Eugenio-Jesús de Ávila
Sábado, 25 de Julio de 2026
PATRIMONIO

Argumentos empleados para el derribo de puertas y murallas medievales de Zamora

Eugenio-Jesús de Ávila

 

La Zamora medieval, la mitad de sus templos románicos, algunos con sus perimetros sepultados como los del Mercado de Abastos, plazas de San Gil y de San Martín; puertas de las murallas, cubos y lienzos, torres del Puente de Piedra, desapareció en buena medida merced a decisiones políticas, periodo de la Restauración canovista, entre los últimos años del siglo XIX y primeras décadas de la vigésima centuria. Las medidas adoptadas por concejales del Ayuntamiento de la ciudad del Romancero se pueden constatar en documentos que se conservan todavía, como el derribo, año 1910, de la Puerta de San Martín -imagen que aparece en la fotografía de este artículo-, porque, según un edil las puertas de la ciudad y las murallas hacían de Zamora una urbe vieja y musulmana. Un texto de un concejal de cuyo nombre no quiero acordarme, así lo enfatiza.

 

En 1925, también se derribó la Puerta del Mercadillo, cegada durante mucho tiempo, porque impedía el paso de los carros. En ese monumento, figuraban los bustos de Arias Gonzalo y sus tres hijos, muertos en combate en El Campo de la Verdad. Se cuenta que por esa puerta salieron los héroes zamoranos para defender el honor de la ciudad ante los caballeros del rey Don Sancho.

 

En la Zamora de finales del siglo XIX y principios del XX, la mentalidad de los prohombres zamoranos de aquellos tiempos consideró que las murallas de la Bien Cercada y sus puertas, que se cerraban a partir de una determinada hora, cuando el sol buscaba humedecer sus pies en el Atlántico, afectaban al desarrollo y al progreso y, además, tampoco valoraban la importancia del patrimonio monumental. Verbigracia: “La Corporación municipal inmersa de lleno en la tarea de liberar totalmente a la ciudad del cinturón que la oprime”. Año 1883. Así pensaba el Ayuntamiento de Zamora. En fin. Brutal desamortización. Siete años después, el torreón octogonal de la Puerta de Santa Clara pasó a la historia.

 

Más argumentos de aquellos políticos de finales del siglo XIX para derribar las murallas y esa torre octogonal que he mencionado en el anterior párrafo: “Si las murallas, es tesis general, ahogan a las poblaciones, las de la puerta de Santa Clara con el cubo, cortando las corrientes del aire del Norte y de Levante, reconocidas como las más puras, son perjudiciales al saneamiento de los edificios habitados; y el Ayuntamiento puede economizarse la molestia de justificar una medida higiénica y de salubridad general del pueblo…”.

 

Al respecto, fui protagonista del derribo de los lienzos de muralla de lo que ahora es la avenida de Alfonso IX, donde en este tiempo se ubican un banco y tiendas de sectores diversos.

 

 Si mal no recuerdo, sería durante los últimos años del franquismo e inicios de la democracia, cuando se buscó conservar el legado histórico de la ciudad del Romancero.

 

Ahora, los zamoranos que amamos la historia de nuestra ciudad queremos saber más de ese pasado monumental y, si es posible, recuperar parte de aquel patrimonio.

 

 

 

 

 

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