Francisco Iglesias Carreño
Lunes, 13 de Julio de 2026
IEZ FLORIÁN D'OCAMPO

¿Claves del 6-7-1808?

[Img #109888]Francisco Iglesias Carreño 

Del Instituto de Estudios Zamorano Florián D’Ocampo

 

Da la impresión acompañante, que nos envuelve  y circunda, de que aún parece, y tras el tiempo transcurrido, que  tenemos, como una especie de `run run narrativo´ y/o `zumbido discursivo´ que colea, y no como verso suelto, con la  fecha del 6-7-1808, o lo que se conoce, en su traducción, que asumimos, tal que más literal, como la entrada en el territorio hispánico de José I (anterior Rey en Nápoles), el cual ya viene con todo el equipaje  `ad doc,´ y desde fuera del ámbito peninsular, jerárquicamente entronizado como Rey Hispánico. Su pedigrí y hasta su fundamento, en lo que se exteriorizaba y como exclusividad, es su entroncamiento en el propio ámbito familiar.

 

Debió ser tal ocasión, en alguna o puede que en varias formas, por un lado como algo extraño e/o, a la vez que por lo inaudito, impresionante, cuál fue  toda la avenida itineraria, hacia el espacio español,  de un Rey llegado desde fuera, sin ningún tipo de conexión con lo hispánico (salvo el ramalazo napolitano), de un Rey extranjero en definitiva, que llega a los Reinos Hispánicos  de la península, comandado de forma imperativa y/o conminativa ( tal que tuvo que abandonar el propio Reino de Nápoles donde estaba ya instalado), por mandato directo y/o gracia condescendiente de su propio hermano, y en la frescura monopolística de otorgamiento del mismo, para hacerse cargo del Gobierno general de todos los territorios hispánicos. Aunque también otros ya sabían, en una parte, de algo de lo que se trataba.

 

Esa comitiva, de casi cien carruajes, que acompañó al `nuevo soberano hispánico´ desde allende de la frontera pirenaica con Francia hasta Madrid, tuvo que impactar y/o impresionar, sea por un motivo o sea por otro, en todas y cada una de  las poblaciones de su jalonado recorrido por tierras peninsulares. Además, y con evidencia,  estaba más que explícita la animosidad popular contra tal cambio dinástico. La comitiva de José I Bonaparte para su entrada en España en julio de 1808 fue un vistoso despliegue político-militar diseñado para aparentar legitimidad institucional, pero fuertemente blindado por el ejército francés debido a la hostilidad del país. Su avance combinó el boato cortesano con una protección armada cuasi asfixiante. 

 

El séquito mezclaba a la nueva élite política con la maquinaria bélica imperial, por una parte estaban los Ministros y cortesanos españoles: El monarca viajaba acompañado por su nuevo gabinete de ministros afrancesados y nobles que habían jurado el “Estatuto de Bayona”, con la intención de proyectar una imagen de transición legal y pacífica. Además la Guardia Real: Una escolta de gala altamente ornamentada custodiaba el carruaje principal del rey para mantener la dignidad de la Corona. Un imponente contingente militar francés: Debido al estallido de la guerra, la comitiva avanzaba protegida por miles de soldados imperiales franceses que garantizaban la seguridad del trayecto. 

 

El 6-7-1808 (enmarcándose en las abdicaciones de Bayona), el ciudadano José Nabulion Bonaparte Ramolinio, tomado en la signación hispánica, fue `oficialmente proclamado´, en la medida de entender aquella rara oficialidad que sobrevino,  como José I, al cargo y efecto de  Rey de las Españas y de las Indias. Ese mismo día, también se promulgó el “Estatuto de Bayona” (que curiosamente en algunas publicaciones aún se sigue tomando como una propia  `publicación española´ y/o del guiado orden pre-constitucional de España), o en explicación aducente a la temática en que estamos, el documento de “La Carta Otorgada” que, viniendo desde fuera, serviría aplicativamente como `nuevo marco legal´, reino a reino de la `Ancien Régimen´, en tierras hispanas. 

 

El 7-7-1808, o  sea de inmediato tras la proclamación, José I prestó juramento ante la “Carta de Bayona” {-.- un documento redactado por la autoría intelectual  del propio Napoleón y `obra jurídica práctica´ de sus asesores: Hugues- Bernard Maret, Jean-Baptiste de Nompère de Champagny, Jean-Gérard Lacuée de Cessac, Antoine-Rene- Charles-Mathurin (Conde de La Forest), y desde su implicación en Madrid, Joachim Murat,..., todos ellos, tal vez con la excepción de Antoine-René-Charles-Mathurin (conde de La Forest) -.- Su formación y lealtades respondían estrictamente a la diplomacia de Estado tradicional.-.-, activos miembros de la francmasonería francesa -.-}, a la cual se conoció con el nombre de “Acte Constitucionnel de L´Espagne”. O sea; se trata de: [1ª] Un documento originario francés, [2ª] Construido por técnicos jurídicos y dignatarios franceses y [3ª] Elaborado para el acomodo del propio gobierno francés.

