy, no. Cómo lograrlo. Sencillo: sacrificando el triunvirato de la medular y formando con un exterior derecho: Sancho. Mario García se quedó en el banquillo, pero su aportación en la segunda entrega fue excepcional.
Como digo, no concedió ni un minuto de estudio Cano al Villarreal. Márquez, espléndido durante todo el partido, con un desgaste físico propio de un juvenil, se quedó dentro del área en los primeros minutos del choque, pero la defensa amarilla, tipos de más de metro noventa, estorbaron sus remates.
El Zamora CF compró el esférico para iniciar un acoaso de Legión Romana a las fuerzas amarillas: saques de esquina, alguno a punto de transformarse en gol olímpico; más saques de banda perpendiculares al área provocaron el nerviosismo en el filial, incapaz de acercarse al área de Fermín, que se pasó el partido como mero espectador, salvo en los saques de puerta.
En una de esas numerosas llegadas rojiblanca, el colegiado señalaba una falta lateral, a 20 metros del córner, banda izquierda. Ramos preparó el cuero con mimo, casi hasta darle grasa de caballo, y ejecutó un tiro raso, brutal, portentoso, que batió al sorprendido Rubén Gómez, un portero que no sabemos si es bueno, malo o regular, pero que se dedicó tiempo y tiempo a perderlo.
Al Zamora, si no había prórroga, lel quedaba más de una hora para igualar la eliminatoria. Pudo tomárselo con calma, pero no fue así, porque siguió elaborando buen fútbol, buscando el segundo, con talento, pero también con coco.
Ahora bien, la jugada clave del partido llegó en el descuento del descanso, cuando Gaitan, autor del segundo gol en el Mini Estadi, entraba de forma durísima a Markel Lozano, golpeándole en la cara. Roja.
De tal manera, el Zamora esperaba una segunda parte con la mitad del trabajo hecho y con un equipo diezmado. Había que saber administrar estas dos cuentas.
En la segunda entrega, más de lo mismo, pero con un Zamora que buscaba las bandas y los centros para acabar con el Villarreal, que seguía sumido en la tristeza. Albelda, que no destacó por su exquisitez como jugador, quiso suturar la herida. Consideró que debía realizar dos cambios al inicio de la segunda mitad. Y así lo hizo, pero con poca suerte por lo que demostró el paso de los minutos.
Abde, que no es el mismo que llegó a Zamora, sufrió una lesión en el minuto 60. Carbonell le sustituyó. Los rojiblancos jugaban con dos puntas, pero con un lateral extremo colosal como Codina, con el que colaboró el eximio Márquez. Por la banda derecha, el dúo Moreno and Sancho superaban los obstáculos amarillos para lanzar centros que nunca fueron bien rematados, en situaciones malogradas por auténtica mala suerte o impericia en el remate.
La altísima temperatura, unos 30ºC, y el esfuerzo descomunal de hombres como Diego Moreno y Markel Lozano obligaron a Cano a refrescar a su equipo. Mario García y Loren Burón, clave en la suerte de la eliminatoria, los sustituyeron. Minuto 72.
El tiempo se consumía y en la grada se notaban las prisas. El Zamora jugaba bien, con clase, como mandan los cánones, pero se fallaron acciones inconcebibles, con génesis excelente, pero malogradas por un problema de mal fario o de desconocimiento en el remate de cabeza. Pudieron marcar, de cabeza, Diego Moreno, Luismi Luengo y Burón.
Otro que cayó en el campo de batalla, Codina, otro monstruo físico, dejó su puesto a Merchán, que actuó más como extremo que como lateral. Y metió más miedo al Villarreal, un equipo que se veía acosado por ambas bandas. Romero también entró en el minuto 80 por Mario Losada, que dejó su último gota de sudor en el área amarilla.
El técnico levantino también realizó otros dos cambios antes de finalizar el partido: metió físico, pero no gente final, técnica y habilidosa.
Y, aunque el Zamora, cual poseso, no se rendía, se consumía el tiempo. El colegiado añadió seis minutos más. Y en ese espacio , tras la salida de un córner, Burón se anteponía a Budesca, que lo zancadilleó. Tarjeta azul. Se revisa la jugada y el colegiado señala el punto de penalti. Ramos ejecutó con precisión. La locura en el Ruta de la Plata.
