Redacción
Lunes, 29 de Junio de 2026
FERIAS Y FIESTAS DE SAN PEDRO

Barro y manos manchadas para homenajear a Coomonte en la Feria de la Cerámica de Zamora

La actividad participativa, celebrada en la zona de las antiguas arcadas, dentro de las Ferias y Fiestas de San Pedro, busca crear un gran mural colectivo inspirado en la obra del escultor zamorano.

 

Las manos fueron las protagonistas. Manos de adultos, de niños, de curiosos que se acercaban, preguntaban y terminaban manchándose de barro. La Feria de la Cerámica de Zamora, dentro de las Ferias y Fiestas de San Pedro, acogió este 28 de junio una propuesta participativa con vocación de futuro: la creación de un gran mural homenaje a José Luis Alonso Coomonte.

 

La actividad se desarrolló en la zona de las antiguas arcadas, un espacio bautizado para la ocasión como “Horizonte Coomonte”. Allí, Miguel Elisardo Bueno, junto a Alberto, Ángel y el diseñador gráfico Pifa, puso en marcha un taller abierto en el que cualquier persona podía sumarse a la creación de una baldosa de barro.

 

“Estamos montando este taller en el que vamos a realizar un gran mural en homenaje a Coomonte”, explicaba Miguel Elisardo Bueno durante la actividad. La idea, añadía, era que no se tratara solo de una pieza hecha por artistas, sino de una obra compartida. “Es un mural participativo, así que cualquiera puede sumarse. Ya estás viendo que hay un montón de gente manchándose las manos de barro”.

 

La propuesta partía de una idea sencilla: crear baldosas inspiradas en la obra de Coomonte. Para ello, los organizadores habían preparado imágenes y referencias del artista, con el objetivo de que los participantes pudieran fijarse en sus formas, sus motivos y su universo creativo antes de ponerse a trabajar.

 

“Vamos a dibujar motivos relacionados con la obra de Coomonte. Tenemos aquí imágenes para que sirvan de inspiración y luego todas esas baldosas formarán parte de un gran mural”, señalaba Miguel Elisardo Bueno.

 

 

Cada participante podía intervenir su baldosa con libertad. No había un modelo cerrado ni una obligación de repetir un dibujo concreto. La intención era que cada pieza conservara algo personal, pero que todas juntas terminaran construyendo una obra común.

 

La técnica elegida combinaba barro rojo y barbotina blanca. Primero se pintaba sobre la baldosa y, después, mediante el esgrafiado, se retiraba parte de la superficie con distintas herramientas para que el dibujo fuera apareciendo. “Es una técnica que permite pintar con barbotina blanca sobre el barro rojo y luego, con herramientas, ir quitando para que aparezca otra vez el barro rojo”, explicaba el entrevistado.

 

El resultado será un mural formado por todas las baldosas que se realicen durante el taller. No hay, de momento, un número cerrado. “Las que salgan”, respondía Miguel Elisardo Bueno al ser preguntado por la previsión inicial. “Según la participación y según lo rápido que vayamos, adaptaremos el tamaño del mural”.

 

Además de las piezas elaboradas por el público, los propios creadores prepararán una parte central con motivos en relieve vinculados directamente a la obra de Coomonte. Esa zona funcionará como núcleo del mural, rodeada por las aportaciones de quienes se hayan sumado a la actividad.

 

Otra de las características del proyecto es que cada baldosa podrá conservar la huella de su autor. “Cada uno hace lo que quiere. Es libre. Si quiere firmarla, la puede firmar, y si no, pues no”, explicaba Miguel Elisardo Bueno.

 

La iniciativa se encuentra todavía en su primera fase: la creación. Después llegará el momento de cocer las piezas, montar el conjunto y decidir dónde se colocará definitivamente. Sobre ese punto, los impulsores reconocen que aún no hay una ubicación cerrada.

 

“Esta es la primera fase, la de la creación. Luego ya afrontaremos, si conseguimos dotación presupuestaria, la cuestión de la pieza y de la colocación”, indicaba Bueno. Según explicó, ya se han hablado varios posibles lugares y existen algunas opciones sobre la mesa, pero por ahora no hay una decisión definitiva.

 

El taller convirtió la Feria de la Cerámica en algo más que un espacio expositivo. Durante unas horas, el barro sirvió para acercar la obra de Coomonte a vecinos y visitantes, no desde la distancia de un museo, sino desde el gesto directo de crear con las manos.

 

El homenaje, todavía en construcción, nace así como una obra colectiva. Una suma de pequeñas piezas individuales que, cuando encuentren su lugar definitivo, recordarán que la memoria cultural también puede hacerse entre todos, baldosa a baldosa.

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