 

Tal documento del “Acte Constitucionnel de L´Espagne”,  parece que después fue pulido por políticos hispánicos, como : Mariano Luis de Urquijo, Miguel José  de Azanza, Antonio  Ranz Romanillos, José Colón,..., Tales personajes  formaron la columna vertebral de los llamados "afrancesados" (reformistas españoles que apoyaron la monarquía de José I Bonaparte para modernizar el país ) El texto definitivo del “Acte Constitutionnel de L´Espagne” fue finalmente promulgado el 6 de julio de 1808 por el rey José I. Aunque la posterior “Guerra de la Independencia”(¿?) impidió que muchas de sus reformas se aplicaran en la práctica, el trabajo de estos políticos parece, en atención a varios comentarios alcanzados,  dejó una ‘huella técnica´ que incluso influyó en debates constitucionales posteriores (¿hasta cuándo?) en España.  

 

O sea que estableció  una `entente colaborativa´ explícita en 1808 y puede que dotada de antigüedad de 1799 (tras aquellos conatos de Brest),  con otros hechos/actos/situaciones  (tal como el Tratado de Fonteneblaua en 27-10-1807 y/o de la `división de los ilustrados´), entre políticos españoles y políticos franceses, que, y en principio, se basaba en su `afinidad ideológica´, al ser miembros de un `mismo tronco común asociativo´ y que, ¡y a la vez!, parece que pugnaba con otra rama de tal tronco que era de obediencia inglesa, en lo que era un más que evidente y establecido pugilato por lograr (¿como fuere?) la supremacía de una de ellas, donde ya la propia situación de cada espacio territorial, fundamental y básicamente europeo, apenas tiene cabida de expresión y todo se conjuga, en un parecer particular salvo otras aportaciones convincentes, en aras de la prevalencia de [solo uno de ] los hechos asociativos indicados.

 

Algunas referencias de lo que aconteció allende de los Pirineos, en la “Asamblea de Bayona” (que contó con la asistencia de 91 notables de los 150 convocados-.- o sea el 60,67 % del quórum total -.-, teniendo una duración de 23 días, habiendo comenzado sus sesiones el 15-6-1808 y terminándolas el 7-7-1808), que fue convocada por el propio Napoleón I,  oficiada por el Decreto de 19-5-1808 ( GM de 24-5-1808, o sea con 5 días de diferencia, lo cual da idea de los enlaces establecidos),  expedido por Gran Duque de Berg y la Junta Suprema de Gobierno, tras lograr la completa y rotunda anulación, pro previa abdicación, de toda la familia real  española a su favor.

 

La situación se oficializaba a través de la Gaceta de Madrid. Así tenemos: GM nº46, 13-5-1808  La primera renuncia y abdicación de Fernando VII a favor de su padre; Contiene la famosa carta firmada por Fernando VII en Bayona con fecha del 6 de mayo. En ella, bajo la coacción de Napoleón, declara: «Para dar a V.M. una prueba de mi amor, de mi obediencia y de mi sumisión... renuncio mi corona en favor de Vuestra Majestad» Pocos días después, la cesión definitiva de los derechos dinásticos de la Corona de España hacia Napoleón Bonaparte (firmada junto a los infantes Carlos y Antonio) se difundió en GM nº 48, del viernes 20-5-1808  -.-]. 

 

Este  nombramiento  real condescendiente {Nos hemos resuelto a proclamar, como proclamamos por el presente decreto, a nuestro muy amado hermano José Napoleón,...}, fue el resultado directo del `urdimiento táctico´ de la estrategia geopolítica de Napoleón I, llevada a efecto para controlar toda la península ibérica (y por ende sus múltiples ramificaciones extrapeninsulares) y para contraponerse, en todos los órdenes, a la dinámica actividad de  la Corona Inglesa, tras maniobrar y/o puede que intimidar/secuestrar y/u obligar, al alimón, a Carlos IV y a su hijo Fernando VII a renunciar, y con todos los circunloquios/trajines/escaramuzas familiares de la realeza hispánica habidos, a la Corona de las Españas y de las Indias. Pero también pudo, mirándolo desde otras perspectivas no muy alejadas, ser la expresión de la puesta en práctica  del `colaboracionisno ideológico´ (que se ha desarrollado en España en otras etapas políticas posteriores).

