ZAMORANA
Temas recurrentes
Mª Soledad Martín Turiño
![[Img #109922]](https://eldiadezamora.es/upload/images/07_2026/4034_378_soledad.jpg)
El otro día, caminando por la calle, me detuvo una señora que me reconoció (supongo que por la fotografía) y, tras darme la enhorabuena y elogiar mis escritos, cosa que le agradecí de veras; me preguntó cuáles eran mis temas preferidos ya que los artículos de opinión suelen ser variados.
Me preocupa Zamora, eso sin duda, e intento en la medida de mis posibilidades, ayudar con ideas, opiniones, denuncias o críticas, con el fin de poner un granito de arena en la mejora de servicios, y en que la ciudad luzca como merece y se publicite adecuadamente para que se la conozca. Me preocupan también los pueblos de las diferentes comarcas de la provincia, que están abandonados a su suerte; los agricultores y ganaderos, que cada vez son menos porque les están asfixiando con burocracias, competencia desleal o políticas desacertadas, hecho al que se añade el escaso o nulo relevo generacional lo que provoca una agresión constante al mundo rural.
Esto en lo que se refiere al tema que compete directamente a nuestra tierra; aunque también trato a menudo sobre la vejez y la soledad, dos cuestiones preocupantes especialmente en Zamora donde se estima que cerca de treinta mil personas viven solas (INE, enero 2026), alcanzando el 38,74%, la tasa más alta de España. La soledad no deseada, que es a la que me refiero, suele ir asociada a una salud precaria y a aislamiento social. Mucha gente que vive sola no está capacitada siquiera para bajar a la calle y dependen de instituciones sociales como Cruz Roja, Cáritas y los Servicios de Ayuda a Domicilio, tanto del Ayuntamiento, como de la Junta de Castilla y León.
Escribo sobre la vejez porque es el puerto donde llegaremos todos, a menos que nos visite antes la Dama de Negro; además, porque toca de cerca, ya que Zamora es la provincia más envejecida de España, y porque la soledad no deseada, más si va unida a la vejez, puede ser un arma letal para quienes la sufren: se sienten abatidos, con carencia de afectos, de compañía, a menudo con dolores físicos, y en muchas ocasiones viviendo con desgana porque no tienen aliciente alguno, sobre todo en esta sociedad egoísta en la que se aparca a los ancianos en residencias en el mejor de los casos, o se les ignora deliberadamente, sin cuidarles ni atenderles como deberíamos.
Las personas mayores son los guardianes de la memoria, quienes pueden enseñarnos recordando sus experiencias y de los que hemos de aprender valores y costumbres que hoy en día han caído en desuso y convendría recuperar, por eso están siempre presentes en mi repertorio literario.
Decía G. García Márquez que “el secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad”. Conviene, pues, poner en práctica tan sensatas palabras e ir preparando el camino.
![[Img #109922]](https://eldiadezamora.es/upload/images/07_2026/4034_378_soledad.jpg)
El otro día, caminando por la calle, me detuvo una señora que me reconoció (supongo que por la fotografía) y, tras darme la enhorabuena y elogiar mis escritos, cosa que le agradecí de veras; me preguntó cuáles eran mis temas preferidos ya que los artículos de opinión suelen ser variados.
Me preocupa Zamora, eso sin duda, e intento en la medida de mis posibilidades, ayudar con ideas, opiniones, denuncias o críticas, con el fin de poner un granito de arena en la mejora de servicios, y en que la ciudad luzca como merece y se publicite adecuadamente para que se la conozca. Me preocupan también los pueblos de las diferentes comarcas de la provincia, que están abandonados a su suerte; los agricultores y ganaderos, que cada vez son menos porque les están asfixiando con burocracias, competencia desleal o políticas desacertadas, hecho al que se añade el escaso o nulo relevo generacional lo que provoca una agresión constante al mundo rural.
Esto en lo que se refiere al tema que compete directamente a nuestra tierra; aunque también trato a menudo sobre la vejez y la soledad, dos cuestiones preocupantes especialmente en Zamora donde se estima que cerca de treinta mil personas viven solas (INE, enero 2026), alcanzando el 38,74%, la tasa más alta de España. La soledad no deseada, que es a la que me refiero, suele ir asociada a una salud precaria y a aislamiento social. Mucha gente que vive sola no está capacitada siquiera para bajar a la calle y dependen de instituciones sociales como Cruz Roja, Cáritas y los Servicios de Ayuda a Domicilio, tanto del Ayuntamiento, como de la Junta de Castilla y León.
Escribo sobre la vejez porque es el puerto donde llegaremos todos, a menos que nos visite antes la Dama de Negro; además, porque toca de cerca, ya que Zamora es la provincia más envejecida de España, y porque la soledad no deseada, más si va unida a la vejez, puede ser un arma letal para quienes la sufren: se sienten abatidos, con carencia de afectos, de compañía, a menudo con dolores físicos, y en muchas ocasiones viviendo con desgana porque no tienen aliciente alguno, sobre todo en esta sociedad egoísta en la que se aparca a los ancianos en residencias en el mejor de los casos, o se les ignora deliberadamente, sin cuidarles ni atenderles como deberíamos.
Las personas mayores son los guardianes de la memoria, quienes pueden enseñarnos recordando sus experiencias y de los que hemos de aprender valores y costumbres que hoy en día han caído en desuso y convendría recuperar, por eso están siempre presentes en mi repertorio literario.
Decía G. García Márquez que “el secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad”. Conviene, pues, poner en práctica tan sensatas palabras e ir preparando el camino.













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