FÚTBOL BASE
Sin campos de fútbol resulta pura utopía el trabajo de cantera
Desde 1973, campos de Valorio, solo se ha construido una instalación de fútbol en Zamora, el Ruta de la Plata y anexos que solo utiliza el club rojiblanco
Eugenio-Jesús de Ávila
Un dato incontrovertible: desde 1973, año en que se construyeron los campos de Valorio, una chapuza del tardofranquismo, hasta este 2026, cerca ya de la cuarta década del siglo XXI, solo se ha construido un campo de fútbol en nuestra ciudad. No cuento esa vergüenza de campo menguante sobre el que el Ayuntamiento construirá, espero, un campo digno, ni el del entreno de hierba natural del Zamora CF, ni, por supuesto, el estadio Ruta de la Plata, una infraestructura llena de numerosas carencias, porque se construyó deprisa y corriendo. Un estadio sin personalidad, porque la quinta peor oferta de las presentadas en su momento, en el primer mandato de Vázquez, a cambio de levantar más de 300 viviendas en lo que fue la Vaguada, antiguo cauce del río Valderaduey.
Ya he explicado por qué se eligió el actual modelo de estadio y se desestimó el resto de ofertas, mejores, con personalidad y estética. Al actual le falta de todo y, además, desde el año 2002. Zona de aparcamiento pobre, que genera graves problemas para abandonarla al terminar los partidos; iluminación paupérrima, que reclamaría torretas en las cuatro esquinas del estadio, y entorno del césped desmañado. En el interior, los vestuarios del primer equipo y gimnasio sí merecen un notable alto. También se ha creado otro, destinado para los equipos que disputen sus partidos en el nuevo estadio que se construirá sobre el liliputiense campo de pésimo césped artificial, pero que, de momento, no se puede utilizar por los pequeños futbolistas.
Lo he pedido en numerosos artículos y lo reitero: el Ayuntamiento debería adquirir esas tierras, que parecen en desuso desde hace años, para crear una verdadera Ciudad del Fútbol, que diera cabida a todos los clubes de cantera de la ciudad y del alfoz de la capital. Ningún equipo de gobierno, de ideologías distintas y distantes, ha considerado que el deporte rey merecería una atención mayor. El actual edil de la cosa pasa del fútbol, quizá porque lo crea el opio del pueblo, como Marx la religión, y los anteriores concejales tampoco le prestaron atención al fútbol, el deporte que más afición mueve en nuestra ciudad, como se demostró en la fase de ascenso a Segunda. En verdad, los políticos ignoran todavía la importancia económica que tendría para la capital del Duero que el club rojiblanco jugase en una categoría profesional.
No se extrañe pues que, con estas circunstancias, con tantas carencias, el primer equipo del Zamora cuente con un solo zamorano, Carlos Ramos, un hecho explicable, porque sin campos de fútbol modernos resulta utópico que surjan excelentes futbolistas.
Por cierto, si se construye esa Ciudad del Fútbol en el complejo del Ruta de la Plata, los terrenos donde ahora se ubican los campos de Valorio podrían destinarse a piscinas públicas y otras instalaciones acuáticas.
Y lo de la Junta de Castilla y León también merece comentario aparte. Hace algún tiempo se construyó un campo de fútbol de césped natural en la nueva Universidad Laboral, donde se ubica la nueva residencia pública de la tercera edad. Pues hete aquí que no se utiliza. En principio, un campo de hierba necesitaría el cuidado cotidiano de tres personas. No habrá dinero para ese menester.
Eugenio-Jesús de Ávila
Un dato incontrovertible: desde 1973, año en que se construyeron los campos de Valorio, una chapuza del tardofranquismo, hasta este 2026, cerca ya de la cuarta década del siglo XXI, solo se ha construido un campo de fútbol en nuestra ciudad. No cuento esa vergüenza de campo menguante sobre el que el Ayuntamiento construirá, espero, un campo digno, ni el del entreno de hierba natural del Zamora CF, ni, por supuesto, el estadio Ruta de la Plata, una infraestructura llena de numerosas carencias, porque se construyó deprisa y corriendo. Un estadio sin personalidad, porque la quinta peor oferta de las presentadas en su momento, en el primer mandato de Vázquez, a cambio de levantar más de 300 viviendas en lo que fue la Vaguada, antiguo cauce del río Valderaduey.
Ya he explicado por qué se eligió el actual modelo de estadio y se desestimó el resto de ofertas, mejores, con personalidad y estética. Al actual le falta de todo y, además, desde el año 2002. Zona de aparcamiento pobre, que genera graves problemas para abandonarla al terminar los partidos; iluminación paupérrima, que reclamaría torretas en las cuatro esquinas del estadio, y entorno del césped desmañado. En el interior, los vestuarios del primer equipo y gimnasio sí merecen un notable alto. También se ha creado otro, destinado para los equipos que disputen sus partidos en el nuevo estadio que se construirá sobre el liliputiense campo de pésimo césped artificial, pero que, de momento, no se puede utilizar por los pequeños futbolistas.
Lo he pedido en numerosos artículos y lo reitero: el Ayuntamiento debería adquirir esas tierras, que parecen en desuso desde hace años, para crear una verdadera Ciudad del Fútbol, que diera cabida a todos los clubes de cantera de la ciudad y del alfoz de la capital. Ningún equipo de gobierno, de ideologías distintas y distantes, ha considerado que el deporte rey merecería una atención mayor. El actual edil de la cosa pasa del fútbol, quizá porque lo crea el opio del pueblo, como Marx la religión, y los anteriores concejales tampoco le prestaron atención al fútbol, el deporte que más afición mueve en nuestra ciudad, como se demostró en la fase de ascenso a Segunda. En verdad, los políticos ignoran todavía la importancia económica que tendría para la capital del Duero que el club rojiblanco jugase en una categoría profesional.
No se extrañe pues que, con estas circunstancias, con tantas carencias, el primer equipo del Zamora cuente con un solo zamorano, Carlos Ramos, un hecho explicable, porque sin campos de fútbol modernos resulta utópico que surjan excelentes futbolistas.
Por cierto, si se construye esa Ciudad del Fútbol en el complejo del Ruta de la Plata, los terrenos donde ahora se ubican los campos de Valorio podrían destinarse a piscinas públicas y otras instalaciones acuáticas.
Y lo de la Junta de Castilla y León también merece comentario aparte. Hace algún tiempo se construyó un campo de fútbol de césped natural en la nueva Universidad Laboral, donde se ubica la nueva residencia pública de la tercera edad. Pues hete aquí que no se utiliza. En principio, un campo de hierba necesitaría el cuidado cotidiano de tres personas. No habrá dinero para ese menester.














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