E. Navascués de Zubiría
Martes, 16 de Junio de 2026
FASE DE ASCENSO A SEGUNDA DIVISIÓN

Confesiones: El Zamora CF, el club que nos acusa y nos alienta

E. Navascués de Zubiria

 

 

Inicio ya este enésimo artículo sobre el Zamora CF, confesando que este play off me está causando daños psicológicos, derivados en físicos, como jaquecas oftálmicas, insomnio, ansiedad…Y me temo que no el único socio o aficionado rojiblancos que los venga padeciendo desde aquella lejana batalla con el Villarreal B. He vivido tantas derrotas y más victorias en mi imaginación que paso de la euforia a la tristeza de rato en rato y de hora en hora. Hay días que me despierto en Segunda División y contemplo reformas, muy necesarias, en el Ruta de la Plata, que falta van haciendo tras demasiados años desde su inauguración; y veo al Zamora CF enfrentándose en su estadio a equipos como Valladolid, Burgos, Sporting de Gijón, Real Oviedo, Córdoba, Málaga o Almería, todavía por decidir, Las Palma. Y contemplo que nuestra ciudad, la mía y la suya, cada 15 días, vive una fiesta en sus calles, bares, cafeterías, restaurantes y hoteles, que recibirán a cientos y miles de aficionados de otros clubes. Nuestra ciudad adquiriría un nuevo impacto turístico, muy superior al que procura la FITUR en enero, porque su nombre aparecería en todos los grandes programas de la radio deportiva nacional, escuchados por millones de personas. Ese es mi sueño y ya se lo he contado.

 

Y aparto de mi mente el mal fario. Ni un segundo doy paso a las circunvalaciones de mi cerebro a la derrota, que tanta pena arroja sobre el alma del que ama a Zamora y a su primer club deportivo, vivo merced a gente como lo fuera Víctor de Aldama en su día y desde hace dos temporadas a los caballeros sevillanos de la familia Páez.

 

Solo imagino, pues, una escuadra rojiblanca triunfante, liderada por un entrenador culto y sabio en la dirección de equipos de fútbol, que cuenta, además, con un excelente cuerpo técnico, y jugadores exquisitos, con experiencia en numerosos combates futbolísticos, gentes con peto y espaldar, con almas de quijotes y objetivos pintados sobre el óleo de sus corazones, casos de Enrique Márquez, Carlos Ramos, Markel Lozano, Losada, Loren Burón, más las gentes más jóvenes de la plantilla, hombres llenos de ilusión, de fuerza, de rebeldía y querer ser todavía más en esto del fútbol. Ese cóctel de sabiduría y juventud, de ser y querer estar, de inteligencia y pasión, se beberá como si fuera la mismísima ambrosía de los dioses del Olimpo. Ese alimento sé que no elevará a la Segunda División.

 

Mientras acontece ese día memorable para la historia del club rojiblanco, 19 de junio de 2026, me tocará seguir soportando esta ansiedad, este insomnio, esta desasosiego que viene protagonizando esta fase de ascenso a Segunda División para este veterano socio y periodista que nunca ha estado de vuelta de todo, más si en mi camino me cruzo con el Zamora CF, la entidad de la ciudad del alma, la que nos acusa y nos alienta.

 

Fotografia: Esteban Pedrosa

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