Víctor CORCOBA HERRERO
Domingo, 21 de Junio de 2026
ALGO MÁS QUE PALABRAS

El espíritu social nos llama a unirnos

“La familia armónica es como el poema perfecto, sumatorio de versos adjuntos que nos engrandecen, por sus encauzados latidos diversos, en su encuentro con el verbo al calor del hogar, del que germina el brío de la inspiración, que todo lo perdona y absuelve; siendo cuna, casa y escuela de vida humana”.

[Img #109470]En unas sociedades cada vez más heterogéneas y diversificadas, resulta imprescindible avalar una interacción armónica y una voluntad positiva, deseosa de allanar los caminos a las diferentes culturas y cultos, al menos para poder convivir próximos. En este sentido, dicha convivencia constituye el fundamento vital de la humanidad; y, como tal, debe ser reconocido a la vez que consolidado, patrimonio común, conscientes de que todos debemos estar preparados para tomar el timón existencial, en comunión y en comunidad. Por desgracia, cada uno suele mirar demasiado a sus propios intereses mundanos y olvida que hay cosas que nos incumben a todos y que debemos cuidar. Nos toca dejar el impulso solitario y coger las llaves del corazón, para entendernos y atendernos.

 

Hemos de conciliar realidades, pero sobre todo tenemos que reconciliar talantes. Hoy lo sabemos todo, o al menos eso pensamos al estar muy informados, pero nos movemos con las entretelas dañadas. Apenas nos conmueve nada, la pasividad nos envenena los latidos y la indiferencia nos aletarga el pulso. Únicamente nos preocupa lo nuestro, que lo ocupa todo en nuestros quehaceres cotidianos, sin apenas importarnos que los conflictos aumenten y que la inflación debilite las economías, repercutiendo en los más pobres, que tampoco cuentan con una red de seguridad. Por si esto fuera poco, los países de renta baja y los nidos de pocos ingresos, que son quienes  menos culpa tienen de la crisis climática, son asimismo quienes más sufren sus efectos angustiosos.

 

La corporación se humaniza cuando se sustenta en el amor, no en los honores o en los beneficios que puede reportarnos. Nuestra esperanza está en la sana familia, que es la que se hace referente y referencia, a la colectividad civil. La familia armónica es como el poema perfecto, sumatorio de versos adjuntos que nos engrandecen, por sus encauzados latidos diversos, en su encuentro con el verbo al calor del hogar, del que germina el brío de la inspiración, que todo lo perdona y absuelve; siendo cuna, casa y escuela de vida humana. Sin embargo, donde se rompen los vínculos, todo se complica y se quebranta, comienza el aislamiento y la marginación. En consecuencia, sólo fusionados podemos despertar como seres sensatos: humanizados y hermanados.

 

Realmente necesitamos lazos de unidad social estrechos, acrecentados por la conciencia de la responsabilidad propia de cada uno; pues, tan sólo, los buenos sentimientos pueden adherirnos. El beneficio nunca ha forjado coaliciones duraderas. Igual sucede con la economía global que hemos construido. Canaliza desigualdades tremendas que requieren actuaciones concretas de inmediato, como el fortalecimiento de los servicios públicos generales y los sistemas de cuidados, la garantía de acceso a un trabajo decente a través de un empleo público garantizado, con la introducción de mecanismos de seguridad de los ingresos, como la renta básica universal y la reducción del tiempo de trabajo, reconociendo además salarios justos y dignos.

 

Por ello, precisamos una versión humanitaria de ese espíritu mutuo benéfico, dejando a un lado diferencias, para dar lo mejor de uno mismo a los demás y que no se fragmente, lo que ha de unirse. En efecto,  tenemos que pasar a la acción y los gobiernos tienen que comprometerse  a crear entornos propicios para lograr un desarrollo social más humano, comenzando por invertir en las personas  que, sin duda, es la inversión más sostenible que puede hacer una nación, ya que toda actividad humana transcurre dentro de la sociedad sin que pueda sustraerse a su influjo. Así, una sociedad no será floreciente, mientras sus miembros naveguen en la deshumanización e inhumanidad reinante, como es la de vivir juntos en soledad, sin hacer nada por nadie, con el único objetivo de dominar y poseer.

 

Víctor CORCOBA HERRERO/ Escritor

Comentarios Comentar esta noticia
Comentar esta noticia
CAPTCHA

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.87

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.