Mª Soledad Martín Turiño
Sábado, 18 de Julio de 2026
ZAMORANA

Modificando los campos zamoranos

[Img #109991]He bañado mis ojos en los campos de cereal de color amarillo brillante que se extienden por las enormes llanuras zamoranas, compitiendo en belleza con los sembrados de girasoles, los viñedos o los verdes maizales. Me cuesta decidir cuál es el terreno más hermoso, porque en todos encuentro una belleza espectacular que paraliza los sentidos, los inunda de luz y hace imposible que pasen desapercibidos. Detrás está la mano del labrador, ese hombre anónimo que trabaja la tierra, ara, siembra y siega para, después de tanto esfuerzo y gasto invertido en combustible, fertilizantes, maquinaria, semillas, agua de riego…etc. al hacer cuenta de lo gastado y obtenido quede poco espacio para un beneficio, siempre demasiado escaso que, sin embargo, se ve desmesuradamente encarecido cuando el consumidor compra ese producto en el lineal de la tienda.

 

No obstante, para los espectadores que, como yo, llevamos la tierra en la sangre, porque lo hemos vivido y recordamos a nuestros antepasados viviendo del campo, ahora resulta muy lamentable que vayan despareciendo igual que los pueblos. El trabajo del agricultor es duro, hay muy poco relevo generacional, demasiadas trabas desde Europa, se paga mal, quienes aman las tierras resisten en los pueblos en condiciones desfavorables; en muchos de ellos no hay panadería, ni comercios, ni bares, ni Consultorio Médico; y es preciso disponer de un coche por si surge una emergencia; así las cosas, los pocos jóvenes que quedan en las viejas villas tienen muy difícil mantenerse en lugares prácticamente abandonados, a pesar de su amor por el pueblo.

 

Ante esos hechos, ha surgido la oportunidad de vender las tierras a empresas y promotoras que se dedican a comprar o arrendar las enormes llanuras de terrenos baldíos que no se cultivan para la instalación de placas fotovoltaicas, porque ahora que están de moda las energías renovables, la provincia de Zamora es perfecta por sus enormes llanuras; así que, además del impacto ambiental y paisajístico, se ha producido también una modificación del entorno natural de esta provincia destruyendo paisajes de enorme valor cultural y ecológico.

 

Lo tienen difícil los ecologistas, ASAJA y todos los que no estamos de acuerdo con esta filosofía de instalar campos de paneles solares que están alterando el hábitat local, promoviendo la desaparición de los pueblos en una contracultura que nos venden como la mejor solución energética del futuro, aunque se haga a costa de “arrancar robles centenarios y brezales de interés comunitario, amparados por restricciones laxas que permiten talar hasta 400 árboles por hectárea, además de afectar especies protegidas, como el lobo ibérico, o al comportamiento de la fauna, especialmente las aves, ante esta barrera de espejos solares", según denuncia la asociación Ecologistas Zamora.

 

Mª Soledad Martín Turiño

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