 

Del hecho descriptorio apabullante de lo acontecido en Bayona en el ínterin de mayo/junio/julio de 1808, donde tenemos, y en lo que se trasluce a años vistas, que no tiene por qué coincidir exactamente, gota a gota, con la situación de aquel momento, los escénicos movimientos de tal familia real hispánica, a tenor de lo que hemos cotejado lectoramente (y en la medida de la transmisión de la veracidad de los narradores de aquellos momentos y sus intérpretes posteriores),  no fueron para nada, y en modo alguno, algo que tuviera que ver con comportamientos que pudieran pasar por ser: [1º] Edificantes, [2º] Dignos y [3º] Cabales.

 

Para contextualizar, desde nuestra opción lectora y no profesional, que hacemos constar, el impacto de estos acontecimientos pretéritos, tenemos toda una serie de datas varia y  electivas, que a forma y manera de `citas de fechas clave´, pueden ayudarnos a unos/otros/demás, tras el tiempo pasado, marcando diferentes traslados efectuados sobre un mismo eje viario conductor, a visualizar el contexto de la situación:

 

[1ª] 10-4-1808. Fernando VII salió de Madrid el 10-4-1808 para reunirse con Napoleón, en la creencia (¿engañado?) dada por las promesas del general Savary (Anne Jean Marie Rene Savary, después  Duque de Rovigo, y sucesor que fue de Fouchet) sobre un supuesto reconocimiento como rey. Fernando VII va acompañado de la `facción asociativa´ que le ha hecho llegar al poder tras el “Motín de Aranjuez" (de una conspiración palaciega orquestada directamente por la aristocracia y la facción que apoyaba al príncipe Fernando VII. Liderado en la sombra por aristócratas absolutistas tradicionales como “el tío Pedro” ó “tío Perico” [-.- Seudónimo adoptado por Eugenio Eulalio Palafox Portocarrero (Conde de Montijo)]. El objetivo del asalto y la revuelta popular era puramente la caída del valido Manuel Godoy y la ascensión al trono del príncipe de Asturias (Fernando) para preservar las viejas estructuras frente a las políticas del ilustrado Godoy.

 

Sí, cuando Fernando VII emprendió el viaje desde Madrid el 10-4-1808, ya era, puede que en precario, el Rey de España. Había ascendido al trono apenas unas semanas antes, el 19-3-1908, tras la abdicación expresa, y no tácita, de su padre Carlos IV provocada por el “Motín de Aranjuez” (del 17-3-1908),  que derrocó al valido/favorito Godoy y Álvarez de Faria (D. Manuel) y dejó fuera de la dirección política al “Grupo Godoy” (en favor del “Grupo Fernandista”), el cual fue llevado preso al Castillo de Villaviciosa de Odón, a unos 20 km del suroeste de la ciudad de Madrid, custodiado por tropas hispánicas al mando de  Patiño y Pérez-Osorio (D. Ramón Rufino), IV Marqués de Castelar y  Teniente General de los Ejércitos.

 

Partió  Fernando VII, con clara dependencia en su escolta (que era francesa), de la capital con la intención de reunirse con Napoleón Bonaparte para asegurar su reconocimiento internacional, dejando atrás una Junta de Gobierno presidida por el Infante Antonio Pascual de Borbón. Sin embargo, este viaje se convertiría en un engaño que culminaría en las Abdicaciones de Bayona. En esta ciudad francesa, apenas unas semanas después (ya en mayo), el emperador francés forzaría a Fernando VII a devolverle la corona a su padre para que éste, a su vez, se la cediera al propio Napoleón.

 

La comitiva que acompañó a Fernando VII a Bayona en abril de 1808, con cuatro carruajes principales y otros de intendencia y escolta, estaba formada principalmente por su círculo de confianza política, entre los que destacaban: Juan Escóiquiz Mezeta: (Canónigo y principal consejero e ideólogo del rey y antiguo preceptor), Pedro Ceballos Guerra de la Vega (Ministro de Estado y de Despacho),  el Duque de San Carlos (José Miguel de Carvajal): Mayordomo mayor y hombre de máxima confianza de Fernando VII,el  Teniente General Pedro Alcántara de Toledo (Duque del Infantado, uno de los principales aristócratas del partido fernandino).Valentín Carlos Belvis  de Moncada y Pizarro (Conde de Villariezo)  José Miguel de Carbajal y Manrique (Duque de San Carlos), Pedro María Jordán Urries y Fuenbuena (Marqués de Ayerbe) y  Gregorio Fausto  de Vega Cruzat y Romani ( Marqués de Feria), el Marqués de Guadalcazar, Pedro Gómez Labrador, Pedro Macanaz Macanaz y Antonio Correa: Consejeros y diplomáticos del séquito. Eugenio de Palafox y Portocarrero (Conde de Teba).  Y el capitán de fragata de la Real Armada Miguel Ricardo de Álava y Esquivel Saez de Navarrete y Peralta.

