Francisco José Alonso Rodríguez
Lunes, 06 de Julio de 2026
LDHH

Los héroes silenciados: España necesita hoy más que nunca a la Guardia Civil

Francisco José Alonso Rodríguez

España atraviesa una de las etapas más complejas y descarnadas de su historia reciente. En un contexto marcado por el debilitamiento institucional y una alarmante pérdida de rumbo, los españoles asisten con estupefacción a una realidad innegable: el nivel moral e intelectual de la clase política actual ha tocado un mínimo histórico. La desconfianza hacia el Gobierno y las instituciones públicas crece a diario, dejando a los ciudadanos en una profunda orfandad de liderazgo. Sin embargo, en medio de este naufragio ético y de gestión, emerge una institución bicentenaria que sigue siendo el faro de resistencia del Estado de Derecho: la Guardia Civil. Ellos son, hoy por hoy, los auténticos héroes silenciados de la nación.

 

La paradoja que rodea al Instituto Armado es tan flagrante como indignante. Asistimos a un espectáculo dantesco donde aquellos sectores políticos y separatistas que buscan denigrar la imagen del cuerpo, o incluso desmantelar su presencia en ciertos territorios para contentar agendas rupturistas, son los primeros en reclamar su auxilio. Cuando ven peligrar su seguridad personal o el patrimonio que con tanto celo guardan, esos mismos que cuestionan la labor de la Benemérita exigen la protección inmediata de las patrullas. Es la hipocresía de quienes intentan destruir el escudo protector del país, pero corren a refugiarse tras él ante la menor amenaza.

 

La realidad de la calle no admite maquillaje estadístico. España camina de forma decidida hacia un escenario de inseguridad extraordinariamente peligroso. Derechos fundamentales que parecían blindados, como la propiedad privada que consagra nuestra Constitución, se encuentran hoy desprotegidos ante la pasividad legislativa. El fenómeno de la okupación ilegal, lejos de remitir, amenaza con expandirse sin freno.

 

En este punto es obligado recordar las palabras de un jurista excepcional cuya ausencia hoy se hace notar más que nunca: Eduardo Fungairiño. El que fuera fiscal jefe de la Audiencia Nacional definió con precisión quirúrgica que la okupación no es un mero conflicto civil, sino un "robo permanente". Como tal, la respuesta ante esta flagrante violación no debería perderse en laberintos burocráticos. La lógica ciudadana y la defensa del orden exigen que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado puedan actuar de inmediato, expulsando y deteniendo a los infractores en el acto sin necesidad de esperar una tardía orden judicial, poniéndolos a disposición de la justicia de forma fulminante. Asimismo, la coherencia política dictaría la retirada automática de cualquier tipo de subsidio o ayuda pública a quienes pisotean la ley y la propiedad ajena.

 

Para frenar esta deriva, se hace indispensable acometer una profunda reestructuración y apoyo al cuerpo. España necesita con urgencia un incremento significativo de la plantilla de la Guardia Civil. Es imperativo que los agentes recuperen de forma plena el control y la presencia en aquellos espacios de los que han sido replegados o debilitados por decisiones políticas orientadas a agradar a quienes no quieren ser ni sentirse españoles. La seguridad de la ciudadanía en el entorno rural y en las fronteras no puede ser moneda de cambio en ninguna mesa de negociación política.

 

Por último, para que la Guardia Civil mantenga intacto su espíritu de servicio y su altísima valoración popular —allí donde el Gobierno fracasa—, resulta imprescindible acometer una regeneración interna en la gestión. Es necesario depurar responsabilidades respecto a aquellos mandos de perfil marcadamente civil o político que, mediante decisiones de dudosa legalidad y criterios ajenos al honor militar, están infligiendo un grave daño moral al cuerpo.

 

La Guardia Civil ha demostrado a lo largo de los siglos que su lealtad no es hacia un Gobierno de turno, sino hacia el pueblo español y la ley. En una España fragmentada y carente de referentes institucionales solventes, los ciudadanos han depositado en el tricornio la confianza que las altas esferas políticas les niegan. Cuidar, potenciar y respetar a la Guardia Civil no es una opción ideológica; es, hoy más que nunca, una necesidad de supervivencia nacional.

 

Politólogo.- Sociologo.- Presidente Liga Española Pro Derechos Humanos. - Centro de Estudios Ateneos.- Premio a las Libertades “Rafael del Riego”.- Medalla Internacional DD.HH

Comentarios Comentar esta noticia
Comentar esta noticia
CAPTCHA

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.224

Todavía no hay comentarios

Quizás también te interese...

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.