Rubén Gómez, meta titular amarillo, se marchó lesionado, tras un choque con Carbonell, siendo sustituido por Kinareikin.
El Villarreal, con la eliminatoria perdida, quiso buscar el gol, pero el Zamora, muy inteligente, no lo consintió. Fermín no se vio obligado a intervenir en los treinta minutos de añadido, periodo de tiempo en el que los rojiblancos pudieron sellar la eliminatoria en preciosas contras, la más clara de Loren Burón.
Cuatro minutos más de añadido debido a la lesión de Carbonell, en una jugada de gol de la que salió muy perjudicado. Minutos finales que también conocieron el debut, excelente, de Moha Si. La escuadra rojiblanca supo jugar ese añadido para alcanzar la gloria mientras los 7.000 zamoranos gritaban que su equipo es de Segunda. Solo lo puede impedir el Sabadell, equipo al que le he visto los partidos frente al Castilla y no me ha parecido mejor que el Villarreal B, ni física ni técnicamente.
Preocupación por el estado físico de algunos jugadores rojiblancos, con problemas musculares: casos de Carbonell, herido, con seis puntos de sutura, en otra jugada de penalti, y Codina. El Zamora los necesita a todos.
¡Vamos mi Zamora, vamos campeón!
Postdata: Fermín vistió con camiseta negra y pantalón blanco, mismo uniforme con el que defendió al Haro en la eliminación del Zamora CF. Dan suerte esos colores.
Fotografías: Esteban Pedrosa
E. Navascués de Zubiría
La comunión espiritual entre equipo, entrenador, cuerpo técnico, propiedad y más de 7.000 zamoranos que aman a su club fue la clave de un triunfo histórico, forjado después de un extraordinario encuentro, porque los rojiblancos lo dieron, como la Benemérita, todo por la patria, en nuestra caso, todo por el Zamora, desde el pitido inicial del choque. La mística del Ruta de la Plata.
Óscar Cano que hoy le ha ganado la partida a Albelda, aprendió que el Villarreal es un equipo muy poderoso en lo físico, con una estatura media por encima del 1,85, y con extremos y laterales hábiles y poderosos. En Castellón, se le concedió a los amarillos espacios en las bandas para marcar dos goles. Hoy, no. Cómo lograrlo. Sencillo: sacrificando el triunvirato de la medular y formando con un exterior derecho: Sancho. Mario García se quedó en el banquillo, pero su aportación en la segunda entrega fue excepcional.
Como digo, no concedió ni un minuto de estudio Cano al Villarreal. Márquez, espléndido durante todo el partido, con un desgaste físico propio de un juvenil, se quedó dentro del área en los primeros minutos del choque, pero la defensa amarilla, tipos de más de metro noventa, estorbaron sus remates.
El Zamora CF compró el esférico para iniciar un acoaso de Legión Romana a las fuerzas amarillas: saques de esquina, alguno a punto de transformarse en gol olímpico; más saques de banda perpendiculares al área provocaron el nerviosismo en el filial, incapaz de acercarse al área de Fermín, que se pasó el partido como mero espectador, salvo en los saques de puerta.
En una de esas numerosas llegadas rojiblanca, el colegiado señalaba una falta lateral, a 20 metros del córner, banda izquierda. Ramos preparó el cuero con mimo, casi hasta darle grasa de caballo, y ejecutó un tiro raso, brutal, portentoso, que batió al sorprendido Rubén Gómez, un portero que no sabemos si es bueno, malo o regular, pero que se dedicó tiempo y tiempo a perderlo.
Al Zamora, si no había prórroga, lel quedaba más de una hora para igualar la eliminatoria. Pudo tomárselo con calma, pero no fue así, porque siguió elaborando buen fútbol, buscando el segundo, con talento, pero también con coco.
Ahora bien, la jugada clave del partido llegó en el descuento del descanso, cuando Gaitan, autor del segundo gol en el Mini Estadi, entraba de forma durísima a Markel Lozano, golpeándole en la cara. Roja.