 

El jalonamiento del itinerario seguido por Fernando VII y su cortejo, fue: 10-4-1808  salida de Madrid; 11-4-1808 llegada a Aranda de Duero, 12-4-1080 llegada a Burgos (con entrada triunfal aclamado por la población, donde parece que estuvo un par de días); 17-4-1808 llegada a Vitoria (con protestas ciudadanas por el viaje. Aquí, el pueblo intentó detener la comitiva al sospechar una trampa, pero el rey insistió en seguir); 19-4-1808 tras pernoctar en Irún  llegada a Bayona, donde desde el edificio de la Intendencia (considerado inadecuado para su residencia) fue trasladado al Castillo de Valençay. Ya pareció, que tras la parada en Burgos, pocos albergaban la esperanza de un reconocimiento imperial  sobre Fernando VII, lo cual pudo motivar, por su propia seguridad, un sobrevenido cambio de estrategia.

 

[2ª] 15-4-1808. Carlos IV y su esposa, María Luisa de Parma, salieron de El Escorial (Madrid) el 15-4-1808 en dirección a Bayona, tras haber sido liberado su favorito Manuel Godoy. El exmonarca viajaba con la esperanza de que Napoleón le devolviera el trono que había cedido a su hijo Fernando VII tras el Motín de Aranjuez.  En su viaje hacia la ciudad de Bayona, el grupo principal de acompañantes estuvo formado por: Manuel Godoy, el exministro y Príncipe de la Paz, quien fue liberado de su prisión por orden del general francés Joaquín Murat para unirse a los reyes depuestos. El Marqués de San Martín: Militar y cortesano que acompañó al matrimonio real durante todo su exilio. Miembros del servicio personal, ayudantes de cámara y una escolta reducida que organizó los preparativos de la marcha precipitada. Fueron escoltados en su viaje hacia Francia por tropas del ejército imperial francés.

 

El itinerario detallado por etapas, tuvo las siguientes paradas principales: 15-4-1808 Salida desde el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Parece que el viaje se ralentizó  en el entorno de Pinto/Aranjuez para lograr a excarcelación de Manuel Godoy (que en atención de algunas publicaciones tuvo que ser escoltado en secreto por tropas francesas).15 a 17 de abril – Tránsito por las Dos Castillas: Aranda de Duero.18 a 21 de abril – Burgos: posible realización de una pausa logística. 22 a 24 de abril – Miranda de Ebro y Pancorbo:. 25 a 28 de abril – Vitoria (Álava): Hacen una parada en la ciudad alavesa. Duermen en ella la noche del 28 de abril, en un clima de creciente hostilidad y agitación popular por la masiva presencia de tropas napoleónicas en las calles. 29 de abril – Tolosa e Irún (Guipúzcoa): La comitiva real atraviesa la provincia de Guipúzcoa con ligereza, alcanzando la localidad fronteriza de Irún a orillas del río Bidasoa. 30 de abril – Llegada a Bayona (Francia): al mediodía.

 

[3ª] 9-7-1808. José I en su venida desde Bayona a Madrid, parece que siguió el siguiente itinerario: 9 de julio: Salida de Bayona, cruce de la frontera por el río Bidasoa (Irún) y llegada a San Sebastián. 10 de julio: Trayecto desde San Sebastián hasta Tolosa. 11 de julio: Avance desde Tolosa hasta Vergara (Bergara).12 de julio: Llegada a Vitoria.13 y 14 de julio: Permanencia en Vitoria esperando noticias sobre la seguridad del camino y los movimientos militares patriotas.  15 de julio: Reanudación del viaje ingresando a la provincia de Burgos, con parada y noche en Briviesca. 16 y 17 de julio: Llegada y descanso en la ciudad de Burgos. 18 de julio: Desplazamiento desde Burgos hacia el sur, pernoctando en Aranda de Duero. 19 de julio: Cruce del puerto de Somosierra y llegada a Buitrago del Lozoya. 20 de julio: Llegada a las afueras de la capital, estableciendo su descanso y campamento temporal en Chamartín de la Rosa. 21 de julio: Entrada oficial de José I en Madrid, donde tomó posesión del Palacio Real en un ambiente marcado por la extrema frialdad, el silencio y el rechazo de la población madrileña.

