DENUNCIA
Los jardines de Puerta Nueva abandonados tras las obras en plenas fiestas de La Horta
La intervención en la muralla ha eliminado el riesgo de desprendimientos en el entorno del Degolladero, pero el espacio verde sigue seco y lleno de restos
Los trabajos de restauración de la muralla, dentro del programa de actuación sobre este conjunto histórico, ya han concluido en el tramo conocido tradicionalmente como la cuesta del Degolladero, hoy integrado en la ronda de Puerta Nueva, denominación que también abarca otras zonas próximas. La intervención era necesaria, ya que en este punto, situado bajo los edificios del residencial Las Flores, se habían producido desprendimientos de piedra y existía la amenaza de que se repitieran.
El riesgo no era menor. En esta zona existe un espacio habilitado para llevar a los perros sueltos, por lo que es habitual ver a vecinos acompañando a sus animales mientras juegan. La caída de piedras suponía, por tanto, un peligro real tanto para las mascotas como para sus dueños. Durante las obras fue imprescindible desbrozar la vegetación, instalar andamios, trasladar materiales y utilizar maquinaria como hidrolimpiadoras, lo que hacía muy difícil mantener los jardines en buen estado. En ese contexto, parecía razonable que el espacio se viera más descuidado de lo habitual.
Sin embargo, una vez finalizados los trabajos, la situación debería haber cambiado. Lo cierto es que se ha realizado un corte de césped, algo que también hacía falta, pero no es suficiente. El césped se encuentra completamente seco y necesita riego urgente si se quiere evitar su pérdida definitiva, especialmente con las altas temperaturas. A ello se suma la suciedad que ha quedado en la zona: restos de obra, plásticos, piedras sueltas y otros residuos que dan al espacio un aspecto de abandono impropio de un entorno recién intervenido.
La situación resulta aún más llamativa porque el barrio de La Horta está celebrando sus fiestas. Vecinos y visitantes se encuentran con unos jardines que, lejos de ofrecer una imagen cuidada, parecen un descampado deteriorado. La contradicción entre el ambiente festivo y el estado del espacio público es evidente. La actuación sobre la muralla era necesaria y ha resuelto un problema de seguridad, pero ahora es imprescindible completar el trabajo con una limpieza a fondo y el mantenimiento adecuado de la zona verde para que el entorno esté a la altura tanto del barrio como de sus celebraciones.

Los trabajos de restauración de la muralla, dentro del programa de actuación sobre este conjunto histórico, ya han concluido en el tramo conocido tradicionalmente como la cuesta del Degolladero, hoy integrado en la ronda de Puerta Nueva, denominación que también abarca otras zonas próximas. La intervención era necesaria, ya que en este punto, situado bajo los edificios del residencial Las Flores, se habían producido desprendimientos de piedra y existía la amenaza de que se repitieran.
El riesgo no era menor. En esta zona existe un espacio habilitado para llevar a los perros sueltos, por lo que es habitual ver a vecinos acompañando a sus animales mientras juegan. La caída de piedras suponía, por tanto, un peligro real tanto para las mascotas como para sus dueños. Durante las obras fue imprescindible desbrozar la vegetación, instalar andamios, trasladar materiales y utilizar maquinaria como hidrolimpiadoras, lo que hacía muy difícil mantener los jardines en buen estado. En ese contexto, parecía razonable que el espacio se viera más descuidado de lo habitual.
Sin embargo, una vez finalizados los trabajos, la situación debería haber cambiado. Lo cierto es que se ha realizado un corte de césped, algo que también hacía falta, pero no es suficiente. El césped se encuentra completamente seco y necesita riego urgente si se quiere evitar su pérdida definitiva, especialmente con las altas temperaturas. A ello se suma la suciedad que ha quedado en la zona: restos de obra, plásticos, piedras sueltas y otros residuos que dan al espacio un aspecto de abandono impropio de un entorno recién intervenido.
La situación resulta aún más llamativa porque el barrio de La Horta está celebrando sus fiestas. Vecinos y visitantes se encuentran con unos jardines que, lejos de ofrecer una imagen cuidada, parecen un descampado deteriorado. La contradicción entre el ambiente festivo y el estado del espacio público es evidente. La actuación sobre la muralla era necesaria y ha resuelto un problema de seguridad, pero ahora es imprescindible completar el trabajo con una limpieza a fondo y el mantenimiento adecuado de la zona verde para que el entorno esté a la altura tanto del barrio como de sus celebraciones.


















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