De tal manera, el Zamora esperaba una segunda parte con la mitad del trabajo hecho y con un equipo diezmado. Había que saber administrar estas dos cuentas.
En la segunda entrega, más de lo mismo, pero con un Zamora que buscaba las bandas y los centros para acabar con el Villarreal, que seguía sumido en la tristeza. Albelda, que no destacó por su exquisitez como jugador, quiso suturar la herida. Consideró que debía realizar dos cambios al inicio de la segunda mitad. Y así lo hizo, pero con poca suerte por lo que demostró el paso de los minutos.
Abde, que no es el mismo que llegó a Zamora, sufrió una lesión en el minuto 60. Carbonell le sustituyó. Los rojiblancos jugaban con dos puntas, pero con un lateral extremo colosal como Codina, con el que colaboró el eximio Márquez. Por la banda derecha, el dúo Moreno and Sancho superaban los obstáculos amarillos para lanzar centros que nunca fueron bien rematados, en situaciones malogradas por auténtica mala suerte o impericia en el remate.
La altísima temperatura, unos 30ºC, y el esfuerzo descomunal de hombres como Diego Moreno y Markel Lozano obligaron a Cano a refrescar a su equipo. Mario García y Loren Burón, clave en la suerte de la eliminatoria, los sustituyeron. Minuto 72.
El tiempo se consumía y en la grada se notaban las prisas. El Zamora jugaba bien, con clase, como mandan los cánones, pero se fallaron acciones inconcebibles, con génesis excelente, pero malogradas por un problema de mal fario o de desconocimiento en el remate de cabeza. Pudieron marcar, de cabeza, Diego Moreno, Luismi Luengo y Burón.
Otro que cayó en el campo de batalla, Codina, otro monstruo físico, dejó su puesto a Merchán, que actuó más como extremo que como lateral. Y metió más miedo al Villarreal, un equipo que se veía acosado por ambas bandas. Romero también entró en el minuto 80 por Mario Losada, que dejó su último gota de sudor en el área amarilla.
El técnico levantino también realizó otros dos cambios antes de finalizar el partido: metió físico, pero no gente final, técnica y habilidosa.
Y, aunque el Zamora, cual poseso, no se rendía, se consumía el tiempo. El colegiado añadió seis minutos más. Y en ese espacio , tras la salida de un córner, Burón se anteponía a Budesca, que lo zancadilleó. Tarjeta azul. Se revisa la jugada y el colegiado señala el punto de penalti. Ramos ejecutó con precisión. La locura en el Ruta de la Plata.
Rubén Gómez, meta titular amarillo, se marchó lesionado, tras un choque con Carbonell, siendo sustituido por Kinareikin.
El Villarreal, con la eliminatoria perdida, quiso buscar el gol, pero el Zamora, muy inteligente, no lo consintió. Fermín no se vio obligado a intervenir en los treinta minutos de añadido, periodo de tiempo en el que los rojiblancos pudieron sellar la eliminatoria en preciosas contras, la más clara de Loren Burón.
Cuatro minutos más de añadido debido a la lesión de Carbonell, en una jugada de gol de la que salió muy perjudicado. Minutos finales que también conocieron el debut, excelente, de Moha Si. La escuadra rojiblanca supo jugar ese añadido para alcanzar la gloria mientras los 7.000 zamoranos gritaban que su equipo es de Segunda. Solo lo puede impedir el Sabadell, equipo al que le he visto los partidos frente al Castilla y no me ha parecido mejor que el Villarreal B, ni física ni técnicamente.
Preocupación por el estado físico de algunos jugadores rojiblancos, con problemas musculares: casos de Carbonell, herido, con seis puntos de sutura, en otra jugada de penalti, y Codina. El Zamora los necesita a todos.
¡Vamos mi Zamora, vamos campeón!
Postdata: Fermín vistió con camiseta negra y pantalón blanco, mismo uniforme con el que defendió al Haro en la eliminación del Zamora CF. Dan suerte esos colores.
Fotografías: Esteban Pedrosa



















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