HISTORIA
Nostalgia de otras fiestas de San Pedro
Pero Mato
Como veleta centenaria que soy siempre hay en mi alma metálica cierta dosis de nostalgia. Ahora, cuando mi ciudad celebras las Fiestas de San Pedro recuerdos el programa de los años 70, elaborados por una Comisión de Festejos, tutelada por el Ayuntamiento, pero formada por empresarios, funcionarios, artistas y profesionales liberales, que provocaron la satisfacción de los zamoranos y que gentes de otras provincias se acercaran a celebrarlas con nosotros. Las Galas del Castillo congregaron a miles de personas, atraídas por actuaciones de las máximas figuras de la canción de España e incluso del extranjero. Por el escenario del parque, pasaron artistas que fueron números 1. Recuerdo a Raphael, Serrat, Víctor Manuel, Rocío Jurado, Sara Montiel, Julio Iglesias, Agua Viva, Mocedades, Osibissa, Romina y Albano. Muchos repitieron, porque el marco resultaba excepcional. Y los festivales de Flamenco, con cantaores de elite, con su monarca divino, su Picasso, Camarón de la Isla, convirtieron a Zamora en la ciudad del cante jondo. Todos los grandes cantaores rompieron la noche entre el románico zamorano.
Además, los zamoranos y los visitantes podían cenar en aquel espacio magnífico, disfrutar de viandas magníficas y celebrar hasta el éxtasis de lo que aquel grupo de hombres organizaban, sin cobrar una peseta, para el disfrute de la ciudadanía.
Las calles también eran protagonistas de las fiestas, con grupos de animación como Los Politos de San Sebastián, o las majorettes de Mont de Marsant y las Guindas de Toro. Nunca alcanzaron las Ferias y Fiestas de San Pedro tanta clase, elegancia y popularidad. De entonces, nos quedan las Ferias de la Alfarería y la Cerámica y otros acontecimientos.
Con la llegada de la democracia, la organización de los festejos de San Pedro pasó a manos políticas, principio de su decadencia. Jamás se alcanzó una altura tal de espectáculos de primera fila nacional. Desde hace unos años, las fiestas son el divertimento de las peñas juveniles, verbenas populares, con buenas orquestas y poco más. No obstante, se mantienen los festivales del Flamenco, las corridas de toros, este año dos, aunque la organización es ajena al Ayuntamiento; la Feria del Ajo y otro tipo de animación popular.
Por lo tanto, no le extraña al lector que muestre mi nostalgia de otras épocas de San Pedro, la de los años 70.
Pero Mato
Como veleta centenaria que soy siempre hay en mi alma metálica cierta dosis de nostalgia. Ahora, cuando mi ciudad celebras las Fiestas de San Pedro recuerdos el programa de los años 70, elaborados por una Comisión de Festejos, tutelada por el Ayuntamiento, pero formada por empresarios, funcionarios, artistas y profesionales liberales, que provocaron la satisfacción de los zamoranos y que gentes de otras provincias se acercaran a celebrarlas con nosotros. Las Galas del Castillo congregaron a miles de personas, atraídas por actuaciones de las máximas figuras de la canción de España e incluso del extranjero. Por el escenario del parque, pasaron artistas que fueron números 1. Recuerdo a Raphael, Serrat, Víctor Manuel, Rocío Jurado, Sara Montiel, Julio Iglesias, Agua Viva, Mocedades, Osibissa, Romina y Albano. Muchos repitieron, porque el marco resultaba excepcional. Y los festivales de Flamenco, con cantaores de elite, con su monarca divino, su Picasso, Camarón de la Isla, convirtieron a Zamora en la ciudad del cante jondo. Todos los grandes cantaores rompieron la noche entre el románico zamorano.
Además, los zamoranos y los visitantes podían cenar en aquel espacio magnífico, disfrutar de viandas magníficas y celebrar hasta el éxtasis de lo que aquel grupo de hombres organizaban, sin cobrar una peseta, para el disfrute de la ciudadanía.
Las calles también eran protagonistas de las fiestas, con grupos de animación como Los Politos de San Sebastián, o las majorettes de Mont de Marsant y las Guindas de Toro. Nunca alcanzaron las Ferias y Fiestas de San Pedro tanta clase, elegancia y popularidad. De entonces, nos quedan las Ferias de la Alfarería y la Cerámica y otros acontecimientos.
Con la llegada de la democracia, la organización de los festejos de San Pedro pasó a manos políticas, principio de su decadencia. Jamás se alcanzó una altura tal de espectáculos de primera fila nacional. Desde hace unos años, las fiestas son el divertimento de las peñas juveniles, verbenas populares, con buenas orquestas y poco más. No obstante, se mantienen los festivales del Flamenco, las corridas de toros, este año dos, aunque la organización es ajena al Ayuntamiento; la Feria del Ajo y otro tipo de animación popular.
Por lo tanto, no le extraña al lector que muestre mi nostalgia de otras épocas de San Pedro, la de los años 70.















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.179