Mª Soledad Martín Turiño
Jueves, 11 de Junio de 2026
ZAMORANA

A las puertas del verano

Llegó junio: anhelado, intenso, caluroso, la puerta de entrada oficial del verano. Junio me trae a la mente nervios, exámenes finales, notas y planes de vacaciones, porque el cuerpo ya pide un descanso para aquellos que no han podido disfrutar de puentes ni permisos, y también para quienes han tenido un año complicado, ya sea por trabajo, enfermedad, familia o cualquier otro asunto; por eso, al comienzo de los meses más calurosos del año, que invitan a escapar de la rutina y de la canícula de las grandes ciudades, muchos sueñan con recalar en la playa aunque esté abarrotada y los hoteles más caros que nunca; otros se embarcan en el silencio de la montaña, en la rusticidad de un pueblo o en un lugar desierto para calmar el ruido mental acumulado que tanto daño provoca.

 

Cualquier opción es buena si se planifica con ilusión y el ejercicio del “dolce far niente” se convierte en el eje principal de unos días de descanso donde nos permitimos pequeñas licencias convertidas en caprichos y que forman parte también de las vacaciones: saltarse la dieta, olvidar el gimnasio, ir más ligeros de ropa, sin las ataduras de la etiqueta social con la que se convive el resto del año, o gastar dinero en fruslerías que no se necesitan. Asimismo, esta época es propensa para reanudar contactos, volver a ver a los amigos, hacer barbacoas, fiestas, piscinas, quedadas… y en alguna ocasión incluso surge un romance fruto de estos encuentros, que se guardará para siempre en la memoria; puede ser el primer amor, una relación prohibida, o el preludio de una ilusión que ¡quién sabe si llegará a buen puerto!

 

Empiezan también los festivales, conciertos, espectáculos y pronto llegarán los acordes de la canción del verano que todos corearemos y que es un clásico de estos meses. El cine al aire libre, las Ferias del Libro, los toros y el fútbol (aunque este último es un deporte protagonista casi todo el año) alimentarán el ocio dejando de lado los rígidos horarios y gozando tanto del día, como de la noche.

 

El verano nos aleja de una realidad social de la que estamos hastiados, de una política nefasta que cada vez se hunde más en el fango de la corrupción, y de unos políticos de los que pocos se sienten representados. Así pues, conviene a todos los efectos este paréntesis vacacional que nos permite huir del día a día y vivir por y para nosotros mismos, a nivel individual, porque luego llegará septiembre y con él se reanudará la rutina de la que hemos escapado unos días con la intención, siempre saludable, de regresar con las pilas cargadas para emprender una nueva etapa de curso, tanto académico como político. Ya lo destacaba el escritor estadounidense y Premio Nobel de Literatura John Steinbeck: “El arte del descanso es una parte del arte de trabajar”. 

 

Mª Soledad Martín Turiño

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