AUTONOMÍAS
Descoordinada estupidez autonómica
Demasiados dolores le arrebataban incluso el sueño, tornándolo en pesadilla. Tanta desazón nos hizo ir a urgencias, ahí en el pueblo familiar, donde nos atendió muy amable un médico de importación, de esos que traen ahora de América, más baratos, con menos estudios que los de acá, que hay pocos y muchos se van al extranjero, como los enfermeros, donde son muy bien remunerados o mejor tratados. La asistente pidió a mi madre el número del carné de identidad. Así solo supo su edad y poco más. Los expedientes no se podían recuperar, ya que venía de otra provincia, con su propia autonomía.
Nos explicó que el sistema informático, ya caduco, no estaba coordinado con otras regiones del mismo país, de modo que si alguien llegaba herido o con el sentido perdido, no podían saber nada de sus males, porque era imposible recuperar los expedientes médicos de otros lares. Cada comunidad autónoma diseñó y pagó un sistema informático diferente unas de otras, pero con esos digitales lenguajes no se entienden. Parece un símbolo de lo que también en política sucede.
Un absurdo que sería cómico si no fuera porque algunos pacientes mucho padecen o incluso mueren por descoordinación. Si desde la capital del país se hiciera un buen sistema para todos, unificado y eficiente, se habría ahorrado mucho dinero y muchos enfermos o heridos habrían salido mejor parados. Pero la partitocracia, llena de cretinos que han subido o trepado a suculentos puestos que les pagamos, la misma que nos ha arrebatado la democracia, sustituyéndonos con este sistema perverso, coloca a los suyos, sepan o no, para organizar la nación. Se reparten las poltronas en función de su posición en el partido, en la tribu, en la maldita mafia que les ha subido por encima de los ciudadanos a los que deberían servir. No se distribuyen según sepan hacer mejor los proyectos para el bien común, sino el particular, traicionándonos.
Mientras, se derrumba el sistema de salud, que era buenísimo, y el ferroviario, las carreteras van deshaciéndose como el conjunto educativo, hace tiempo perdido en algún oscuro abismo. En cambio, en el fútbol, en los toros, en las procesiones, la coordinación suele ser máxima y da copiosos frutos. Fiesta y pandereta nos alegran, que demuestran cómo cuando se quiere las cosas se hacen bien e incluso perfectas. El éxito de la selección nacional evidencia a unos héroes del deporte, versión contemporánea de la importancia que tenían los atletas griegos en Olimpia. Ellos ponen alta nuestra bandera como símbolo de un pueblo unido.
Dice canción de Manolo Escobar: "España es la mejor", en fútbol al menos, en la producción de aceite, jamón.... Ojalá nos unamos un día para que también en otros asuntos podamos lograr de un modo eficiente el bien común, para todas las autonomías, sin peleas, colaborando.
Ilia Galán
Ilia Galán Díez
Catedrático de Estética y Teoría de las Artes Humanidades: Geografía, Historia y Arte Universidad Carlos III de Madrid
Demasiados dolores le arrebataban incluso el sueño, tornándolo en pesadilla. Tanta desazón nos hizo ir a urgencias, ahí en el pueblo familiar, donde nos atendió muy amable un médico de importación, de esos que traen ahora de América, más baratos, con menos estudios que los de acá, que hay pocos y muchos se van al extranjero, como los enfermeros, donde son muy bien remunerados o mejor tratados. La asistente pidió a mi madre el número del carné de identidad. Así solo supo su edad y poco más. Los expedientes no se podían recuperar, ya que venía de otra provincia, con su propia autonomía.
Nos explicó que el sistema informático, ya caduco, no estaba coordinado con otras regiones del mismo país, de modo que si alguien llegaba herido o con el sentido perdido, no podían saber nada de sus males, porque era imposible recuperar los expedientes médicos de otros lares. Cada comunidad autónoma diseñó y pagó un sistema informático diferente unas de otras, pero con esos digitales lenguajes no se entienden. Parece un símbolo de lo que también en política sucede.
Un absurdo que sería cómico si no fuera porque algunos pacientes mucho padecen o incluso mueren por descoordinación. Si desde la capital del país se hiciera un buen sistema para todos, unificado y eficiente, se habría ahorrado mucho dinero y muchos enfermos o heridos habrían salido mejor parados. Pero la partitocracia, llena de cretinos que han subido o trepado a suculentos puestos que les pagamos, la misma que nos ha arrebatado la democracia, sustituyéndonos con este sistema perverso, coloca a los suyos, sepan o no, para organizar la nación. Se reparten las poltronas en función de su posición en el partido, en la tribu, en la maldita mafia que les ha subido por encima de los ciudadanos a los que deberían servir. No se distribuyen según sepan hacer mejor los proyectos para el bien común, sino el particular, traicionándonos.
Mientras, se derrumba el sistema de salud, que era buenísimo, y el ferroviario, las carreteras van deshaciéndose como el conjunto educativo, hace tiempo perdido en algún oscuro abismo. En cambio, en el fútbol, en los toros, en las procesiones, la coordinación suele ser máxima y da copiosos frutos. Fiesta y pandereta nos alegran, que demuestran cómo cuando se quiere las cosas se hacen bien e incluso perfectas. El éxito de la selección nacional evidencia a unos héroes del deporte, versión contemporánea de la importancia que tenían los atletas griegos en Olimpia. Ellos ponen alta nuestra bandera como símbolo de un pueblo unido.
Dice canción de Manolo Escobar: "España es la mejor", en fútbol al menos, en la producción de aceite, jamón.... Ojalá nos unamos un día para que también en otros asuntos podamos lograr de un modo eficiente el bien común, para todas las autonomías, sin peleas, colaborando.
Ilia Galán
Ilia Galán Díez
Catedrático de Estética y Teoría de las Artes Humanidades: Geografía, Historia y Arte Universidad Carlos III de Madrid













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