 

El viaje que comenzó cruzando la frontera el 9 de julio de 1808, tras su trayecto, se escenificaba con la entrada a Madrid y, tal acto, tendría que haber  culminado con la llegada a la capital.  De este itinerario seguido señalizamos: [1º] Ruta blindada: El nuevo monarca avanzó por Irún, San Sebastián, Vitoria y Burgos. Durante todo el trayecto, las poblaciones mostraron un rechazo absoluto o un vacío sepulcral, obligando a las tropas a extremar precauciones. [2º] Entrada oficial: El 20 de julio de 1808, José I hizo su entrada formal en Madrid por la monumental Puerta de Alcalá. [3º]  Ambiente glacial: A pesar del esfuerzo de la municipalidad por organizar arcos de triunfo, colgaduras y festejos conmemorativos, el recibimiento del pueblo madrileño fue de un silencio hostil y un vacío total, con calles desiertas y ventanas cerradas.

 

Esta paradójica comitiva (—que pretendía ser una fiesta de coronación y terminó pareciendo, lo que sí que era, una columna de ocupación militar—) obligó al monarca a confesar por carta a su hermano Napoleón que su situación en el país era insostenible. Esa contradicción entre: [1º] el boato cortesano y [2º] la asfixiante protección militar, quedó plasmada de inmediato en la correspondencia personal del nuevo monarca.  Pues parece que el contraste entre: [1ª] La opulencia de los carruajes y [2ª] El vacío absoluto de las calles, caló hondo en el ánimo de José I Bonaparte.

 

Apenas cuatro días después de su llegada a la capital, el 24-7-1808, José I le escribió a su hermano Napoleón una de sus cartas más célebres y desesperadas, donde le confesaba la cruda realidad de su situación:"Tengo por enemiga a una nación de doce millones de habitantes, bravos y exasperados hasta el extremo... Todo lo que se ha hecho aquí es falso; las asambleas, las juntas, las sumisiones de los cuerpos del Estado... todo es nada. Los hombres de bien no son más partidarios míos que los canallas. No, Sire, os engañáis; vuestra gloria se hundirá en España.".

 

Algunos de los españoles que acompañaron a José I en su viaje desde Bayona a Madrid, fueron: Mariano Luis de Urquijo: Miguel José de Azanza, Pedro Cevallos Guerra: Gonzalo O'Farrill Herrera. José de Mazarredo Salazar.Francisco Cabarrús: Manuel Romero Echalecu.Sebastián Piñuela Alonso. El Duque de Frías, el Marqués de Montehermoso (Ortuño Aguirre del Corral), Antonio Ranz Romanillos, José María de Álava …Este grupo de políticos y consejeros, inicialmente fieles a los Borbones, optó por colaborar con la nueva dinastía napoleónica (convirtiéndose en "afrancesados") bajo la convicción de que era la única vía para evitar la destrucción del país y aplicar reformas ilustradas.

 

Llevar aquellos instantes del pasado de España, al ánimo lector  de hoy de nuestros conciudadanos, es una tarea, que puede ser ardua, que obviamente es a realizar por muchos y en la que esperamos ver otras aportaciones que nos acerquen, al común de los ciudadanos, aquellos pasajes de nuestro pasado que, y en salvando las  altas investigaciones académicas en la materia, no nos aíslen, y otra vez!, de los momentos en que nuestra Nación Española, por pura supervivencia, se vertebra en todos y cada unos de sus espacios humanos, sociales, antropológicos y territoriales, donde sus heroicas aportaciones contribuyeron a fijar rumbos comunes de convergencia.

 

Aquellos momentos del final de “Ancien Régimen” y el comienzo de la Edad Contemporánea no fueron nada fáciles y su memoria nos debe importar a todos, pues no en vano nuestra Constitución Española, nos indica lo siguiente: “ La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de: Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo. Consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular. Proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones. Promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida.  Establecer una sociedad democrática avanzada, y Colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra.

 

Ese teselar mosaico territorial  que tuvimos el 6-12-1978 {Andalucía ; Aragón ; Asturias ; Baleares ; Canarias; Castilla La Nueva ; Castilla La Vieja ;  Cataluña ;  Extremadura ;  Galicia ;  Reino Leonés ;  Reino Murciano ;  Navarra ;  Reino Valenciano ; País Vasco},  fue el  interactivo asiento en el pasado, tras el 19-3-1812, de la formación y estructuración de nuestra Nación Española.

VALORIO 12-7-2026

 

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