Redacción
Martes, 30 de Junio de 2026
SAN PEDRO 2026

San Pedro consolida un modelo de fiestas multitudinarias y populares con diez noches de lleno absoluto

David Gago, concejal de desarrollo económico, destaca la masiva participación ciudadana, defiende la apuesta por una programación diversa y gratuita y asegura que el modelo "está claramente definido" de cara al futuro.

Las fiestas de San Pedro 2026 han cerrado su edición con un balance muy positivo para la Concejalía de Fiestas. El principal indicador del éxito, según el responsable del área, ha sido la extraordinaria respuesta del público durante los once días de celebraciones, marcados por una participación masiva y por unas calles llenas de vecinos y visitantes.

 

El concejal subraya que Zamora ha registrado "diez llenos de diez" en las noches de conciertos, verbenas y actuaciones, una cifra que considera el mejor respaldo al modelo de fiestas que el Ayuntamiento viene impulsando en los últimos años.

 

"Las calles han estado llenas a rebosar de personas que han compartido que unas fiestas populares son mejores para todos. La gente ha salido masivamente y eso demuestra que este modelo gusta y responde a lo que quiere la ciudad", afirma.

 

Uno de los momentos más destacados fue la actuación de la orquesta París de Noia, que reunió, según las estimaciones realizadas junto a la Policía Local, a unas 15.000 personas. Un éxito que anima al Ayuntamiento a seguir apostando por grandes orquestas y espectáculos gratuitos.

 

La programación de este año ha combinado algunas de las mejores orquestas del panorama nacional, como Panorama, París de Noia, La Huella y Marsella, con artistas de reconocido prestigio y propuestas para públicos muy diversos.

 

Entre los conciertos más destacados, el concejal menciona la actuación de Miguel Poveda en la Plaza de la Catedral, al que califica como uno de los grandes referentes actuales del flamenco, además de grupos emergentes como Sanguijuelas del Guadiana, considerados una de las revelaciones musicales del momento.

 

También pone en valor el concierto de Los Diablos, que congregó a un numeroso público en la Plaza Mayor.

 

"Era un público que vivió a Los Diablos en su juventud y que ahora tiene entre 70 y 80 años, pero también había personas más jóvenes disfrutando de su música. La plaza estaba bailando y cantando", destaca.

 

El objetivo, insiste, es que cualquier persona encuentre durante las fiestas una propuesta adaptada a sus gustos, desde las actividades infantiles de San Pedrito hasta los conciertos dirigidos a los mayores, pasando por diferentes estilos musicales repartidos en varios escenarios de la ciudad.

 

Aunque el balance es muy satisfactorio, el responsable municipal reconoce que siempre existen aspectos susceptibles de mejora.

 

Entre los objetivos para próximas ediciones figura seguir incorporando artistas de primer nivel nacional, aunque sin realizar inversiones desproporcionadas.

 

"Vamos a seguir intentando traer algún artista de referencia, pero sin obsesionarnos ni gastar cantidades como las que estamos viendo en otros ayuntamientos", señala, recordando ejemplos de contrataciones que alcanzan cifras muy elevadas.

 

Asimismo, plantea seguir evolucionando la distribución de los escenarios y potenciar espacios temáticos dedicados a distintos estilos musicales, una planificación que, recuerda, también depende de la disponibilidad de los grupos zamoranos que participan en la programación.

 

A su juicio, el modelo de fiestas "está claramente definido, encarrilado y respaldado por la respuesta de la ciudadanía", especialmente durante las jornadas de mayor afluencia, como el viernes, sábado y domingo de las fiestas, cuando el centro de la ciudad registró un ambiente multitudinario.

 

El concejal también respondió a las comparaciones surgidas en redes sociales con las fiestas celebradas décadas atrás en el parque del Castillo.

 

En este sentido, recordó que los contextos son completamente distintos, tanto por la evolución de la sociedad como por el incremento de los cachés de los artistas.

 

Como ejemplo, explicó que en su momento Fórmula V actuó en Zamora por 56.000 pesetas, una cantidad que, actualizada al coste de la vida, rondaría actualmente los 3.500 euros, una cifra impensable para contratar hoy a un artista de ese nivel.

 

También recordó que cuando Ana Belén y Víctor Manuel actuaron en Zamora todavía no gozaban del reconocimiento que alcanzarían años después, una estrategia similar a la seguida recientemente por el Ayuntamiento con grupos como Siloé o Ultraligera, contratados antes de convertirse en referentes nacionales.

 

Finalmente, destacó otra diferencia fundamental respecto a aquellas fiestas: las galas del Castillo eran de pago y muchas familias no podían permitirse asistir, mientras que el modelo actual apuesta por una programación completamente popular y gratuita, distribuida en seis escenarios repartidos por toda la ciudad.

 

"Son otras épocas y otra forma de entender las fiestas. Hoy la música está presente de manera constante en distintos puntos de Zamora y cualquier persona puede disfrutar de la programación sin tener que pagar una entrada", concluye.

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